«Los jóvenes no son víctimas de España, sino protagonistas de su transformación»

Luis Galindo, uno de los mayores expertos de nuestro país en psicología positiva, recomienda el «optimismo inteligente» para afrontar la actual situación laboral y económica: «No te quejes y actúa» es uno de sus lemas

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La semana pasada Benjamín Serra relataba en ABC la mella que la crisis sigue haciendo en los más jóvenes. Muchos de ellos, titulados universitarios con sobrada preparación, se ven obligados a abandonar España para encontrar un trabajo en el que poder hacer realidad sus sueños. No es solo el caso de Benja Serra, sino de otros tantos que, igual que el joven, conviven a diario con la percepción de que nuestro país ha olvidado su existencia.

«Nosotros hemos cumplido nuestra parte del trato. Nos hemos formado y nos hemos preparado pero ellos — el Gobierno — no han cumplido la suya. Nos pidieron formación y aquí está, ¿dónde está el trabajo?». Como Benjamín Serra, no son pocos los titulados españoles que tienen esa sensación de haberse preparado en vano. Miles de historias distintas y todas unidas por los mismos sentimientos: desilusión y falta de esperanza.

¿Qué hacer, entonces, para luchar contra ese desánimo tan extendido entre los más jóvenes? Luis Galindo, uno de los mayores expertos de nuestro país en psicología positiva y optimismo inteligente, considera que la clave es ver las cosas de otra manera. Fuera el victimismo y arriba las ganas de comerse el mundo, dice en su último libro «Reilusionarse» (Ed. Alienta):

— Hay momentos en que las ganas de luchar por un futuro, por una vida, se terminan agotando. ¿Qué debemos hacer entonces?

La ilusión y las ganas de vivir son siempre importantes. Mi familia y amigos médicos me cuentan que cuando una persona mayor en perfecto estado de salud les dice que no tiene ilusión por seguir viva, a las pocas semanas se va apagando y, en muchos casos, fallece. Si la ilusión es importante en cualquier momento, en momentos difíciles es decisiva. Todos tenemos algún ejemplo cercano de personas con circunstancias objetivamente muy complicadas y que nos dan ejemplo de actitud positiva y ganas de vivir. Se trata de aprender a ver el medio vaso lleno; y siempre hay medio vaso lleno.

— ¿Y si no tenemos a la vista unas perspectivas que nos ilusionen?

Tener esperanza en el futuro es otro de los factores decisivos para vivir. Como dice Rafa Nadal cuando tiene un partido muy difícil, ante esa circunstancia hay que poner el doble de pasión y el doble de ilusión. El partido que están jugando muchas personas ahora en España a nivel familiar y laboral es verdaderamente difícil; por eso, más que nunca, la ilusión marca la diferencia.

— ¿Cree que es posible recuperar la ilusión por España? Los casos de corrupción, la crisis económica, la situación laboral... ¿Cómo nos recuperamos de todo eso?

Es cierto que las circunstancias del entorno no son fáciles. Pero todos tenemos capacidad para mejorar nuestro «jardín», refiriéndonos a nuestro entorno más cercano: familia, amigos, compañeros de trabajo, personas con las que me encuentro a diario en el mercado, en el bar, en el ascensor... Mejorando nuestro jardín empezaremos a mejorar esta sociedad y podremos ver el futuro con un poquito más de esperanza.

La clase política está indignada con la situación

— ¿Cree que esa desilusión se ha extendido a la clase política?

Yo creo que los miles de concejales de pueblos pequeños que están trabajando por el bien de su comunidad de manera desinteresada están indignados, no desilusionados. El coraje es una emoción positiva que nos lleva a reaccionar, a actuar, a salir de la resignación. Este momento tan convulso debería ser positivo para una regeneración imprescindible en nuestra forma de hacer política. Los que llevan años esforzándose por el bien común son los más interesados en conseguir ese cambio de imagen real y no aparente.

— Si tuviera la oportunidad de asesorar a nuestro Gobierno, ¿qué consejos le daría?

Que fuera ejemplar. Que hagan un esfuerzo enorme de diálogo y de consenso imprescindible en estos complicados momentos siguiendo el ejemplo de la transición donde las circunstancias eran, si cabe, más complicadas que ahora.

— ¿Qué miembro de nuestra clase política le transmite mejores 'vibraciones?

Todos aquellos que transmiten de manera honesta interés por mejorar este país y además lo confirman con sus actos. Y no hay solo uno.

Un consejo a los jóvenes: no caer en la resignación

—¿Qué le dice a los jóvenes? ¿Cómo podemos afrontar con cierto optimismo una situación como el desempleo?

Con optimismo inteligente, que es «la capacidad de ver la realidad con objetividad tomando consciencia de los problemas y buscando soluciones para ellos sin perder tiempo ni energía en quejarse, si no trabajando para arreglar el problema y valorando y agradeciendo las cosas que sí que van bien».

— Pero, ¿y si ya han trabajado para arreglar su situación pero ni siquiera así recogen los frutos de su trabajo?

Les diría que jamás caigan en la resignación; pues una de las características de la juventud en cualquier época y sociedad es la de pelear por un mundo mejor. Además, deben ser conscientes de que son ellos los que están construyendo el futuro, a pesar de las dificultades. Que se sientan protagonistas de la transformación y no víctimas de la situación.

— Por último, ¿qué consejos puede proporcionarnos para disfrutar al máximo de la vida?

Saborear las cosas sencillas de todos los días: un café, el saludo de un amigo, la sonrisa de un niño... aprendiendo a disfrutar del presente y tener esperanza e ilusión en el futuro.