Dos reses permanecen suspendidas a la espera de su destrucción en una planta del Principado de Asturias. Reuters

Agricultura confirma los dos casos de Asturias, que elevan a siete el número de «vacas locas»

El Ministerio de Agricultura confirmó ayer los dos casos de «vacas locas» que dieron positivo en el test preliminar, lo que eleva a siete la cifra oficial de casos en España. Las muestras de la res sospechosa de una explotación de Ávila siguen siendo analizadas. Quintiliano Pérez, director general de Ganadería y «mano derecha» del ministro Arias Cañete en la crisis, presentó ayer su dimisión.

MADRID. A. A. C.
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El Ministerio de Agricultura señaló ayer que los análisis de las dos vacas asturianas son concluyentes, lo que conducirá al sacrificio de todas las vacas de las explotaciones afectadas. Una de las reses, de raza frisona, pertenecía a una granja de Siero con once vacas. Este animal nació en mayo de 1986 y fue sacrificada en un matadero de Palencia. El otro bovino es resultado de un cruce. Nació en mayo de 1994 en una granja de Piloña con 21 vacas. El animal fue sacrificado en un matadero asturiano, informa Marta Frechilla.

También se sacrificará a la descendencia de ambas vacas nacida en los últimos dos años y se eliminarán los piensos, harinas y componentes alimenticios de las explotaciones. Agricultura recordó que la detección de ambos casos ha impedido la incorporación de estos animales a la cadena alimenticia. En declaraciones previas a los análisis finales, el dueño de la vaca de Piloña culpó a los piensos y criticó la dejadez de la Administración, por no controlar los contenidos y calidad de estos alimentos.

TERNERO DETECTADO EN CATALUÑA

La Generalitat de Cataluña anunció, por su parte, que ha detectado en una explotación de Gerona una ternera de nueve meses, nieta de una res de Castilla y León sacrificada por padecer el mal de las «vacas locas», informa Esther Armora. Los técnicos procederán a su sacrificio y posterior destrucción, aunque al tener sólo nueve meses no presenta ningún riesgo. Los técnicos analizarán el encéfalo del animal.

Por otra parte, el portavoz del Gobierno, Pío Cabanillas, anunció ayer que el director general de Ganadería, Quintiliano Pérez Bonilla, ha presentado su dimisión, tras la investigación abierta el miércoles por el Ministerio de Agricultura. que ha concluido sin encontrar ninguna incompatibilidad entre su cargo y el patrimonio de sus familiares en el sector ganadero. Pérez Bonilla es el segundo alto cargo que deja su puesto a raíz de esta crisis. El primero fue Cástor Gago, consejero de Agricultura de la Xunta de Galicia. Pío Cabanillas añadió que, en el ejercicio de su cargo, Pérez Bonilla no ha tomado decisión alguna que haya beneficiado directamente a sus familiares. El portavoz añadió que es «una persona absolutamente intachable». Como adelantó ABC, Pérez Bonilla es consejero de la empresa estatal Tragsa, que realizó el traslado de reses a la cantera coruñesa de Mesía, pero afirma que desconocía con antelación esa actuación solicitada por la Xunta. Según fuentes de Agricultura, Pérez Bonilla abandona el cargo, para el que aún no hay sustituto, por «motivos personales». De esta forma, el ministro Arias Cañete pierde un experimentado técnico que consideraba clave para controlar la crisis.

«CABEZA DE TURCO»

El gerente de la Asociación Española de Criadores de Vacuno de Carne (Asovac), Domingo Palos, aseguró que Pérez Bonilla es una «víctima inocente». Añadió que el hecho de tener intereses privados en la ganadería porcina no es razón para dimitir, ya que, en ese caso, muchos funcionarios y altos cargos de Agricultura deberían hacer lo mismo, porque provienen del sector. El PSOE, que había criticado la situación de este alto cargo, señaló ahora que el director general es una «cabeza de turco».

La renuncia de Pérez Bonilla implica su retirada del Comité Especial creado por Mariano Rajoy. El Gobierno decidió ayer incluir en este Comité a Juan José Badiola, director del Laboratorio Nacional de Zaragoza, a Isidro Ferrer, neuropatólogo de la Universidad de Barcelona y a Alberto Rábano, neuropatólogo de la Fundación Hospital de Alcorcón.