Concentración en el ayuntamiento de Laredo - EFE | Vídeo: El detenido por el asesinato de Rebeca pasa a disposición judicial (ATLAS)

Dos amigas de la joven asesinada en Laredo intentaron parar al agresor

El detenido se quedó dormido en comisaría tras entregarse

SantanderActualizado:

Dos compañeras de piso de Rebeca A. C.S., la joven dominicana de 26 años qu e murió ayer en su casa del municipio cántabro de Laredo apuñalada presuntamente por su novio, ecuatoriano de 29, intentaron en vano frenar la agresión. Sucedió de madrugada y empezó con una discusión entre la pareja, que llevaba año y medio de relación aunque estaba en proceso de ruptura.

Las amigas de la víctima, en situación irregular en España y que deja huérfana a una hija de cinco años en su país de origen, trataron de detener sin éxito al autor de las cuchilladas, que se entregó poco después de los hechos en el cuartel. Pero ante la «extrema violencia» de Tomás S.R.M. las dos inquilinas tuvieron que refugiarse en la vivienda, ubicada en la cuarta planta del número 2 de la calle Rosario Ochandiano, para proteger su vida, pues también fueron amenazas de muerte.

Tras la llamada de alerta -a las 4.05 horas- de los vecinos, el 112 movilizó a la Guardia Civil y Policía Local, y a efectivos del 061 que al llegar al lugar hallaron a la víctima tendida en el suelo, con cerca de una veintena de puñaladas en el tórax, sin que pudieran hacer nada por salvarla. Las compatriotas de Rebeca, testigos de este crimen que estrena las muertes por violencia de género del año en España, precisaron asistencia psicológica.

Mientras se activaba la búsqueda del sospechoso, él mismo se personaba en la comisaría de Laredo. Conforme manecía, vecinos y amigos de víctima y agresor iban recibiendo incrédulos la noticia. Reconocieron que la relación «iba y venía», pero no habían advertido nada que les diera pie a imaginar «cosas mayores». No constan denuncias previas. El crimen les pilló por sorpresa.

«Somos amigos de los dos y estamos consternados», expresaban, emocionados, unos allegados, que aseguraron que las familias de ambos están «destrozadas» por lo sucedido. «Algo en la cabeza se le fue a otro sitio y cometió una barbaridad», acertaron a aventurar. En la concentración de repulsa por la muerte de Rebeca, el presidente regional Miguel Ángel Revilla remarcó el «ensañamiento terrible» y «frialdad» del agresor, que se «quedó dormido» en comisaría. Su Gobierno estudia personarse en la causa mientras las banderas del Ayuntamiento ondearán tres días a media asta.