Imagen del lince ibérico
Imagen del lince ibérico - ABC

Los 29 linces ibéricos evacuados del incendio del Algarve son protegidos en España

Los ejemplares se hallan repartidos en Jaén, Cáceres y Doñana

Corresponsal en LisboaActualizado:

El gigantesco incendio del Algarve días atrás provocó daños en el Centro Nacional de Reproducción del Lince Ibérico de Silves, una de las localidades afectadas por la acción de las llamas. En consecuencia, 29 ejemplares tuvieron que ser trasladados a España para protegerlos y garantizar sus condiciones de vida.

Los animales se hallan repartidos entre el centro del Acebuche (Parque Nacional de Doñana), centro Zarza de Granadilla (Cáceres) y La Olivilla, en Jaén.

Allí van a permanecer hasta que se arreglen todos los desperfectos causados en Silves por el fuego, en lo que se calcula un periodo de mes y medio desde el día que fueron transportados. Es decir, no regresarán al Algarve hasta finales de septiembre, de acuerdo con las previsiones.

Al menos 27.000 hectáreas arrasadas

Las llamas arrasaron 27.000 hectáreas en la región turística por excelencia del Portugal continental, con núcleos como Albufeira o Faro. La catástrofe no se redujo a esa área, sino que continuó extendiéndose hacia Silves y Portimao.

Fue en esta segunda oleada cuando el fuego alcanzó al centro especializado en la atención de linces ibéricos, que suele actuar en coordinación con los tres españoles mencionados, dentro del programa europeo que protege la especie para que no se extinga.

Un lince ibérico español ha recorrido 170 kilómetros desde Doñana hasta la zona portuguesa de Serpa, en el Valle del Guadiana, para emparejarse con un ejemplar femenino de la misma especie y engendrar tres crías, las primeras nacidas este año en territorio luso. Los hechos sucedieron el pasado mes de diciembre, aunque es ahora cuando se difunden, toda vez que el Instituto Portugués para la Conservación de la Naturaleza y los Bosques (IPCNF, por sus siglas en la lengua de Camoes) ha confirmado el feliz encuentro.

Nueva denominación

Los biólogos de la entidad pública han puesto denominación a ambos animales: «Mundo» al macho y «Malva» a la hembra. Al primero se le había perdido la pista desde que fue localizado en noviembre, de modo que el equipo de expertos muestra su satisfacción por el descubrimiento.

La interrelación dentro de la especie entre España y Portugal resulta constante. Hace poco más de un año, un lince de dos años, nacido en Doñana, se apareó con una hembra de la región portuguesa del Alentejo.

La pareja se estableció en un hábitat muy adecuado para desarrollarse, aunque el macho suele entrar y salir de la franja con asiduidad. Los responsables del Centro de Silves explicaron entonces: «Este encuentro demuestra la conexión efectiva entre dos poblaciones salvajes de linces ibéricos a ambos lados de la Península Ibérica, y también la existencia de un corredor natural entre los dos países».

Programa para su conservación

La vida de estos ejemplares y su estudio exhaustivo constituye uno de los vértices del programa LIFE Iberlince, puesto en pie por la Comisión Europea y que se ha revelado fundamental para la conservación de la especie y su correcta distribución en los dos territorios. Los temores acerca de su desaparición se han manifestado en reiteradas ocasiones, de ahí la importancia de este plan conjunto para salvarla.

Con la colaboración de diversas organizaciones tanto del ámbito público como del privado, los técnicos han logrado elevar el número de ejemplares en el Valle del Guadiana (de los lados español y portugués).

Ya en el otoño de 2015 se conoció una historia similar, pues un lince ibérico nacido en Portugal e introducido para repoblar la especie en España realizó el camino de vuelta para asentarse de nuevo en el mismo lugar del cual procedía.

El ejemplar, de gran belleza, había nacido en Silves, una localidad del Algarve próxima a Faro, la capital de la región. Habitualmente, suelen lucir un collar de GPS, que permite seguir su rastro para que los profesionales del país vecino puedan registrar sus movimientos en una suerte de diario biológico.