Jennifer Lawrence, de femme fatale en «La gran estafa americana»
Jennifer Lawrence, de femme fatale en «La gran estafa americana» - American Hustle
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No solo Jennifer Lawrence: hacerse fotos en la intimidad, una práctica habitual

El 50% de los jóvenes reconoce haber practicado «sexting». Entre los adultos es un «buen método para revivir la pasión»

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Jennifer Lawrence, Kim Kardashian, Kate Upton… todas tienen algo en común –además de las fotos robadas– y es que son jóvenes, atractivas y deseadas. Pero tras la popularidad de estas famosas a las que han hackeado sus cuentas para publicar sus «selfies» sin ropa, se esconde una afición común que no es exclusiva de las mujeres más atractivas del planeta: hacerse fotos íntimas.

El «sexting» fue la sensación hace dos veranos. Enviar mensajes y fotos sexuales a través del «Whatsapp» se convirtió en una moda que generó intensos debates en televisión y sesudos análisis de expertos en la prensa escrita. La polémica vino sobre todo por casos en las que jóvenes, incluso menores de edad, sufrieron acoso y amenazas tras haber enviado sus fotos. Pero más allá de los casos polémicos, un estudio demostró que el cincuenta por ciento de los jóvenes entre 18 y 24 años habían realizado «sexting». Y que además la mayoría de ellos no lo veían como una práctica de riesgo.

«La vanidad, el ego… pero también la impulsividad, querer romper la rutina en una pareja adulta o la búsqueda de aceptación entre chicos y chicas jóvenes son algunos de los motivos para entrar en este tipo de prácticas», explica la psicóloga y sexóloga Marian Frías. Y es que detrás de la aparente inconsciencia que supone hacerse una foto desnudo y almacenarla en el móvil o en la nube se esconden decenas y decenas de motivos.

El principal de todos es también el más evidente: las nuevas tecnologías. Antes, hacerse una foto «íntima» requería un esfuerzo –posar, revelar en una tienda, enviar– que hacía que se perdiera la impulsividad del momento –«esa impulsividad tiene muchas veces una parte mágica en las relaciones», apostilla la psicóloga–. Ahora todos llevamos un pequeño ordenador en el bolsillo. Un «smartphone» que nos permite hacernos una foto y enviarla en unos segundos. Lo que hace que muchas veces el arrepentimiento llegue justo después de pulsar el botón de «enviar».

La posibilidad de dar rienda suelta a nuestra impulsividad para, por ejemplo, revivir la pasión en la pareja, tiene un peligro. Igual que el móvil permite hacer la foto en un instante, también favorece su rápida difusión. Como todo, la inteligencia es lo que marca el buen final. En esa pareja adulta de la que hablábamos antes, la escena privada (en vídeo o imagen) probablemente no saldrá nunca de la intimidad de ambos. En cambio si se traslada la práctica a una pareja joven el resultado puede ser muy diferente. Un caso real: una menor envía la foto a otro compañero de instituto y a los meses, cuando la relación cambia, la chica es coaccionada con la amenaza de enseñar esa foto a todo el mundo.

Hacerse fotos íntimas está bastante extendido; y no solo entre ese 50% de jóvenes que reconocía haber practicado alguna vez «sexting». Marian Frías recuerda que un gran número de adultos «coquetea» con frecuencia a través de redes sociales tan populares como Badoo o en páginas como Meetic. A ambos grupos les aconseja la misma prudencia, aunque como ella misma se lamenta: «la gente no les sirve lo que alguien les diga. Van a hacer lo que ellos quieran o lo que han visto que les va bien».

Lo que se deduce de estas explicaciones al final es la lógica: las estrellas de Hollywood no son tan distintas que el resto de los mortales. Al final Jennifer Lawrence no se diferencia tanto de cualquier otra mujer nacida en 1990. Famosos o no, todos tienen parejas, amantes o amigos. Todos tienen sentimientos e impulsos.

Ni Jennifer Lawrence, Rihanna o Kim Kardashian han sufrido las amenazas de aquella joven en un instituto. Tampoco la «venganza» de un ex sin escrúpulos. Simplemente les han hackeado las cuentas y han encontrado sus fotos desnudas. Algo que podría ocurrirle a cualquiera ya que hacerse fotos en la intimidad no es algo exclusivo de las estrellas de Hollywood