¿Qué hiciste tras superar el cáncer de mama?
Amalia, disfrutando de una marathon de «spinning», «el mejor día de mi vida» - ABC
DÍA INTERNACIONAL DEL CÁNCER DE MAMA

¿Qué hiciste tras superar el cáncer de mama?

Hay mucha vida tras un diagnóstico y ABC quiere contar todas las historias positivas para ayudar a otras mujeres que acaban de recibir la noticia. Amalia, Susana, Marisa ya han compartido su historia. Redescubrieron el deporte, la Universidad...¿Y tú?

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Hay mucha vida tras un diagnóstico y ABC quiere contar todas las historias positivas para ayudar a otras mujeres que acaban de recibir la noticia. Amalia, Susana, Marisa ya han compartido su historia. Redescubrieron el deporte, la Universidad...¿Y tú?

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  1. Amalia Villar: «Me apunté al gimnasio y dejé de pensar en la enfermedad que ocupaba mis pensamientos las 24 horas»

    Amalia, disfrutando de una marathon de «spinning», «el mejor día de mi vida»
    Amalia, disfrutando de una marathon de «spinning», «el mejor día de mi vida» - ABC

    «Tras superar un cáncer de mama (aún estoy en proceso de reconstrucción) me apunté a clases de spinning. Puede parecer una minucia o una tontería pero en mi caso fue todo un reto. No había hecho ejercicio en mi vida, ni siquiera tenía zapatillas deportivas. Pasé un día por la puerta del gimnasio y me invitaron a probar..... El primer día yo quería salir corriendo de allí a los 10 minutos de empezar pero cuando terminé la clase me di cuenta de que no había pensado en la enfermedad que ocupaba mis pensamientos las 24 horas del día. Me sentí tan bien y tan liberada que decidí seguir, ya llevo un año. Hace poco asistí a un evento de cinco horas seguidas pedaleando. Aquí os dejo una foto de ese día, uno de los mejores de mi vida a lo que en cierta manera tengo que dar gracias al cáncer».

  2. Marisa Iglesias: «Empecé una carrera universitaria y me ayudó a superar el trauma de la amputación»

    Marisa, el primer día de clase en la Universidad. Estrenó peluca y segundo ciclo de quimio
    Marisa, el primer día de clase en la Universidad. Estrenó peluca y segundo ciclo de quimio - ABC

    «Mi ancla para superar sin demasiada depresión el cáncer, aparte de mi familia, ha sido (sigue siendo) mi carrera. El día de mi segundo ciclo de quimioterapia fue también el primer día de clase en la Universidad y en la foto que os adjunto me podéis ver ese día en el que también hubo otro estreno: la peluca. Sigo estudiando y este curso he empezado Tercero de Historia. También me incorporé, un año después, a mi puesto de trabajo y aquí sigo. Éstos son los logros que me permitieron, y me permiten, superar el trauma de la amputación. Espero que a alguna de las mujeres que están soportando la presión de haberles detectado esta enfermedad les sirva de ánimo y de apoyo de que se puede salir y que la vida continúa y tiene mucho que ofrecernos todavía».

    «Un último comentario acerca de los comentarios que siempre leo: el supuesto cariño de los profesionales que están en este campo. Yo tuve la suerte de encontrarme con unos buenos profesionales que incluso me hicieron replantearme el no pasar por el quirófano para extirpar el mal. Mi cirujano plástico tuvo que convencerme para que reconsiderara mi decisión. Posteriormente, recibí la mayor muestra de “cariño” de uno de esos profesionales que ante la negativa de iniciar el tratamiento de una pastilla diaria durante cinco años (lo que me producía y me sigue produciendo ansiedad en grado sumo), su comentario fue que ya que no quería, tendría que asumir que me moriría antes que el resto. Mi cariño y mi admiración van para la enfermera que hizo las curas tras la operación y para mi cirujano plástico que se dio cuenta perfecta de mi necesidad de apoyo».

  3. Susana Estarico: «Mi gran aventura fue seguir con mi vida, recuperar la normalidad como si no estuviera enferma»

    Susana con una de sus nietas
    Susana con una de sus nietas - ABC

    Tenía 43 anos y tres hijos adolescentes. Me esforcé porque no me cambiara la vida. Seguí trabajando, vi cómo mis hijos terminaron sus estudios... Y ahora quince anos después he recaído, tengo metástasis pero lo afronto igual, sigo con mi vida, ahora con mis nietos. Creo que esa es la gran aventura, recuperar la normalidad.

  4. Sonia Alcover: «Participé en mi primer triatlón y la experiencia me devolvió la confianza»

    Sonia, tras acabar su primer triatlón
    Sonia, tras acabar su primer triatlón - ABC

    Padecí un cáncer de mama que me diagnosticaron en 2008, justo depúes de cumplir 50 años. En 2005 participé en mi primer triatlón. En Valencia, modalidad de la mujer. Esta experiencia me devolvió la confianza y espero que contarlo sirva para otras mujeres en el mismo trance.

