Bolonia, reto de la Universidad en 2009

Bolonia, reto de la Universidad en 2009

MILAGROS ASENJO | MADRID
Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

El año que acaba de comenzar llega para el mundo educativo cargado de desafíos. El informe Pisa, así como otros realizados también por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), y la Unión Europea (UE), revelan que la situación educativa en España sufre deficiencias que deben ser abordadas con urgencia. Entre ellas, destacan el fracaso escolar, la deficiente financiación, la participación de las familias, la indisciplina en las aulas o la atención a la diversidad, especialmente a los inmigrantes para facilitar una plena integración educativo-social.

Junto a las carencias puestas de relieve por los informes internacionales -a los que se suman otros nacionales- e inseparablemente unido a ellas aparece el plan de adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), popularizado como proceso de Bolonia, plagado de avances y retrocesos que llevan la inquietud a la Universidad y hasta hacen temer a los más pesimistas por la viabilidad del modelo.

Han transcurrido diez años desde la firma de la Declaración de Bolonia -tomada del nombre de la más antigua Universidad de Europa y ratificada por las sucesivas declaraciones de Berlín, Bergen y Londres- que sienta las bases del EEES a la que se han adherido más de 46 países europeos y el camino hacia ese espacio común se ha visto dificultado por numerosos obstáculos que se han hecho patentes en manifestaciones impregnadas en algunos casos de violencia.

La ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, y el secretario de Estado de Universidades, Màrius Rubiralta, han advertido que Bolonia no tiene vuelta atrás y que las «debilidades» en el proceso deben solucionarse. Por su parte, la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) ha acordado «apoyar el proceso de construcción colectiva» del EEES.

Frente a las críticas de los grupos antiBolonia, la CRUE «apuesta por la autonomía universitaria, por una universidad de calidad, responsable y comprometida socialmente, por la igualdad de oportunidades y los principios democráticos, ajena a procesos de mercantilización de sus responsabilidades académicas». Y es que, ante la deficiente información que desde los órganos competentes se ha suministrado acerca de Bolonia y la inquietud que en determinados sectores, sobre todo entre los docentes, ha generado la metodología que impulsa el nuevo modelo -más activa y con fuerte carga práctica- ha suscitado críticas que hablan de una eventual mercantilización de los estudios superiores a un debilitamiento de la calidad o un elitismo económico. Es verdad que las censuras y altercados proceden en su mayoría de grupos ajenos a la Universidad pero sería arriesgado ignorar la existencia de otros que no están de acuerdo con la reforma emprendida para adecuar las carreras a las exigencias del espacio Europeo.

Cristina Garmendia ha dicho que no está dispuesta a tolerar «el movimiento violento que sufren algunos campus», aunque se ha mostrado abierta al diálogo con quienes utilizan cauces democráticos para sus reivindicaciones.

Fracaso escolar

En cualquier caso y ante al premura de tiempo -el Espacio Europeo de Educación Superior entra en vigor en 2010-, los responsables del proceso deben quemar etapas con eficacia para que España pueda competir con los países que integrarán ese espacio en igualdad de condiciones.

Los rectores expresan su fidelidad a los principios que inspira Bolonia. estos no son otros que promover la movilidad estudiantil y profesional, la estructuración de los estudios universitarios en tres niveles -grado, master y doctorado- bien engarzados entre sí, y poner en práctica la valoración del esfuerzo real del estudiante para superar las distintas materias. Entienden que «todo ello conducirá a que quienes hayan estudiado en las universidades españolas obtengan títulos con validez en el EEES y no sólo en España».

La normativa española establece carreras de Grado de cuatro años de duración, que sustituyen a las actuales diplomaturas, arquitectura e ingenierías técnicas y a las licenciaturas, arquitectura e ingenierías superiores. El master adquiere carácter oficial y será de uno o dos años, y el doctorado, máximo nivel académico tendrá una duración variable. Las titulaciones con directiva europea tendrán una mayor carga lectiva y, por tanto, más años de duración. Asimismo, la formación para determinadas atribuciones profesionales se impartirá en un master.

Fracaso y abandono escolar prematuro son dos de las deficiencias más relevantes del sistema educativo española. según Pisa, el abandono se eleva al 31,1%, junto el doble que en al UE (15,7%). además, sólo el 61,8% de los alumnos concluye los estudios de Educación Secundaria Obligatoria (ESO), mientras que la media europea es del 76,7%.

Estos datos, reconocidos por Educación, han llevado al Gobierno a elaborar planes conjuntos con las comunidades autónomas para paliar el fracaso y «avanzar hacia el éxito escolar de todos los alumnos».

El primero de los programas se dirige a «reducir a la mitad las tasas de abandono escolar temprano en los próximos cuatro años». Se trata de conseguir que 570.000 jóvenes sigan estudiando tras concluir la ESO. El plan trata de involucrar a los jóvenes, las familias.

Escuela concertada

El plan incluye doce acciones, entre ellas la posibilidad de que los empresarios primen la posesión del título de ESO en el acceso de los jóvenes al empleo. En el ámbito familiar se impulsarán las escuelas de padres y se promoverán medidas para facilitar su acceso a las reuniones escolares con los profesores de sus hijos.

Otra acción primordial será el fomento de la escolarización temprano. educa3, que busca atender la demanda de plazas para niños de hasta tres años, cuenta con un presupuesto de 1.087 millones para los proximos cuatro años.

En este escenario de retos, la escuela concertada hace oír su voz y advierte que si no se cumple la Ley Orgánica de Educación (LOE) y no se mejora la dotación de los conciertos tendrá graves dificultades.