Esclusa de acceso a la habitación de Teresa Romero
Esclusa de acceso a la habitación de Teresa Romero - reuters

El Carlos III ampliará las esclusas para que quitarse el traje sea más fácil

También se instalarán cámaras para poder comprobar que se cumple el protocolo y reforzar la supervisión

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Tras la reunión mantenida el pasado jueves con la gerencia del hospital, desde el CSI-F aseguraban a ABC que «por fin se han aceptado las peticiones urgentes que los profesionales veníamos reclamando. Parece que ya se nos empieza a hacer caso. De hecho, entre el jueves y el viernes ha habido un cambio apreciable en la gestión de este caso tan grave». Y en este sentido, fuentes sanitarias confirmaban ayer a ABC que ya se han iniciado las reformas y que ahora se comenzará con la «ampliación de las esclusas de presión negativa para que los profesionales sanitarios tengan más espacio a la hora de quitarse el traje de protección».

En la nota de prensa enviada por los sindicatos a los medios, se habla de que la dirección del Carlos III ha decidido que se amplíen las «habitaciones esclusas» donde los profesionales sanitarios deben cambiarse el traje protector y que «en las habitaciones de descompresión» haya «cámaras que graben en todo momento» sus operaciones y movimientos. Una reforma que vendría a confirmar las informaciones publicadas por este periódico sobre la ausencia de una supervisión adecuada cuando al quitarse el equipo de protección, Teresa Romero pudo haberse expuesto a un contacto accidental con el ébola.

Según informó este diario, cuando la técnico de enfermería se quitó el traje en la esclusa con presión negativa, después de atender a Manuel García Viejo, estuvo vigilada desde el exterior tan solo por un celador que no se habría percatado del incidente y, por lo tanto, no lo registró como tal, iniciando una cadena de errores que ha hecho más difícil atajar con rapidez la crisis.

En cuanto a los cambios relativos a los procedimientos y equipamiento de los profesionales que atienden a Teresa, CSI-F dice que se les ha asegurado que recibirán apoyo psicológico in situ, así como información actualizada de la enfermedad en la intranet del hospital y formación acreditada continua. «Pero no charlas de 30 o 40 minutos, como hasta ahora, sino cursos acreditados, con contenido formal y simulacros en colaboración con la gente del Summa y del Samur. De hecho, nos consta que han empezado a llegar trajes NBQ, más cómodos y menos asfixiantes que los equipos que se están usando actualmente. Si a los profesionales nos dan los medios...», concluyen.

Problema de fondo

Donde no parece que haya tanta convergencia es en lo que los sindicatos consideran el gran asunto de fondo: el desmantelamiento del Carlos III como centro de referencia para enfermedades infecciosas y tropicales.

La publicación el pasado viernes en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid de la formalización del contrato de las «obras de remodelación de la hospitalización para su adaptación a pacientes de media o larga estancia del Hospital “Carlos III”», se traducirá -según los sindicatos- en una reforma dirigida a «cuidados paliativos y enfermos terminales, cuando esto era un centro de investigación puntero a nivel internacional en infecciosas».