Hace millones de años, los árboles invirtieron parte de su energía en cambiar sus hojas de color
Hace millones de años, los árboles invirtieron parte de su energía en cambiar sus hojas de color - FOTOLIA

¿Por qué en otoño las hojas de los árboles son rojas en América y amarillas en Europa?

Según los expertos, todo se debe a una larga batalla evolutiva sucedida hace 35 millones de años entre plantas e insectos

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La llegada del otoño suele traer consigo olas de frío y alguna que otra lluvia esporádica. Sin embargo, de lo que siempre viene acompañada esta estación es del cambio de color y de la caída de las hojas de los árboles. Esta máxima se produce en una buena parte del globo, aunque no en todas las regiones de la misma forma. Y es que, mientras que en América el follaje se vuelve rojo, en Europa se torna amarillo. ¿Sabes por qué?

La causa, según explican en la revista « Journal New Phytologist» expertos como Simcha Lev-Yadun y Jamo Holopainen (de la Universidad de Haifa-Oranim –Israel- y la Universdad de Kuopio -Finlandia- respectivamente) se debe a una lucha evolutiva sucedida hace más de 35 millones de años en el territorio que los españoles conocieron como el «Nuevo Mundo».

Así pues, en Europa las hojas adquieren ese tono cuando el frío hace que los árboles dejen de segregar nutrientes para mantenerlas en las ramas (algo que se debe, entre otras cosas, al frío). En ese momento, el follaje pierde el tono verdoso que le da clorofila y queda teñido únicamente por una serie de pigmentos amarillos que salen a la luz.

Sin embargo, no sucede lo mismo en el «Nuevo Mundo». En palabras de los expertos, en América se produjo una batalla entre los árboles y los insectos que se guarecían en ellos. Por un lado, los animales pretendían alimentarse de los aminoácidos de las hojas en otoño para luego poner sus huevos en el tronco, mientras que –por el otro- las plantas querían rechazarlos.

Esto provocó que, finalmente, las plantas terminaran usando una buena parte de su energía en hacer que su follaje pasara a ser rojo para ahuyentar a estos minúsculos animales.

¿Qué sucedió, mientras, en Europa? Por estos lares, concretamente, el frío provocó que la mayoría de los insectos y una buena cantidad de plantas murieran. Por ello, para los árboles que sobrevivieron no fue necesario cambiar el color de las hojas paa espantar a sus enemigos.