Los austriacos quieren seguir fumando en bares y restaurantes

La petición de convocar un referéndum para evitar que se prohíba fumar en locales gastronómicos como propone el Gobierno ha recabado miles de firmas en un tiempo récord

BERLÍNActualizado:

El objetivo era reunir las cien mil firmas que, según la legislación austriaca, permiten a la ciudadanía llevar cualquier tema al parlamento. Pero la petición de convocar un referéndum sobre la prohibición de fumar en locales gastronómicos ha recabado en un tiempo récord más de 800.000 suscripciones. El poder legislativo de Austria deberá ahora debatir sobre la decisión del Gobierno de la república alpina de dar marcha atrás, sobre el plan inicial de prohibir por completo fumar en bares, cafés y restaurantes, aunque los diputados no están obligados a convocar el referéndum que piden por aclamación los ciudadanos.

El nuevo gobierno conservador de Austria, en coalición con la derecha radical y anti europea del FPÖ, había dado luz verde a un retroceso en el área de prohibiciones de fumar en lugares públicos. El FPÖ considera esas prohibiciones como imposiciones de Bruselas ajenas a la cultura austriaca e hizo campaña a favor de los tradicionales cafés vieneses en los que el humo de cigarros y puros suele empañar las vidrieras en los meses de invierno. Como respuesta, esta iniciativa lanzada por la comunidad médica austríaca, todos los partidos de la oposición y buena parte de la sociedad, ha sido suscrita por 881.569 personas, según ha informado el presidente de la Cámara de Médicos, Thomas Szekeres, lo que supone cerca del 14% del cuerpo electoral y más del 10% de la población total.

«Hemos alcanzado nuestra meta, ha quedado claro que no queremos se el cenicero de Europa», ha dicho con satisfacción, «ahora la pelota vuelve a estar a los pies del legislativo austriaco y esperamos que los diputados voten del lado de la salud y la sanidad pública. De lo contrario, tendrán que responder ante las urnas por una decisión que la ciudadanía no comparte».

Trece años después de los primeros intentos para prohibir el tabaco en restaurantes y bares, Austria es en efecto uno de los últimos países de Europa donde es posible fumar en estos establecimientos. En 2015, socialdemócratas y conservadores lograron adoptar una legislación que preveía una prohibición total del tabaco en la restauración, que debía haber entrado en vigor en mayo del año pasado. El presidente del FPÖ y actual número dos del gobierno de Viena, Heinz-Christian Strache, gran fumador, presentó sin embargo la retirada de esa ley como condición sine qua non para formar, el pasado diciembre, la coalición que permitió llegar a la cancillería a Sebastian Kurz, por lo que la norma fue reformada para que sea posible fumar en los establecimientos con espacios separados para fumadores y en los que tienen una superficie inferior a 50 metros cuadrados si así lo desea su propietario.

«Mas de 13.000 personas mueren cada año por enfermedades vinculadas al tabaco en Austria, no se qué más argumentos son necesarios», se ha quejado Szekeres, que lamenta que Austria sigua teniendo el tercer mayor índice de fumadores en la Unión Europea según Eurostat, alrededor del 30%, y que siga siendo uno de los países en los que son más baratos los cigarrillos.

Tras el anuncio de la recogida de firmas, el FPÖ ha reaccionado recordando que «más del 85% de los electores se han abstenido de firmar la petición antitabaco», y que «no se ha alcanzado el umbral de las 900.000 firmas», línea roja que el partido prometió como desencadenante automático de referéndum, por lo que considera que la consulta popular no va a celebrarse. Varios destacados políticos conservadores, sin embargo, reclaman ese referéndum, entre ellos los alcaldes de Graz y Salzburgo, dos de las principales ciudades del país. El canciller Sebastian Kurz, no fumador, se ha limitado a defender que la corrección de la ley antitabaco «mantiene la libertad de elegir».