Antonio Fabregat durante la final del Torneo Rector que se celebró en Comillas ICADE en octubre de 2014
Antonio Fabregat durante la final del Torneo Rector que se celebró en Comillas ICADE en octubre de 2014 - foto cedida a abc

El mejor orador del mundo es español y tiene 20 años

«En el mundo laboral necesitas comunicarte con otras personas y cuanto más eficiente seas, más cerca vas a estar del éxito», comenta Antonio Fabregat para ABC

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Hablar con elocuencia, eficacia y seguridad es una habilidad que muy pocos desarrollan hoy en día. Antonio Fabregat, un madrileño de 20 años que estudia Derecho y ADE en la Universidad Pontificia de Comillas ICADE, es uno de ellos. Antonio se ha consagrado como el mejor orador universitario del mundo gracias a su victoria en el Campeonato Mundial Universitario de Debate en Español que se celebró en Bogotá (Colombia) del 29 de julio al 4 de agosto.

El campeonato contaba con 215 participantes de 11 países diferentes, entre ellos México, Perú, Estados Unidos o Rusia. Antonio y su compañero, Alberto de Unzurrunzaga -que quedó en el segundo puesto-, tuvieron que enfrentarse a temas como «¿Debería el gobierno acoger a los inmigrantes que llegan a sus fronteras?», «¿Es inmoral que dos padres tengan hijos biológicos, es decir, engendrados por ellos mismos?», «¿Debería implantarse una renta básica?» o «¿Un gobierno debería pulsar un botón para aleatoriamente matar a una persona y recibir a cambio 10 millones de dólares?».

Antonio Fabregat comenzó en el mundo de la oratoria en torneos locales con tan solo 16 años y ahora pertenece al Club de Debate de la Universidad Pontificia de Comillas. «El hecho de haber conseguido el título de mejor orador universitario a nivel individual no implica que no haya crecimiento después. Hay mucha proyección todavía», asegura en esta entrevista a ABC.

-¿Dónde te ves en 5 años?

Me veo, con un poco de suerte, ejerciendo la abogacía en algún despacho, si el mundo laboral lo permite. Luego el tiempo dirá, pero a corto plazo me quiero dedicar al Derecho que es lo que me gusta. La palabra, tanto escrita como hablada, puede solucionar muchos problemas y se necesita gente que luche por las causas justas.

-¿Crees que tienes que mejorar o perfeccionar algunos aspectos con respecto al mundo de la oratoria?

Cada vez vas aprendiendo cosas nuevas que te van haciendo un mejor comunicador. Hay gente que tiene unas capacidades muy buenas y hay gente que tiene capacidades un poco peores, pero todo el mundo puede ser buen orador si practica y va puliendo sus errores. Concretamente, yo tengo que mejorar algunas cosas, como cambiar un poco el registro, tener un poco más de humor en las intervenciones...Son cosas que se van aprendiendo y que, lógicamente, te van haciendo un mejor comunicador.

-¿Es imprescindible tener un talento natural o cualquier persona puede aprender a comunicarse bien?

Todo el mundo puede ser buen orador, pero un orador excelente tiene que tener, a parte de un gran trabajo, una formación propia. Tienes que ser tú mismo, practicar y dejar que te enseñen todo lo que se pueda. Se puede ser un buen orador aunque de partida no tengas las mismas capacidades que otro que parece que lo tiene, pero lo más importante es la perseverancia. Hay una frase que dice que «el esfuerzo vence al talento que no se esfuerza», y en el debate es lo mismo. Si hay un esfuerzo por detrás, el talento cae ante ese esfuerzo.

-¿Algún tema de los que te ha tocado defender te ha resultado especialmente complicado?

Este mismo año, dentro de la Universidad Pontificia de Comillas, hubo un torneo interno que tuvo un tema bastante complejo, ya que no nos solemos plantear este asunto desde la otra perspectiva: «¿Está justificada la independencia de Cataluña?».

«El debate te permite ver las dos caras de la misma moneda»

Siempre se tiene una visión de las cosas, pero el debate te permite ver que a veces hay dos caras de la misma moneda y que se pueden ver los problemas desde dos puntos de vista. En el debate académico hay una pregunta que preparas con dos semanas de antelación, y entonces investigas mucho sobre ese tema. Por tanto, investigar sobre las razones a favor y en contra de algo tan importante para nuestro país como la independencia de Cataluña te permite ver que hay cosas que no se han hecho bien, que hay soluciones que no se aplicaron cuando se tuvieron que aplicar, y entonces consigues entender la magnitud de un problema como este. Otros temas que también han sido complicados fueron:«¿Habría que haber intervenido militarmente en Siria?» o«¿Había que haber permitido a Irán desarrollar tecnología nuclear?». Son debates complicados porque son de rabiosa actualidad y te mojas mucho sobre lo que está sucediendo a tu alrededor.

