La anciana era de Gijón. En la imagen, la playa de San Lorenzo de la ciudad asturiana
La anciana era de Gijón. En la imagen, la playa de San Lorenzo de la ciudad asturiana - REUTERS

El Supremo da por válida una nota como testamento

Una anciana de Gijón dejó un piso a su cuidadora en un papel manuscrito después de haber testado ya a favor de sus sobrinos

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Basta con expresar por escrito la «voluntad» y el «deseo» de favorecer a una determinada persona para que una simple nota sea considera un testamento ológrafo tan válido como el tradicional ante notario.

El Tribunal Supremo acaba de dar la razón a una mujer de Gijón que durante los últimos años de su vida cuidó de una anciana que ya había testado a favor de sus seis sobrinos. Con posterioridad a ese testamento, nueve años después y en una nota hecha a mano, legó uno de sus pisos a la mujer que la había cuidado «por todo el tiempo que lleva conmigo, tan atenta y cariñosa».

Para la Sala Civil del Supremo, esa declaración de voluntad es válida y eficaz y equivale a un testamento ológrafo en toda regla, siempre y cuando se cumplan, como es el caso, los requisitos que éste exige, como que figure la fecha, que la persona esté cabal, que no haya tachaduras y que, por supuesto, la letra responda a la persona que expresa su voluntad.

En este caso la fallecida Olvido González ya había dejado sus bienes por escrito y ante notario a sus sobrinos en abril de 1993. El 6 de mayo de 2002 escribió una nota para que se tuviera en cuenta su voluntad de beneficiar también a Argentina G. P. con uno de los pisos que conformaban la casa que dejó en herencia.

En primera instancia, el juez dio validez al testamento ológrafo, pero después la Audiencia de Asturias revocó la sentencia porque Olvido «no tuvo la resuelta intención de disponer de sus bienes por sí misma de manera definitiva, sino que se dirigía a sus sobrinos para que fueran éstos los que le cedieran un bien».

«Todo para ti, todo»

Ahora el Tribunal Supremo revoca esa sentencia y señala que en la nota concurría «la verdadera voluntad» de «cumplir con Tina», con independencia «de los móviles que le llevaran a ello». La Sala alude a una sentencia de 1918 que fijó la validez de testamento ológrafo de una carta de novios en la que uno decía al otro: «Todo para ti, todo».