  5. María Regina Guimare: «Espero ahora dos pulmones nuevos que me devolverán a la vida»

    Regina tramitaba su inclusión en lista de espera cuando se detectó el cáncer de mama
    Regina tramitaba su inclusión en lista de espera cuando se detectó el cáncer de mama - ABC

    «Me detectaron el cáncer de mama cuando estaba tramitando mi posible inclusión en lista de espera para trasplante bipulmonar Me realizaron una mástectoma radical y tratamiento.Hoy tres años y ocho meses después libre de cáncer estoy en lista de espera de esos dos pulmones que me devolverán a la vida»

  6. Montserrat Sánchez: «Nadé 2,5 kilometros en aguas abiertas en Barcelona»

    Montserrat tras completar la prueba de natación en la playa de Vilanova i la Geltrú (Barcelona)
    Montserrat tras completar la prueba de natación en la playa de Vilanova i la Geltrú (Barcelona) - ABC

    «Tampoco es que me considere una superwoman, pero vamos a ver qué os parece mi historia:  Me diagnosticaron cáncer de mama en 2010, con 38 años, y dos niños de 3 y 5 años, ¡toma ya!. Después de 2 operaciones en abril y mayo 2010 (primero tumerectomía y luego mastectomía), pasé el resto de 2010 bajo los efectos de la quimioterapia. Ahora no sólo he retomado mi vida al 100%, sino que después de entrenar duro, el 2 de julio de 2013 conseguí completar la prueba de natación en aguas abiertas de 2.5 km en la playa de Vilanova i la Geltrú (Barcelona), de lo que me siento muy orgullosa.

  7. Marisa Marcén: «Dos días después de mi última quimio me fui con mi familia a París, el viaje de mi vida»

    Marisa con sus hijos en Eurodisney, en París
    Marisa con sus hijos en Eurodisney, en París - ABC

    «Me diagnosticaron un cáncer de mama en marzo del 2007, con 42 años y dos hijos de 5 y 9 años. Te paralizas, te preguntas como es posible que te haya ocurrido a ti, lloras y lloras y sientes un miedo real a morirte. Estas sensaciones las tuve yo y , estoy segura, las están teniendo todas las mujeres que han sido diagnosticadas hoy mismo. A todas ellas les digo que lloren, que se enfanden, que compartan sus miedos pero que escuchen. Que escuchen a sus médicos, que crean en ellos y que se pongan a andar cuanto antes el camino de la recuperación. Camino duro, sin duda, pero con final.! Claro que hay final! , mi última sesión de radioterapia acabó un 30 de Diciembre. El día de Nochevieja estrené «look», el que me había acompañado durante meses se quedó en el armario y el 1 de Enero pude realizar el viaje de mi vida. Mi marido, mis hijos y yo viajamos a París, con visita obligada a Eurodisney. Nos lo merecíamos. Todavía quedaban unos meses para retomar mi vida completamente pero sentía la necesidad de comenzar el año por todo lo alto. Han pasado ocho años y aunque afortunadamente, hemos podido disfrutar de más viajes, París siempre será el viaje de mi vida.Mi cariño a todas las mujeres que en algún momento de sus vidas han sido diagnosticadas de un cáncer de mama».

  8. Mar Hernández: «Participé en la Titan Desert, en bicicleta por el desierto»

    Mar, pedaleando en la Titan Desert, una de las pruebas más duras con bicicleta
    Mar, pedaleando en la Titan Desert, una de las pruebas más duras con bicicleta - ABC

    «Me llamo Mar y tengo 45 años, y mi historia podría ser la de cualquier otra mujer, la de miles de mujeres que tienen que enfrentarse al terrible proceso del cáncer de mama y que hará que ni ellas, ni sus vidas vuelvan a ser ya como antes. A mí el cáncer me hizo descubrir la bici, y la bici me cambió la vida. La primera vez fue con 36 años; la enfermedad hizo reencontrarme con el deporte. Me habían regalado hacía poco una bici de montaña, y la bici me ayudó a pasar los momentos de rabia y de impotencia, poco a poco hizo cambiar mi vida en positivo, a la vez que me ayudó a recuperarme y ponerme en forma.