-¿Hay alguna técnica aconsejable antes de salir a debatir o a la hora de enfrentarte a un tema de debate?

Mi formador en la Universidad Pontificia de Comillas dice una cosa que es bastante inteligente, y es que cuando vas a comunicar un mensaje, tienes que saber qué vas a decir y cómo lo vas a decir. Es la esencia de la comunicación. El segundo consejo es ser lo suficientemente empático para conocer al tipo de persona que te está escuchando. No es lo mismo hablar con una audiencia de ingenieros de telecomunicación que con una audiencia que no sabe nada de energía nuclear. Es decir, tienes que adapatar tu discurso al público que te va a escuchar para que ese público pueda comprender tu mensaje.

-¿Cómo puede ayudar la oratoria en la vida laboral o qué puertas puede abrir?

En una sociedad tan globalizada como la nuestra, tan avanzada y con tanta formación y posibilidades, hay que tener cosas que nos distingan. Hay gente que hace diez carreras y ocho másteres, pero lo que más importancia se le da en el mundo laboral son dos cosas: saber hablar en público y saber trabajar en equipo. El debate te da las dos cualidades, porque te permite trabajar con otras personas que tienen las mismas ideas que tú y también te permite desarrollar tu capacidad de comunicar. No sólo es hablar en público, es la capacidad que tienes de comunicar satisfactoriamente, de ser claro y sencillo en un mensaje. En el mundo laboral, da igual que seas ingeniero, agricultor o arquitecto, necesitas comunicarte con otras personas, y cuanto más eficiente seas, más cerca vas a estar del éxito.

-¿Crees que los estudiantes españoles salen con las suficientes competencias en cuanto a comunicación o se debería implantar una asignatura obligatoria?

Creo que es una competencia básica y que debería haber una asignatura obligatoria. Prueba de ello es que los alumnos lo demandan, y que hay universidades, como la Universidad Pontificia de Comillas, que ya tienen asignaturas obligatorias en los primeros cursos para formar en comunicación. También creo que hay una capacidad potencial en España para hablar en público, aunque haya una tendencia a creer que no. Lo que pasa es que ese potencial no se desarrolla porque no se da la oportunidad.

-¿Te ha aportado algo la oratoria a tu vida personal?

Por un lado, muchos de mis mejores amigos los he conseguido gracias al mundo del debate, porque al fin y al cabo son personas con inquietudes muy parecidas y con una mentalidad muy abierta. Segundo, creo que me ha convertido en una persona mucho más abierta de mente y no me cierro a ninguna perspectiva ni a ningún punto de vista a priori.

«Es imprescindible anteponer el interés común al personal»

Creo que sé escuchar mucho más gracias al debate, porque escuchar es fundamental, comprender lo que te dicen otras personas. Creo que el debate me ha hecho ser una persona que comprende otras ideas que pueden ser tan válidas como la tuya. También me ha enseñado lo imprescindible que es trabajar en equipo y poner el interés común por encima del personal, porque solo así se llega a los objetivos. De no haber sido por el trabajo conjunto con mi compañero Alberto, nada de esto habría sido posible.

-¿Crees que los políticos españoles saben comunicar eficazmente?

Hay políticos españoles que comunican muy bien y algunos que fracasan estrepitósamente cuando tienen que transmitir un mensaje. Hay muy buenos comunicadores sobre todo en los partidos nuevos, porque se preocupan mucho de comunicar sus mensajes de manera sencilla, lo que no quiere decir que sus mensajes sean mejores o peores. Sus dirigentes se preocupan de transmitir esos mensajes para que la gran mayoría de la población pueda comprenderlos.

-¿Hay algún modelo de político internacional que en tu opinión sea un ejemplo a seguir a la hora de saber comunicar?

Creo que hay dos que reflejan las cualidades de un buen orador. Uno es un tópico, Barack Obama, que es una persona que cuida hasta el más mínimo detalle a la hora de comunicar. La prueba de ello es que ha conseguido una capacidad de envolver a la gente que le escucha. El otro es David Cameron. Para mí es un político que con todo lo bueno y malo que tiene, a la hora de hablar y a la hora de participar en el Parlamento es muy bueno. Tiene una construcción de argumentos muy buena y que llega a la población muy rápido. La prueba de ello es que estará ocho años en Downing Street.

-¿Crees que España le da la suficiente importancia a la oratoria?

Creo que la oratoria no se valora lo suficiente para la importancia que tiene. Es decir, se valora el hecho de hablar bien pero no se valora el hecho de formar a la gente para que hable bien, teniendo en cuenta la importancia que tiene para ellos. Con personas mucho más formadas en una sociedad, y si comunicaramos mejor, seríamos más competitivos de cara al exterior y progresaríamos mucho más y mucho antes.