Aprender chino, más fácil de lo que imaginas
El chino, uno de los idiomas más temidos - PABLO M. DÍEZ

Aprender chino, más fácil de lo que imaginas

Algunas de sus características tales como la ausencia de concordancias hacen que su aprendizaje sea más sencillo

madrid Actualizado:

La primera vez que te enfrentas a él, ya sea al escribirlo, hablarlo, o simplemente escucharlo, es más que probable que lo que te venga a la cabeza sea: «Este idioma es completamente imposible». Sin embargo, esta concepción que tenemos de él es bastante errónea ya que, pese a las dificultades obvias, posee determinadas características que hacen que su apredizaje sea mucho más ágil y factible de lo que nos podemos imaginar.

Nos estamos refiriendo al chino, una lengua que actualmente es para muchos equiparable al inglés como lengua global debido principalmente a la emergencia internacional que viene protagonizando China desde hace décadas. De ahí que cada vez sean más los que lo estudien de cara a ser más competitivos en sus trabajos y ya no solo como un «hobby».

De los tres dialectos mayoritarios que existen, el mandarín, el cantonés y el wu, es el primero el que más se habla en el mundo y el que estudian los extranjeros.

Es más fácil que un español pronuncie bien el chino que el inglés

Pero, ¿por qué nos causa tanto respeto? «Es una cuestión de desconocimiento, siempre se ha dicho que es muy difícil pero, por ejemplo, si nos centramos en la pronunciación, es mucho más fácil que un español pronuncie bien el chino que el inglés», explica a ABC.es Marco Vicario, director del Instituto Iberochino.

Precisamente es la pronunciación una de las fases de apredizaje que, bien trabajadas, resulta más ágiles: «En dos o tres semanas podemos pronunciar bien el chino. Estamos ante un idioma tonal, hay que entonarlo bien, y se empieza aprendiendo cuatro tonos básicos con los que poder defendernos rápidamente», añade Vicario.

Superar las dificultades

Para estudiar la fonética es básico el estudio del Pin Yin, que consiste en la transcripción fonética del chino mediante el alfabeto latino. «Este sistema de representación muestra los caracteres con sus marcas de acentuación incluidas y hace una descripción muy fiel. Este método lo emplean también en las escuelas chinas para los más pequeños y en pocos días se aprende permitiendo tener unas nociones de pronunciación perfectas», explica Vicario.

La gramática china es otro de los puntos que resultan mucho más sencillos que en el caso de otros idiomas. No hay ni masculino ni femenino, no existen tampoco las concordancias de número, ninguna palabra se modifica, lo que facilita enormemente su aprendizaje y la elaboración de construcciones frente a otras lenguas como puede ser el español o el francés.

Por otro lado, también facilita el aprendizaje el hecho de que el vocabulario considerado esencial para defenderse sea bastante asequible. Según nos explica Vicario, unas 5.000 palabras bastan para tener un lenguaje fluido, lo que traducido en caracteres son unos 3.000. Pese a ello, es aquí donde reside la parte más «lenta» del aprendizaje, en la escritura y comprensión del vocabulario, ya que prácticamente por cada palabra hay que aprender nuevos caracteres.

El trabajo en casa y la constancia son, por tanto, parte esencial de este aprendizaje para ir consolidando lo aprendido y favorecer la memorización de los nuevos caracteres.

La utilidad del chino

Todas estas ventajas que hemos descrito para, al menos, empezar a perderle miedo al idioma, son puntos a favor para el estudio de una lengua compleja que es evidente que cada vez atrae a más personas del mundo. De hecho, el sector de los negocios, de cara a su desarrollo y su consolidación en el mercado asiático, es muy consciente de la importancia que tiene dominarlo y en España cada vez más academias privadas, escuelas oficiales de idiomas, y universidades se dedican a su enseñanza. Prueba de ello es que solo en territorio español el Instituto Confucio -el equivalente al Cervantes- cuenta con cinco sedes y un aula en la Universidad de las Palmas.

Aportando más datos que ponen de manifiesto la relevancia del negocio en China, actualmente, según informó a la agencia Efe el director general de Casa Asia, Ramón María Moreno, sólo en China están presentes 600 empresas españolas. Es más, el consejero técnico de la Dirección General América del Norte, Asia y Pacífico del Ministerio de Asuntos Exteriores, Emilio de Miguel, destacaba que en la última década el crecimiento empresarial español en Asia ha sido «increíble», hasta el punto de que el número de residentes españoles en China «se ha multiplicado por seis».

Con todo, sea por negocio sea por interés, está claro que el chino es un idioma a tener muy en cuenta y para despojarnos de miedos, Vicario nos aporta algunos consejos antes de enfrentarnos a él: «Venir sin prejuicios, con entusiasmo, sabiendo que en pocos meses podemos empezar a defendernos, siendo conscientes de que es una lengua totalmente asimilable y que además nos permite descubrir una cultura muy atractiva y diferente a la nuestra. Es un idioma que, simplemente, engancha».