    Fue un tumor localizado y pasé por cirugía y radioterapia. Hice un cambio de estilo de vida, donde el deporte pasó a tener un papel destacado. Desde entonces la bici se ha convertido en mi inseparable compañera. Rutas, vacaciones, marchas y carreras populares; cada vez más y retos más difíciles. Así fue como empecé a cogerle el gusto a pedalear. Pero la carrera más titánica ha sido sin duda la recidiva. Mi buen estado físico me hizo entrar con mucha fuerza, pero las etapas y el equipo contrario, han sido un competidor chungo, experto en malas jugadas, de aquellos que si pueden te avanzan por la derecha y encima te dan con el codo y te hacen caer. Y lo he tenido que aprender a aceptar todo y tomar decisiones duras. Decido hacerme una mastectomía bilateral, una de ellas preventiva, con reconstrucción plástica. Aquí se tenía que ir a por todas, y yo acompañada del equipo médico, lo hicimos. El mejor equipo. Tres intervenciones y el durísimo tratamiento de la quimioterapia.

    Dos años de superar etapas, sin tregua, sin descanso…..tres intervenciones y una larga quimioterapia de seis meses; en total ocho sesiones interminables que yo me tomé como si fueran carreras de resistencia. Enmedio me recuperaba, me volvía a entrenar para ponerme fuerte y a prepararme para la siguiente. No dejé de ir en bici durante todo el proceso, (aunque cuando estás en un tratamiento como este te desaconsejan la actividad física). La bici de carretera, en la que era más novatilla, me ayudaba a recuperarme físicamente y psicológicamente, pero también me hacía normalizar la situación, me hacía sentir menos enferma y los médicos se sorprendían de los resultados de los análisis y de mis defensas.

    La bici me ha hecho aguantar, me ha hecho mantener y recuperar en muchos momentos la motivación, las ganas de salir adelante y la fuerza. La recuperación, gracias a esto, también ha sido espectacular.

    Dos días antes de entrar en este segundo proceso iba a hacer La Maratón de los Monegros. Después de un año justo y trayendo dos intervenciones y la quimio me volvía a presentar, acabando la prueba y obteniendo el premio al Afán de Superación por Orbea. El mismo año volvía a hacer la Selenika, y diferentes rutas por los Pirineos, en btt y en bici de carretera.

    Ahora continúo con el proceso de reconstrucción plástica. Las intervenciones quirúrgicas no se han acabado. Continúo dándole a los pedales, me paro por la convalecencia, y vuelvo a entrenar y pedalear para recuperarme y seguir. Seguir, seguir, seguir haciendo quilometros; avanzando.

    Y todo esto lo hago conviviendo con el tratamiento hormonal a que todas las pacientes se tienen que someter; una quimio oral que evidentemente tiene sus efectos colaterales y que puede mermar las capacidades físicas de todas aquellas mujeres que lo hemos padecido. Y sigo pedaleando.

    Hace poco más de dos años un buen amigo, que además resulta ser mi cirujano, me propuso ir a hacer la Titan con él; la recaída lo hizo abortar. Mi reto era lograr la Titan Desert 2015 y poder demostrar que a pese a los tratamientos y sus secuelas te puedes marcar grandes hitos y que mediante el deporte y el ejercicio físico se pueden pasar mucho mejor los tratamientos y procesos oncológicos. Una práctica del deporte que debería estar contemplada desde los mismos centros hospitalarios, durante, después de la enfermedad y mientras se toman los medicamentos coadyuvantes, que suelen ser para periodos largos, incluso años, y que suelen tener efectos secundarios que inciden en la vida cotidiana de las personas que los toman. El deporte, y en mi caso la bici, ha minimizado estos efectos, pudiendo llevar a cabo una vida plenamente normalizada, volviendo a recuperar y incluso mejorar, mi físico. Para ello he contado con la ayuda inestimable de amigos y compañeros de la bici; aficionados y menos aficionados, que me han ayudado en todo momento. Y especialmente al Dr. Joan Vives del Centro Blume, por su amabilidad en todo el seguimiento deportivo y por prestarme la ayuda que necesitava para volver a los entrenos y mi estado físico.

    La ausencia nos hace valorar lo que tenemos y nos hace sacar lo maximo de nosotros.

    Gracias a la bici he podido superar la prueba más exigente que nunca me ha puesto la vida delante; el cáncer, y ahora la vida, mi nueva vida, me ha dado una nueva oportunidad para emprender nuevamente La Titan, mi reto. Este año he participado en la 10ª edición de la Titan Desert. Aunque no pude ser finisher puesto que por un problema no pude terminar la primera etapa, sí que fuera de carrera, terminé las cinco restantes.

    Este fin de semana, concretamente el sábado 17 de Octubre, voy a participar en una marcha ciclista de solidaridad con la Junta Provincial de la AECC en Granada, subiendo desde Motril a Pico Veleta en Sierra Nevada. Van a ser 150 km y 3.300 de desnivel positivo acumulado en bici de carretera; el objetivo recaudar fondos para la investigación. Y sigo! el año próximo si Dios quiere voy a estar de nuevo en la Titan!»