El secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal, el sacerdote José María Gil Tamayo
El secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal, el sacerdote José María Gil Tamayo - jaime garcía

Los obispos recuerdan que la asignatura de Religión «no es una clase de fundamentalismo»

Afirman que «las familias pueden estar muy tranquilas» porque «la Iglesia está haciendo todo lo posible» por erradicar los abusos sexuales

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El revuelo generado por la inclusión de rezos como contenido curricular en la clase de Religión, tras la entrada en vigor de la Lomce, obligó este jueves al portavoz y secretario general de la Conferencia Episcopal Española, José María Gil Tamayo, a recordar que la asignatura es "de oferta obligatoria pero de opción libre".

"Quienes van a la clase de Religión es porque lo han elegido o porque lo han hecho sus padres. Es una opción libre, no es una enseñanza obligatoria. Los que no quieren, no la eligen. Ese es el gran logro de nuestro sistema", explicó el sacerdote, quien recordó que "la Iglesia no quiere una sociedad confesional", pero eso no supone que "el espacio público tenga que ser aséptico ideológicamente".

En este sentido, el portavoz también puso en claro los límites de cualquier opción ideológica, al recordar que pese a que "la clase de Religión responde al derecho fundamental de los padres a que sus hijos sean educados según sus convicciones" no da vía libre "a una clase de fundamentalismo o de desestructuración social, ya sea para el universo religioso cristiano o para el musulmán".

Desde la entrada en vigor de la Lomce, la asignatura ha perdido horas de clase, debido al desarrollo normativo que las comunidades autónomas han hecho de la ley. En algunas ciudades como Ceuta o Melilla, incluso la clase de Religión se ha visto reducida a 45 minutos semanales. Ante esta realidad, el secretario general también recordó que "al cambiar el horario se ha tenido que seleccionar el contenido".

En general, la Conferencia Episcopal Española no está satisfecha en cómo ha quedado desarrollada la asignatura de Religión en la Lomce. En el caso del Bachillerato se queja de que deje a la libre disposición de las comunidades o del propio centro la oferta de esta materia sin estar obligada a ello.

Una Iglesia «segura»

Siguiendo la línea iniciada por Benedicto XVI y seguida por el Papa Francisco contra los abusos sexuales en el seno de la Iglesia, el portavoz explicó que la Conferencia Episcopal cuenta desde 2010 con un protocolo de actuación en caso de producirse este delito. Desde ese año, los obispos españoles cuentan con "este documento preceptivo" solicitado por Benedicto XVI a todas las Conferencia Episcopales del mundo y que cuenta, según explicó, "con todas las actualizaciones correspondientes".

Según explicó, el documento fija el procedimiento que se debe seguir en el caso de que haya una denuncia ante la autoridad eclesiástica, ante los tribunales o bajo secreto de confesión. En el caso del último supuesto, el padre Gil Tamayo recordó que "no existe encubrimiento ni infracción penal alguna" por parte del sacerdote u obispo" al no denunciar un delito del que ha tenido conocimiento en el ejercicio del secreto de confesión" pese a "tener que denunciar los delitos".

Este derecho, que también permite que "no puedan ser obligados a declarar como testigos" en procesos civiles o penales, "se reconoce a todas las confesiones y religiones en el Estado español", precisó.

El portavoz también indicó que la Conferencia Episcopal atenderá "a todas las directrices" de la Comisión Pontificia de Protección de Menores, creada por el Papa Francisco para prevenir y atender los abusos sexuales cometidos en el seno de la Iglesia. En esta línea, indicó que la Iglesia en España "está con el empeño del Papa Francisco". "Las familias pueden estar muy tranquilas porque la Iglesia está haciendo todo lo posible" contra esta lacra.

Los principios de la Iglesia "es tolerancia cero con los abusos, colaboración con la justicia y cercanía y solidaridad con las víctimas", insistió Gil Tamayo.