Caballos para luchar contra el estrés
Caballos para luchar contra el estrés - ABC
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Caballos para luchar contra el estrés

¿Sabe dirigir y coordinar equipos? ¿Confía en sus capacidades de liderazgo? ¿Domina sus emociones? Acérquese a un caballo y lo descubrirá

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Cuando un caballo ve un rostro humano enfadado, aumenta su ritmo cardiaco, gira la cabeza y le devuelve una mirada amenazadora con su ojo izquierdo (el encargado de procesar los estímulos negativos). Cuando se enfrenta a una cara amable responde positivamente, se deja acariciar y sigue mirando de frente. Estas son conclusiones de un estudio de la Universidad de Sussex, publicado el pasado mes de febrero por la revista «Biology Letters», que constataba que los equinos pueden leer las emociones del rostro. «Los caballos son seres muy sensibles que tienen la capacidad de leernos como si fuéramos libros, y perciben nuestras inquietudes con mucha claridad y precisión», explica Isabel Echevarría, coach profesional especializada en terapias con caballos. «Si aprecian nervios, estrés o rechazo en una persona, se chivan sin quererlo. No se le acerca, huye... A un caballo no le puedes engañar, hace de espejo y nos ofrece un feedback puro», indica.

Ese es su enorme valor, y la razón por la que en «Confiantia Coaching» trabajan con ellos la comunicación entre las personas, la capacidad de escucha y observación, la tolerancia, la comprensión de nuestras emociones, la autoestima y la construcción de equipos de alto rendimiento. «La formación asistida con caballos, es una herramienta muy eficaz para reducir el estrés en grupos de ejecutivos y jóvenes a partir de 14 años, asegura esta especialista.

Lo demuestra otro estudio publicado recientemente pr la Universidad Estatal de Washington, que brindó sesiones de interacción entre niños y equinos durante 12 semanas. Los investigadores recolectaron muestras de saliva antes y después, y los participantes tuvieron niveles de cortisol, la hormona del estrés, significativamente menores en comparación con los niños que estaban en la lista de espera para el programa.

¿En qué consisten las terapias?

Las jornadas «Outdoor con Caballos» van más allá de entendernos con los animales. Están destinadas a desarrollar las habilidades de liderazgo, trabajo en equipo, inteligencia emocional, el valor de la intuición y la autenticidad. «Los caballos estudian nuestra comunicación no verbal y perciben si somos autoritarios, individualistas o enfocados al equipo, si somos empáticos, si tenemos autoconfianza, si se la generamos a los demás… Y reaccionan conforme a lo que aprecian», explica Mercedes Martínez-Piñeiro, consultora de programas de liderazgo, habilidades directivas y coaching con caballos.

«El trabajo consiste en entrar en un medio desconocido, que nos pone a todos de igual a igual», indica Martíñez-Piñeiro. A través de ejercicios prácticos «pie a tierra» (no se necesita conocimiento alguno de equitación), potencian la confianza, autoestima, capacidad de creatividad, gestión de emociones, y sobre todo la creatividad.

«Se proponen retos fuera de lo habitual para hacer salir a los participantes de su zona de confort. Esto favorece las formación de nuevas neuronas», afirma la psicoterapeuta Constanza González, especializada en Educación Emocional con Caballos. «Trabajamos con los animales libres, sin riendas, que pastan a sus anchas y no nos necesitan. Pero si nos ganamos su confianza, nos seguirán hasta donde haga falta. Eso es fantástico para la autoestima», asegura.

Trabajo en equipo

¿Un ejemplo de ejercicio? En equipos de cuatro participantes agarrados entre ellos, dos son el cerebro y los otros dos son las manos. Juntos tienen que conseguir poner una cabezada al caballo. ¿Objetivo? Fomentar la escucha activa y reforzar los comportamientos y actitudes a la hora de dar y recibir órdenes e instrucciones para desempeñar una tarea.

Las coaches extrapolan lo que pasa en pasa en la pista y lo sacan a la vida real. Después de la ejecución de cada una de los ejercicios se realizan puestas en común de los comportamientos y logros alcanzados.

Y una vez finalizada la jornada, la reflexión final, con el propósito de compartir las experiencias de unos y otros, y aprender de ellas. «Visualizar el impacto de nuestro comportamiento en otros -en este caso caballos- es la puerta de entrada para darnos cuenta de cómo somos, cómo estamos en realidad, y qué tenemos que trabajar para sacar la mejor versión de nosotros mismos», apunta Echevarría. Ni «Robert Redford», en su película «El hombre que susurraba a los caballos», lo habría hecho (y explicado) mejor.