Decenas de personas se manifiestan para reclamar medidas de acción contra el cambio climático, en el marco de la celebración de la Conferencia sobre el Cambio Climático COP21 celebrada en París - EFE

La Cumbre del Clima alcanza un pacto universal para reducir las emisiones y limitar el calentamiento

Los 196 países votan a favor de la propuesta francesa diferenciada, justa, equilibrada y vinculante

El objetivo de calentamiento se fija por debajo de los 2 grados

Enviada Especial a París Actualizado: Guardar
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Esta vez sí. Han hecho falta 20 años desde que en 1995 la comunidad internacional se reuniera en Berlín para intentar sentar las bases de un protocolo para luchar contra el cambio climático. Pero París ha logrado lo que no consiguió ninguna reunión anterior. Se trata del primer acuerdo climático universal. El protocolo de Kioto de 1997 no lo era, pues solo obligaba a 35 países que representaban el 11% de las emisiones globales, y Copenhague en 2009 quedó en un ensayo general con final desastroso. El texto aprobado ayer en París por las 196 Partes de la Convención de la ONU sobre el Cambio Climático representa el 95% de las emisiones globales y es jurídicamente vinculante, si bien algunos aspectos quedan fuera del texto del acuerdo y, por tanto, no quedan sometidos a ratificación.

Es el caso de las contribuciones nacionales de cada país –tal y como reclamaban China, India y, sobre todo, Estados Unidos, que no tiene fuerza en el Senado para pasar ese trámite–. ¿Significa esto que las constribuciones son papel mojado? En absoluto. El acuerdo dice que las Partes deben tomar las medidas domésticas para lograr los objetivos de sus contribuciones, y eso las hace obligatorias. Y todo para que la temperatura del planeta quede «muy por debajo de los 2ºC», con esfuerzos para lograr no superar los 1,5ºC. Este límite es clave porque recoge las recomendaciones de los científicos, y más allá de habrá que valorar aún en qué aspectos se puede ir más allá lo cierto es que este acuerdo marca una senda para transformar la economía y reorientar las inversiones financieras de las energías fósiles hacia las energías limpias, como se recoge en el acuerdo. Por tanto, este acuerdo tiene muchas implicaciones más allá del medio ambiente.

Pasadas las siete y media de la tarde, y tras presentar al Plenario el documento, solo con alguna corrección técnica, el ministro de Asuntos Exteriores galo, Laurent Fabius, que ha ejercido de presidente de esta reunión, invitó al Plenario a pronunciarse sobre su propuesta de acuerdo. Silencio sepulcral, unos segundos, nadie pidió la palabra para expresar objeciones, tensión y después ovación cerrada. Fabius, emocionado, daba el mazazo final. El Acuerdo de París quedaba formalmente adoptado por la Conferencia de las Partes de la Convención.

El presidente francés Francois Hollande, saltándose el protocolo, aparecía y subía a la tribuna presidencial, junto al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. No podía perderse esa foto. Por la mañana había dicho que «tras el golpe que sufrió Francia hace casi un mes, el 12 de diciembre de 2015 tal vez sea un día histórico, una gran fecha para la Humanidad y un mensaje de vida». El secretario de Estado norteamericano John Kerry, tomó la palabra en el Plenario para abundar en esta idea: Francia, en circunstancias muy difíciles perseveró y ha dejado un ejemplo al mundo de que todos juntos podemos lograr cosas».

«Este texto que todos hemos elaborado es el mejor equilibrio posible, potente pero delicado a la vez»
Laurent Fabius

En cuanto al acuerdo Kerry afirmó que «nos permitirá prepararnos mejor para el cambio climático, que ya esta aquí, para eventos que llegarán inevitablemente, y nos permitirá realizar una transición hacia una economía global y limpia». En este sentido dijo que lo más importante es que este acuerdo «lanza un mensaje clave al mercado global, porque no serán los gobiernos los que den con la tecnología para transformar nuestro sistema energético sino las empresas».

Xie Xhenhua, representante especial de China para el cambio climático, intervino para decir que «el acuerdo no es perfecto, pero esto no nos ha impedido dar un paso histórico, pues es jurídicamente vinculante y, como conseuencia, el mundo logrará un desarrollo ecológico, sostenible y bajo en emisiones».

El ministro de Medio Ambiente, Bosques y Cambio Climático de India, Praskash Javadekar, intervino para expresar su satisfacción porque el acuerdo «respalda el derecho de la India a desarrollarse respetando la justicia climática, la equidad y las responsabilidades comunes pero diferenciadas. El acuerdo reconoce la importancia de un estilo de vida y pautas de consumo sostenibles». Y se mostró partidario de aumentar la ambición, algo que también recoge el texto.

Por su parte, el comisario europeo de Acción Climática, Miguel Arias Cañete, que se ha dejado la piel en esta negociación para alejar el fantasma de Copenhague donde la UE quedó muy tocada, dijo que el acuerdo es «jurídicamente vinculante, aplicable a todos y tiene todos los elementos adecuados», pero dijo que mañana ya hay que seguir trabajando para que el año que viene en la cita de Marrakech tengamos progresos. París es un hito, pero no el final del camino.