La Amazonia brasileña pierde superficie
La Amazonia brasileña pierde superficie - efe

La Amazonia brasileña pierde más de 1.000 kilómetros cuadrados en tres meses

El país también aumentó su emisión de gases invernadero por primera vez desde el 2005

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La Amazonia brasileña sigue dando muy malas noticias en un momento en que siente los efectos del cambio climático, con una de las peores sequías de su historia. Después de perder 838 km² de selvas entre agosto y setiembre, acaba de saberse que en octubre desaparecieron otros 244 km², un 467% más que en el mismo mes del año pasado, cuando la devastación fue de 43 km², informa la ONG brasileña Imazon, que monitorea la región de forma independiente. Según esos datos, la selva brasileña ha perdido 1.082 km² en los últimos tres meses, un área casi igual a la superficie de Hong Kong.

La deforestación de octubre se concentró en los estados de Rondonia (27%), Mato Grosso (23%), Pará (22%) y Amazonas (13%). Los estados con pérdida menor fueron Roraima (9%), Acre (5%) y Amapá (1%). Los últimos datos oficiales, del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales ( Inpe), fueron difundidos en setiembre, con informaciones de junio y julio, y mostraban un aumento de un 195% en la deforestación, en comparación al mismo período del año anterior. El ministerio del Medio Ambiente no comentó los datos de Imazon, por no considerarlos oficiales.

Más emisiones de efecto invernadero

Brasil también aumentó en 7,8% sus emisiones de efecto invernadero en 2013, llegando a 1,57 mil millones de t CO2e (tonelada equivalente de CO2) en comparación con el año anterior, informó el miércoles la ONG Observatorio del Clima, a partir de los resultados del Sistema de Cálculo de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero (SEEG 2.0). Se trata del mayor valor desde 2008 y de una reversión de tendencia de caída anual registrada desde el 2005. En 2012, las emisiones llegaron a su menor valor, con 1,45 mil millones de t CO2e.

Todos los sectores aumentaron su emisión en 2013, especialmente el agropecuario, con un 63,4%, impulsado por la deforestación, y el de energía, influenciado por el mayor uso de energía termoeléctrica de fuentes fósiles y el consumo de gasolina y diesel para transporte.

«Es necesario traer el desafío de los cambios climáticos como un tema estratégico para nuestro desarrollo, frente a la emergencia climática en que nos encontramos», declaró el secretario ejecutivo del Observatorio del Clima, Carlos Rittl.

Según Rittl, la reducción de las emisiones provocadas por la deforestación verificada entre el 2005 y el 2012 generó una «zona de comodidad», que es una máscara del crecimiento persistente y acelerado de las emisiones en los demás sectores. «Brasil cita una matriz relativamente limpia, políticas de combate a la deforestación y planes sectoriales de reducción de emisiones en varios discursos, pero en verdad, desde 2009 cuando lanzó metas de reducción de emisiones hasta el 2020, el país no hizo nada importante para colocar nuestra economía en una trayectoria de desarrollo con emisiones decrecientes», señaló.

La reversión de la tendencia brasileña ocurre cuando el país se prepara para participar de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre clima ( COP 20), que se se realizará en Lima, entre el 1 y 12 de diciembre.