«1, 2, 3, 4, 5 6... acaba de morir un niño»

«1, 2, 3, 4, 5 6... acaba de morir un niño»

VERÓNICA BECERRIL | ROMA
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«1, 2, 3, 4, 5, 6 ... acaba de morir un niño». El contundente mensaje grabado por el director general del organismo de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Jacques Diouf, no tuvo efecto, y de la cumbre sobre seguridad alimentaria que ayer finalizó en Roma, no llegaron soluciones concretas. El documento que se firmó el primer día declarando buenas intenciones para salvar a los más de 1.000 millones de personas que pasan hambre en el mundo, fue el mismo presentado el último día, por lo que las ONGs presentes en la cumbre «suspendieron» con un 2 a la ONU.

El presidente de Oxfam Internacional, José A. Hernández de Toro, señaló a los medios que «el resultado no está a la altura del problema», poniendo en evidencia que «la falta de los líderes del G-8, excepto el de Italia como país anfitrión, era ya un mal inicio». Éste fue el punto central de la conferencia de prensa conclusiva en la que Diouf anunció que ésta es su última candidatura a la presidencia.

Quizá por este motivo ayer fue más directo de lo habitual. «Habría deseado que todos los países presentes en la Cumbre estuvieran representados por sus jefes de Estado, porque si no hay jefes de Estado y de gobierno que puedan coordinar los esfuerzos, si no están aquí para discutir sobre las ayudas al desarrollo, nos hemos salido del argumento reduciéndolo a una solución a nivel técnico», sentenció rotundo Diouf.

El director general de la FAO invitó a permanecer «con los pies en la tierra», recordando que «una cumbre no puede pretender resolver el problema del hambre, tiene que ser un espacio para debatir, llegar a una solución compartida y ganar este desafío». El desafío que tiene ante sí el mundo, es el de evitar que la cifra de hambrientos siga aumentando. «En 2050 habrá 9.100 millones de personas en el mundo», concluyó Diouf.

Para acabar con el hambre en el mundo es necesaria una inversión en agricultura de 44.000 millones de dólares al año. Pero nadie habló de números en la cumbre. Por este motivo los países africanos refrescaron la memoria recordando que el G-8 prometió 20.000 millones de dólares para paliar el hambre. Al final de esta cumbre quedan las cinco conclusiones genéricas del informe de ocho páginas del primer día: inversiones, coordinación de estrategias, medidas de emergencia, mejorar la eficacia, y garantizar las inversiones. Poco más.