La Biología Sintética ve a los microorganismos como «Mecanos» cuyas piezas se pueden usar con otros fines
La Biología Sintética ve a los microorganismos como «Mecanos» cuyas piezas se pueden usar con otros fines - José Ramón Ladra

Víctor de Lorenzo: «Veremos una nueva medicina no basada en tomar pastillas»

Este prestigioso investigador español es uno de los principales impulsores de la Biología Sintética en España. Esta disciplina aspira a crear «vida artificial» para producir medicamentos o sustancias de interés industrial

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La ciencia está dando otra vuelta de tuerca en su afán de manipular la vida en beneficio del ser humano. Desde hace unos quince años, la Biología Sintética pretende crear seres vivos que no están presentes en la naturaleza para producir medicamentos, vacunas, biocombustibles o «bacterias inteligentes».

El investigador del CSIC Víctor de Lorenzo (Madrid, 1957) es uno de los principales impulsores de esta nueva disciplina en todo el mundo. Ha publicado más de 250 trabajos científicos en centros de investigación de prestigio y forma parte de numerosos paneles internacionales. Copresidió el Grupo de Trabajo sobre Biología Sintética de la Comisión Europea y EEUU y esta semana inauguró en Granada el congreso anual de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular (SEBBM). ( Entrevista completa aquí) patrocinada por la Fundación BBVA

–¿En qué consiste la Biología Sintética?

Crear cosas que la naturaleza no ha inventado ni va a inventarLa Biología Sintética es una disciplina que pretende mirar a los sistemas vivos con los ojos de un ingeniero. Como resultado ve a los seres vivos como objetos complejos compuestos por partes, dispositivos y módulos e intenta usarlos como elementos de construcción para crear otras cosas con propiedades que la naturaleza no ha inventado ni va a inventar.Es como si uno tiene un «Mecano», separa las piezas y las reutiliza para una cosa distinta. Esto se hace ahora, en el 90% de los casos, con bacterias.

–¿Qué se puede conseguir con ella?

A corto plazo se pueden producir nuevas moléculas o programar a los microorganismos para hacer biocombustibles. A medio plazo, las bacterias podrán sustituir procesos de la industria química que son agresivos para el medio ambiente. Las cuentas saldrán en unos pocos años. A largo plazo se puede dejar volar a la imaginación. Posiblemente veremos un nuevo tipo de medicina no basado en tomar pastillas sino en hacer que nuestros propios microorganismos produzcan lo que necesitamos. O podremos ver un nuevo tipo de arquitectura en la que se pueda programar a las plantas para que tengan nuevas formas.

–En qué se diferencia de todo lo que se ha hecho hasta ahora?

Comparte con la Ingeniería Molecular tradicional las tecnologías básicas que se desarrollaron en los años ochenta para manipular el ADN. Pero en este caso la palabra ingeniería es una metáfora porque no se aplican los conceptos propios de las ingenierías, como la modelización o la cuantificación. Lo que se hacía era más probar con un gen, ponerlo en un sitio y ver lo que sucedía.

–Parece una forma algo caótica de hacer ciencia...

Los biólogos moleculares tienen una cultura muy anárquica. De hecho uno de los actos fundacionales de la Biología Molecular, el descubrimiento de la estructura del ADN y el famoso libro de Watson, está rodeado de gamberrismo.

En Biología Molecular (...) hay un desmadre tecnológico brutalCreo que es un defecto fundacional de la Biología Molecular el no desarrollar estándares, medidas rigurosas, etc. Hay un desmadre tecnológico brutal. Cada laboratorio usa una técnica distinta. Por eso cuando alguien intenta reproducir un resultado obtenido en España en un laboratorio de Singapur, no lo consigue. Eso para un ingeniero es una cosa absurda por completo. Imagínate que no hubiera estándares en tornillos...

–¿Cómo se puede combinar la Ingeniería y la Biología?

El primer paso es preguntarse cuáles son los componentes de un sistema biológico. Igual que si uno se encuentra con un «Airbus»y se pregunta cómo funciona. Lo primero que tiene que hacer es escribir un catálogo de todos los componentes, desde el primer tornillo hasta el último. Tiene que seguir unos estándares y saber qué cosas se conectan con las otras. Con todo eso, se pueden identificar los módulos que se pueden emplear para hacer cosas distintas.

La Biología Sintética pretende ir más allá de los límites de la naturalezaLa Biología Sintética pretende ir más allá de los límites de la naturaleza, busca emancipar a los sistemas biológicos de sus límites. El mirar a una bacteria con los ojos de un ingeniero nos permite identificar cuestiones que un biólogo no identificaría. Al final el problema que tiene una bacteria para organizar su metabolismo en un compartimento es el mismo problema que tiene una gran industria química para procesar miles de compuestos al mismo tiempo en un sitio reducido

–¿Se podría usar la Biología Sintética para crear bacterias peligrosas?

