Cómo se realizó el trasplante por el equipo médico de la Universidad de Stellenbosch
Cómo se realizó el trasplante por el equipo médico de la Universidad de Stellenbosch - Universidad de Stellenbosch

Médicos sudafricanos realizan con éxito el primer trasplante de pene del mundo

La operación se realizó el pasado 11 de diciembre a un joven de 21 años que había perdido su miembro tras una circuncisión fallida

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En 1967 Christiaan Barnard dejó al mundo con la boca abierta cuando anunció el primer trasplante de corazón en un hospital de Sudáfrica. Ahora otro equipo de cirujanos sudafricanos de la Universidad de Stellenbosch ha vuelto a marcar un nuevo hito al realizar el primer trasplante de pene del mundo con éxito. El receptor es un joven de 21 años que perdió su órgano sexual por complicaciones derivadas de una circuncisión mal realizada.

En 2006 China anunció una operación similar, pero el paciente rechazó el nuevo miembro y tuvo que ser finalmente amputado días después.

Recuperación en tres meses

Esta vez no solo no ha habido rechazo sino que el paciente sudafricano trasplantado se ha recuperado por completo y su nuevo órgano también tiene ya operativas todas las funciones, tanto las sexuales como la urológica. Aunque sus médicos creen que necesitará dos años para su completo reestablecimiento. «Ese es nuestro objetivo, pero estamos muy sorprendidos de cómo se está recuperando nuestro paciente», explicó André van der Merwe, responsable de Urología del Hospital Tygerberg de Ciudad del Cabo, el centro donde se realizó la cirugía.

Para completar el trasplante, el equipo encabezado por Merwe necesitó nueve horas y en él participaron además de urólogos, cirujanos plásticos. Previamente el paciente fue tratado psicológicamente para evitar que, un vez trasplantado, rechazara su nuevo miembro. De la misma manera que se hace con los trasplantados de manos, brazos o de cara.

De hecho, se utilizaron técnicas de microcirugía desarrollados para los primeros trasplantes de cara para conectar los pequeños vasos sanguíneos El pene implantado procedía de un donante fallecido cuya familia donó otros órganos: corazón, pulmones, riñones, piel y córneas. El receptor, cuya identidad se protege, es un joven de 21 años que perdió su órgano sexual tras una circuncisión fallida y una grave infección que obligó a amputarle el pene para salvarle la vida. Su situación no es única en Sudáfrica donde cada año mueren jóvenes en rituales de iniciación en los que se practican circuncisiones.

Nueve candidatos más

Pero el equipo médico de urólogos y cirujanos plásticos que ha realizado el inédito trasplante está convencido de que podría ser una solución para otros varones que sufren un disfunción eréctil muy severa, padecen un cáncer de pene o sufren una amputación. Todas son situaciones muy traumáticas que aunque no ponen en riesgo vidas sí producen un grave sufrimiento psicológico que condiciona la vida de quien lo sufre, defienden los médicos sudafricanos.

«La operación es un gran avance. Hemos demostrado que podemos proporcionar un nuevo órgano sexual tan bueno como el que tenía antes», cuenta Frank Graewe, responsable de Cirugía Plástica del hospital de Ciudad del Cabo. Ahora Graewe y el resto de profesionales implicados quieren ampliar su éxito a otros casos similares. Ya tienen nueve candidatos seleccionados a la espera de un donante adecuado que les permita pasar por el quirófano. profesionales implicados quieren ampliar su éxito a otros casos similares. Ya tienen nueve candidatos seleccionados a la espera de un donante adecuado que les permita pasar por el quirófano.

«Díficil de creer»

Tres meses ha tardado el paciente trasplantado en recuperar la función sexual y urinaria de su nuevo órgano, según cuentan los médicos de la Universidad Stellenbosch de Ciudad del Cabo. Un tiempo excesivamente corto, en opinión de Rafael Matesanz, director de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT).«Cuando se trasplanta un brazo se necesitan muchos meses de rehabilitación para recuperar la movilidad y sensaciones y son nervios voluntarios. No digo que sea imposible. Es técnicamente posible el trasplante, pero me parece difícil de creer que se pueden recuperar todas las funciones en tan poco tiempo». Matesanz pide «cautela» ante el anuncio de los médicos sudafricanos y espera que se publique el caso revisado en una revista científica para opinar más. «Entonces entenderemos el nivel de reconstrucción», explica.

En cualquier caso cree que en países occidentales las indicaciones serán «limitadas». «Salvo una amputación o un grave traumatismo es difícil que se utilice como tratamiento de la disfunción eréctil. En casos de cáncer, no se suelen aconsejar trasplantes no vitales», apunta.