«Hoy en Belén os ha nacido un Salvador»

Mañana por la noche, el milagro de la Navidad volverá a hacerse presente en todos los hogares de nuestro país. Pese a los crecientes impulsos laicistas, esta Nochebuena el niño Dios volverá a nacer en

POR JESÚS BASTANTE MADRID.
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Mañana por la noche, el milagro de la Navidad volverá a hacerse presente en todos los hogares de nuestro país. Pese a los crecientes impulsos laicistas, esta Nochebuena el niño Dios volverá a nacer en un pesebre, cumpliendo la promesa lanzada por Dios y anunciada por Isaías en el Antiguo Testamento.

Mateo y Lucas llevaron a la Historia esta celebración, que da sentido a la salvación cristiana. Los textos evangélicos, pese a todo, continúan siendo vigentes hoy. Jesús nace en un pesebre, y es adorado por los pastores. Poco después, los magos de Oriente acudirán a honrar al Hijo de Dios. Es Navidad, y toda la Tierra se alegra.

Jesús es concebido

Anunciación y sueño de José

El relato bíblico del nacimiento de Jesús arranca con la Anunciación a la Virgen y la decisión de José de no abandonar a María, tras enterarse de su embarazo. Los Evangelios lo relatan en Mateo 1, 18-25:

«El nacimiento de Jesús, el Cristo, fue así. Su madre, María, estaba comprometida para casarse con José, pero antes de unirse a él, resultó que estaba encinta por obra del Espíritu Santo. Como José, su esposo, era un hombre justo y no quería exponerla a vergüenza pública, resolvió divorciarse de ella en secreto. Pero cuando estaba considerando hacerlo, se le apareció en sueños un ángel del Señor y le dijo: "José, hijo de David, no temas recibir a María por esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados".

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: "La Virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel" (que significa "Dios con nosotros"). Cuando José se despertó, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado y recibió a María por esposa. Pero no tuvo relaciones conyugales con ella hasta que dio a luz un hijo, a quien le puso por nombre Jesús».

Nacimiento de Jesús

«Lo envolvió en pañales»

En Lucas 2, 1-7, la Biblia nos revela el camino realizado por la Sagrada Familia desde Nazaret hasta Belén, y cómo la Virgen dio a luz en un pesebre. Así lo relata el evangelista:

«Por aquellos días Augusto César decretó que se levantara un censo en todo el imperio romano. Así que iban todos a inscribirse, cada cual a su propio pueblo. También José, que era descendiente del rey David, subió de Nazaret, ciudad de Galilea, a Judea. Fue a Belén, la ciudad de David, para inscribirse junto con María su esposa. Ella se encontraba encinta y, mientras estaban allí, se le cumplió el tiempo. Así que dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada».

Adoración de los pastores

La Buena Noticia

Los primeros que acudieron a adorar al Hijo de Dios fueron unos pastores, a quienes se aparecieron varios ángeles. «Hoy ha nacido el Salvador», anunciaron. Lo reproduce Lucas 2, 8-20:

«En esa misma región -cuenta el Evangelio- había unos pastores que pasaban la noche en el campo, turnándose para cuidar sus rebaños. Sucedió que un ángel del Señor se les apareció. La gloria del Señor los envolvió en su luz, y se llenaron de temor. Pero el ángel les dijo: "No tengáis miedo. Os traigo buenas noticias. Hoy, en la ciudad de Belén, os ha nacido un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto os servirá de señal: Encontraréis a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre".

De repente apareció una multitud de ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían: "Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad". Cuando los ángeles se fueron al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: "Vamos a Belén, a ver esto que ha pasado y que el Señor nos ha dado a conocer".

Así que fueron de prisa y encontraron a María y a José, y al niño que estaba acostado en el pesebre. Cuando vieron al niño, contaron lo que les habían dicho acerca de él, y cuantos lo oyeron se asombraron de lo que los pastores decían. María, por su parte, guardaba todas estas cosas en su corazón y meditaba acerca de ellas. Los pastores regresaron glorificando y alabando a Dios por lo que habían visto y oído, pues todo sucedió tal como se les había dicho».

Presentación de Jesús

El nombre del Mesías

A la semana del nacimiento, y cumpliendo las leyes judías, José y María circuncidaron a su hijo y lo presentaron en el templo. Así lo cuenta Lucas 2, 21-38:

«Cuando se cumplieron los ocho días y fueron a circuncidarlo, lo llamaron Jesús, nombre que el ángel le había puesto antes que fuera concebido».

«Asimismo, cuando se cumplió el tiempo en que, según la ley de Moisés, debían purificarse, José y María llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al templo (...). En Jerusalén había un hombre llamado Simeón, que era justo y devoto, y aguardaba con esperanza la redención de Israel (...). Simeón tomó en sus brazos al niño y bendijo a Dios (...), y le dijo a María: "Este niño está destinado a causar la caída y el levantamiento de muchos en Israel, y a crear mucha oposición, a fin de que se manifiesten las intenciones de muchos corazones. En cuanto a ti, una espada te atravesará el alma».

Visita de los sabios de Oriente

Siguiendo la estrella

Sin duda, la adoración de los Magos es, con la Nochebuena, el momento más esperado por niños y adultos. En Mateo 2,1-12, se encuentra el relato sobre la llegada de los «sabios procedentes de Oriente», su encuentro con Herodes y las ofrendas al niño Dios.

«Después que Jesús nació en Belén de Judea, llegaron a Jerusalén unos sabios procedentes del Oriente. "¿Dónde está el que ha nacido rey de los judíos?", preguntaron. "Vimos levantarse su estrella y hemos venido a adorarlo".

Cuando lo oyó el rey Herodes, se turbó. Así que convocó de entre el pueblo a todos los jefes de los sacerdotes y maestros de la ley, y les preguntó dónde había de nacer el Cristo. "En Belén de Judea -le respondieron-, porque esto es lo que ha escrito el profeta: Tú,Belén, en la tierra de Judá, de ninguna manera eres la menor entre los principales de Judá; porque de ti saldrá un príncipe que será el pastor de Israel". Luego Herodes llamó en secreto a los sabios y se enteró del tiempo en que había aparecido la estrella. Los envió a Belén y les dijo: "Id e informaos de ese niño y, tan pronto como lo encontréis, avisadme, para que vaya y lo adore".

Después de oír al rey, siguieron su camino, y sucedió que la estrella que habían visto levantarse iba delante de ellos hasta que se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de alegría. Cuando llegaron a la casa, vieron al niño con María, su madre; y postrándose lo adoraron. Abrieron sus cofres y le presentaron oro, incienso y mirra. Entonces, advertidos en sueños de que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino».

Matanza de los Inocentes

La furia de Herodes

Gracias al aviso de los Magos, José y María huyeron a Egipto. Enterado de la burla, Herodes inició la famosa «matanza de los inocentes», que reflejó Mateo 2, 16-18:

«Cuando Herodes se dio cuenta de que los sabios se habían burlado de él, se enfureció y mandó matar a todos los niños menores de dos años en Belén (...), de acuerdo con el tiempo que había averiguado de los sabios. Entonces se cumplió lo dicho por Jeremías: "Se oye un grito en Ramá, llanto y gran lamentación; es Raquel que llora por sus hijos y rechaza el consuelo, porque ya no viven"».