Los miedos hacia los agentes biológicos deben estar focalizados hacia los ya existentes. De momento no somos capaces, aunque tuviésemos malas intenciones, para hacer cosas más dañinas de las que hay en la naturaleza. Los microorganismos creados en el laboratorio son frágiles en el medio natural y aún no se sabe por qué muchas bacterias son virulentas. Aún aún así las empresas en el campo de la Biología Sintética se aseguran de que no se vendan componentes que puedan ser peligrosos.

–¿Se podrían construir seres vivos que fueran como pequeños ordenadores?

Cualquier sistema de computación se basa en puertas lógicas. Los ingenieros usan transistores o chips de silicio, pero los sistemas vivos usan promotores, RNAs o sRNAs, (sistemas para regular su funcionamiento). La estructura lógica de lo que hace una bacteria no es muy distinta de lo que hace un ordenador. Pero se lleva a la práctica de forma distinta.

–¿Crear vida Sintética plantea problemas éticos?

Es difícil enfocar el aspecto ético desde el punto de vista científico. Es legítimo plantearse estas cosas y no se puede marginar el impacto de la Biología Sintética en la bioseguridad y en otro tipo de aspectos. Hay que aprender lecciones del pasado y eso pasa por implicar a la sociedad en el debate. De hecho siempre que hay reuniones en la comunidad de Biología Sintética se afrontan las cuestiones éticas y la percepción social. Hay interés en incluir en el debate a los agentes afectados, desde pacientes que se puedan beneficiar a grupos ambientalistas.

–¿Si se crea un sistema vivo debe patentarse?

La creatividad no debería estar obstaculizada por el acceso a la informaciónEn la comunidad de la Biología Sintética hay una idea de que hay que relajar un poco la paranoia sobre la propiedad intelectual en el mundo de la Biología y de la Biotecnología. Y dejar que los conocimientos sean utilizados por distintos agentes sin estar limitados por las patentes o cosas de este tipo. Realmente la creatividad de las personas no debería estar obstaculizada por las dificultades en el acceso a la información.

–¿Está apostando España por la Biología Sintética?

Los grupos españoles que están en el campo son actores principales. Pero eso va a durar solamente mientras se esté en la fase de creación de tecnologías fundacionales en la que no es tan importante tener muchísismos recursos sino tener imaginación y creatividad, en lo que somos realmente muy buenos. Tenemos una presencia modesta en inversiones pero sería deseable que aprovecháramos la ventaja que tenemos ahora para que no se nos vaya dentro de unos años. España y la Unión Europea tienen que ver este campo como una fuente de desarrollo y futuro. De momento no lo ven con tanto entusiasmo como debieran.

–¿Puede el sistema científico español volver a su estado anterior a la crisis?

No puedo decir nada que no se haya dicho ya. La ciencia es una fuente de innovación y la Biología Sintética es uno de los campos más activos en este momento. Por eso creo que es importante mantener una apoyo sostenido. Solo puedo decir que espero que los dirigentes vean esta oportunidad y actúen en consecuencia.

A veces es frustrante ver que las oportunidades pasan delante de nuestras narices y que no las agarramos. La oportunidad está ahora y ahora es el momento de fomentar el campo. Igual dentro de cinco años ya no estamos ahí. Y si la generación de investigadores no entra ahora se irá a otros países.

–¿Quizás sea necesario divulgar mejor la importancia de la ciencia?

Los científicos tienen el deber de explicar a la sociedad qué hacen con su dineroCada uno hace lo que puede, pero tienes razón. La ciencia moderna nació como una especie de entretenimiento de aristócratas ociosos, Darwin era un terrateniente, no tenía nada que hacer, se aburría e hizo sus descubrimientos. Hay un defecto fundacional en la ciencia de creer que los científicos pueden hacer sus cosas, que no son responsables ante nadie ni tienen que preocuparse y que basta su sabiduría para que les lluevan sus recursos. En una sociedad democrática los científicos tienen el deber de explicarle a la sociedad qué es lo que hacen con su dinero. Hay que huir de la cultura elitista que predomina en muchos ámbitos científicos.

–En la conferencia inaugural del congreso de Granada va a hablar del concepto de metabolismo egoísta. ¿En qué consiste?

Los genes y el metabolismo son como los políticos y la economíaDurante cuarenta años hemos vivido bajo el paradigma de que lo único importante en los sistemas biológicos son los genes. Que los genes mandan y el resto de la célula está a su servicio. El extremo de esta idea es el libro del gen egoísta, de Dawkins. Pero este concepto que ha dominado a la Biología Molecular hace aguas por todos los sitios. Yo argumento que los genes y el metabolismo son como los políticos y la economía. Los políticos mandan de vez en cuando pero lo que marca la gran diferencia es el cómo vaya la economía.

He propuesto el concepto de metabolismo egoista, porque lo que empuja a los sistemas vivos a evolucionar en distintas direcciones no es la compulsión de mantener las secuencias de ADN sino la conquista de nuevos espacios químicos. Con esta idea es el ADN quien está al servicio del metabolismo.