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«Nos arriesgamos a tener un turismo de mejoramiento humano»

Expertos en bioética e investigadores rechazan la manipulación genética de embriones por los riesgos para generaciones futuras

MADRIDActualizado:

«Si es verdad que lo han hecho, esto te pone los pelos de punta. La técnica aún no está madura para aplicarse en embriones humanos». Quien habla con tanta rotundidad es el «padre» español de la edición genética, el biólogo de la Universidad de Alicante Juan Francisco Martínez Mojica. Los trabajos de Mojica abrieron la puerta a una revolucionaria herramienta que permitirá a los humanos, entre otras muchas aplicaciones, modificar su propia evolución.

De momento, Mojica prefiere ser cauto y no dar por válida la creación de los primeros bebés modificados genéticamente. «Yo no me creo casi nada, cada vez soy más escéptico. Se han colado artículos falsos en publicaciones científicas, como para confiar solo en el testimonio de un investigador. Pero la tecnología lo permite y el investigador chino ha elegido la modificación más sencilla, así que podría ser», cuenta a ABC.

Saltarse la ética científica

El biólogo alicantino sabía que tarde o más temprano alguien se lanzaría. Hay miles de grupos investigando en edición genética y su utilización es relativamente fácil. Lo que no entiende es que el científico chino haya decidido saltarse los límites éticos para conseguir bebés indemnes al sida, una enfermedad prevenible y tratable. «No estaría justificada la manipulación genética de un embrión en ningún caso, pero al menos que fuera para evitar una enfermedad incurable», señala. A Mojica le gusta comparar la técnica de edición genética con un cuchillo muy afilado «que te permite cortar unas lonchas estupendas de jamón y con el que también se pueden hacer cosas muy malas como matar a otra persona y no por ello dejamos de utilizarlo», dice a ABC.

La tecnología puede ayudar a poner fin a numerosas enfermedades para las que hoy no hay tratamiento posible; desde el cáncer, a numerosas enfermedades hereditarias. Pero aún necesita más tiempo de investigación y empezar a aplicarlo en enfermos adultos, no en embriones.

En otros centros de China se han puesto en marcha ensayos clínicos en pacientes con cáncer con respaldo científico. La estrategia consiste en extraer células, modificarlas y volver a introducirlas con la corrección que se desea hacer. Otra cosa es manipular un embrión y hacer cambios en el ADN que pasarán a generaciones futuras y, además, corre el riesgo de dañar otros genes.

El catedrático de Microbiología y experto en bioética César Nombela no duda en calificar de práctica eugenésica el paso dado en China. «Lejos de plantear la curación de trastorno alguno, se trata de una práctica eugenésica éticamente inaceptable con resultados desconocidos; la técnica no garantiza que no se produzcan otros cambios fuera de control», argumenta. También recuerda que la modificación realizada es una experimentación «de las que sólo se pueden realizar en animales, como ratones, ratas y cobayas». Y recuerda que la trayectoria vital de dos seres humanos estará marcada ahora «por ser portadores de una dotación genética decidida por un tercero que no tenía ningún derecho a actuar así».

A Federico Montalvo, miembro del Comité Internacional de Bioética de la Unesco, también le preocupan las consecuencias a futuro. «China está buscando un turismo del mejoramiento humano con tecnología», aventura. De nada –dice– servirán las legislaciones europeas para impedir estas investigaciones si hay un país que lo permite. «Ocurrirá como con la gestación subrogada. En España está prohibido, pero quien tiene dinero viaja al país donde sí se permite. Estamos volviendo a un mundo medieval en el que ricos y poderosos tendrán capacidad para mejorar».

Riesgo de cáncer

La embrióloga y directora científica de la Clínica Eugin, Rita Vassena pone el acento en la seguridad. Vassena considera «injustificable» el uso de las técnicas de edición genética en embriones que no presentan ninguna enfermedad y cree que aplicándolo a embriones sanos «solo puede conllevar problemas».

«En uno de los dos embriones, al parecer, según demuestra la biopsia, sí ha funcionado la técnica y, si todo va bien, está protegido frente al VIH, pero el otro, en el que no ha funcionado la modificación genética, tiene unos riesgos añadidos que antes no presentaba y, por contra, no tiene ningún beneficio», explica la directora científica de Eugin.