Un trabajador de limpieza usa una manguera en Barcelona
Un trabajador de limpieza usa una manguera en Barcelona - ABC
«De dónde viene...?»

La manguera y su relación con la ropa interior de las mujeres

La goma elástica no fue aplicada a este objeto hasta después de su aplicación en tan íntimas prendas femeninas

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Dominar el agua ha sido siempre uno de los objetivos básicos del hombre para garantizar su supervivencia. A pesar de la dificultad por controlar y administrar un bien escaso, y la desigualdad reinante según el punto del planeta donde pongamos la lupa, es de sobra conocida la importancia de este «oro líquido» para el desarrollo de las civilizaciones.

Pancracio Celdrán en «El Gran Libro de la Historia de las Cosas» (La esfera de los libros, 1995) alude a su preciada búsqueda del agua como mecanismo vital del progreso. «La civilización se desarrolló con mayor facilidad en aquellos lugares donde la agricultura tenía mayores dificultades de prosperar. Este condicionante aguzaría el ingenio, traduciéndose todo ello en una variedad de inventos rerlacionados con la conducción del agua para el riego».

Como no podía ser de otra forma, uno de estos objetos fue la manguera. Pero no de la forma en que la concebimos hoy día, sino bajo un rudimentario modelo que presentaba numerosos incovenientes. «Las primeras mangueras eran cañas interconectadas, que se empleaban para la conducción del agua a las terrazas cultivadas del Asia Menor hace miles de años. Pero aquel material presentaba el problema serio de su rigidez, que hacía que se rompieran con facilidad».

Con este panorama, encontrar un material flexible se antojaba fundamental para que esta herramienta no cayera en el limbo de la utilidad. Así, en 1835, las mangueras de riego empezaron a fabricarse con goma, consecuencia derivada de la implantanción de esta materia en ciertas prendas femeninas. «Un anuncio de la época habla del caucho como 'la cosa más extraordinaria que se haya visto nunca'. Cinco años antes, en 1830, esta materia prima había entrado a formar parte de la ropa interior de las señoras, según se lee en un noticiero de la época, donde se dice: '... se ha visto estos días en París un sujetador elástico a base de sustancia vegetal que sustituye al almabre; no corta ni hiere la delicada zona de su vecindad'», señala Celdrán.

Unos años más tarde, se empezó a utilizar una goma fabricada a base del látex llamada gutapercha. «Sustituían a la regadera y al carro de riego tirado por un asno». No obstante, la innovación en este campo no paraba y en la misma época se idearon las mangueras que a la postre perdudarían en el tiempo. «En 1848 surgió la primera manguera de goma sintética. Todos se hicieron eco del invento, y del polifacestismo del nuevo material, que se empleaba para hacer mangueras flexibles, sostenes de señora, calzado de caballero, aislantes eléctricos e incluso anticonceptivos».

Una versatilidad que sirve a Celdrán para poner el foco en una curiosa anécdota. «Atento a esto último, un humorista comentaba, en 1930, con tono sarcástico: 'Todo se puede hacer con la goma sintética..., menos los hijos...' No faltó quien le sacó más punta y partido a las posibilidades metafóricas de la manguera y el preservativo...». Pero esa es otra historia que algún día precisará de un capítulo aparte.