Andreas Hargreaves es asesor educativo del gobierno de Escocia y Canadá
Andreas Hargreaves es asesor educativo del gobierno de Escocia y Canadá

«El adoctrinamiento en las aulas es una práctica antidemocrática»

Andrew Hargreaves es profesor en el prestigioso Boston College y asesor educativo de la primera ministra de Ontario (Canadá), Kathleen Wynne, y de la separatista Nicola Sturgeon, primera ministra de Escocia

ENVIADA ESPECIAL A DOHAActualizado:

Andrew Hargreaves es profesor en el prestigioso Boston College y asesor educativo de la primera ministra de Ontario (Canadá), Kathleen Wynne, y de la separatista Nicola Sturgeon, primera ministra de Escocia. Este reputado profesor de origen británico afincado en Estados Unidos asegura que jamás se pusieron sobre la mesa cuestiones políticas en su trabajo. «Jamás discutimos cuestiones de identidad nacional. No es relevante para nuestro trabajo como educadores y tampoco es parte de lo que Sturgeon quiere hacer». Por su experiencia con ese gobierno y, sobre todo, porque lleva años asesorando no solo a gobiernos sino también a universidades y organismos como el Banco Mundial y la OCDE, muestra su frontal rechazo al adoctrinamiento en las aulas. «Los profesores que tratan de convencer a sus alumnos de su particular posición ideológica o política están desempeñando de forma incorrecta su rol como docentes. El adoctrinamiento en las aulas es una práctica antidemocrática», sentencia. Este prestigioso profesor ha escrito más de 30 libros y actualmente preside el Congreso Internacional para la Eficacia y Mejora de las Escuelas. Estos días participó en Wise, la Cumbre mundial para la innovación en educación celebrada en Doha (Qatar).

-En España ha habido numerosos denuncias contra el adoctrinamiento en las aulas catalanes. Profesores que animaban a votar por el «sí» en el referéndum ilegal, que les prohibían hablar en español...¿Qué opina?

-Los profesores que tratan de convencer a sus alumnos de su particular posición ideológica o política están desempeñando de forma incorrecta su rol como docentes. El trabajo del profesor consiste en enseñar, ayudar a los niños a que piensen de forma crítica y a que desarrollen su identidad, el sentido de quiénes son. Esto último tiene que ver con la cultura, el idioma... En muchos lugares hay complicaciones en este sentido: España, Canadá, Escocia o Gales. Lo importante en estos casos es que el profesor no convenza a sus alumnos de que una identidad es más importante que otra. La política no trata sobre la verdad o sobre lo que está bien o mal, sino sobre ideología, sobre diferencias de opiniones... Y en democracia tenemos elecciones para ello. Convencer a los niños de que tienen que votar de una forma u otra es realmente antidemocrático; el adoctrinamiento en las aulas es una práctica antidemocráctica. Quienes la llevan a cabo hacen que los niños no desarrollen valores sino ideologías.

¿Cómo es su trabajo como asesor del gobierno escocés? ¿Ha tenido algún problema de este tipo?

-Soy educador y no opino sobre la independencia de Escocia. Mis opiniones en ese sentido no son importantes. Somos diez consejeros y jamás discutimos sobre identidad nacional. No es relevante para nuestro trabajo como educadores y tampoco es parte de lo que Sturgeon quiere hacer. No hay evidencia de que haya mezclado la política con la educación de los niños. Ella quiere una educación de calidad que haga a los niños buenos ciudadanos y pensadores críticos.

¿Qué ha de tener un profesor para ser bueno?

Un buen profesor es el que ayuda a los niños a aprender, el que les demuestra que tiene expectativas en ellos. Al mismo tiempo, debe estar interesando en su propio aprendizaje y mejora trabajando con otros profesores.

¿Es necesaria la ayuda de los padres?

Es importante no hacer juicios cuando tu hijo te dice que el profesor es malo; no hay que creerles inmediatamente. Padres y docentes deben construir una relación desde el inicio y no solo cuando llegan a casa las malas noticias.