La secretaria general de Sanidad, Pilar Farjas (c), conversa con la ministra belga de Sanidad, Maggie De Block, durante el Consejo de ministros de Sanidad de la UE
La secretaria general de Sanidad, Pilar Farjas (c), conversa con la ministra belga de Sanidad, Maggie De Block, durante el Consejo de ministros de Sanidad de la UE - efe

Los ministros de la UE piden medidas para frenar los recelos a la vacunación

En muchos países crecen los colectivos que consideran que los prejuicios del uso obligatorio de vacuna son mayores que los beneficios

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Los ministros de Sanidad de la Unión Europea pidieron este lunes que se lleven a cabo campañas para detener la proliferación de las ideas que se oponen al uso de vacunas infantiles. En muchos países crecen los colectivos que consideran que los perjuicios del uso obligatorio de vacunas son mayores que los beneficios y están empezando a desafiar las leyes que hacen obligatorio su uso. En las próximas semanas se espera precisamente una decisión de tribunal constitucional francés sobre el caso de una familia que defiende su derecho a elegir no vacunar a sus hijos. Esta ha sido la primera vez que los ministros de Sanidad en su conjunto se pronuncian tan firmemente en favor del uso de las vacunas y en contra de estas tendencias sociales.

En este sentido, los ministros de sanidad decidieron el lunes que no solo hay que mantener las vacunas obligatorias en el caso de los niños, sino extenderlas a los adultos teniendo en cuenta la progresión demográfica de la sociedad europea. Aunque los ministros reconocen que los programas de vacunación son competencia de cada país, «los esfuerzos para mejorar la cobertura también se pueden mejorar gracias a la cooperación europea».

En muchos países, la controversia sobre las vacunas se ha acentuado desde la aparición de una específica para el Papiloma Virus Humano que en algunos países se ha impuesto obligatoriamente, mientras que en otros se ha supeditado a un análisis previo de la existencia de la enfermedad. Oros grupos más radicales creen que inocular factores patógenos a sus hijos debería evitarse, mientras que en la mayoría de los países las vacunas son obligatorias, por ejemplo, para la incorporación de los niños en el sistema educativo, sencillamente para proteger a los demás de posibles contagios. Ahora los ministros creen que es necesario «informar a la población para aumentar su confianza en los programas de vacunación, utilizando para ello herramientas apropiadas y campañas de comunicación e involucrando a líderes de opinión, a la sociedad civil y a los interesados».

Por ello, en el consejo de ministros de este lunes el nuevo comisario europeo de Sanidad, Vytenis Andriukaitis, quiso que quedara claro que considera que la vacunación «es la herramienta más efectiva para prevenir las enfermedades infecciosas» y que «hay que revertir el actual escepticismo» en ciertos sectores de la población. Para la ministra italiana de Sanidad Beatrice Lorenzin, que ejerce la presidencia de turno, esta corriente de opinión puede atribuirse precisamente al «falso sentido de seguridad» que ha desarrollado una política constante de vacunación generalizada entre los ciudadanos, porque la ausencia de enfermedades que antes eran comunes. ha llevado a algunos a pensar que han desaparecido de forma irreversible. A falta de amenaza visible, muchos han llegado a creer que no existe.

Los ministros van más allá y quieren que el uso de vacunas se extienda a otros grupos de población que puedan considerarse de riesgo. Los costes sanitarios en una población que envejece aumentan exponencialmente en la UE, por lo que las políticas preventivas se pueden convertir en una necesidad acuciante para los sistemas públicos de salud. Por ello los ministros han pedido que «se ofrezca activamente la vacunación a grupos de población considerados en riesgo en términos de enfermedades específicas y consideren la inmunización más allá de la infancia y la niñez, creando programas de vacunación a lo largo de toda la vida».