acusados de rapto

«Buscábamos una terapia menos agresiva para nuestro hijo»

Los padres británicos que se fugaron con el niño del hospital están detenidos en Málaga

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«Nos han tratado como secuestradores. Lo único que pretendíamos era recaudar dinero y poner a Ashya un tratamiento menos agresivo, la terapia de protones que trata exclusivamente la zona afectada por el tumor. Ha demostrado ser efectiva y tener menos riesgos que la quimioterapia en niños pequeños». Estas son las contundentes palabras de Brett King, el padre que sacó a su hijo de cinco años, con un tumor cerebral, del Hospital General de Southampton (Inglaterra).

La controvertida decisión del matrimonio King, ambos testigos de Jehová, atendía a unas razones que no han dudado en compartir a través de un vídeo de diez minutos. En él aparece con su hijo, asistido con una sonda gástrica, y sostenido entre sus piernas. El vídeo se grabó en un hostal de Benajarafe (Málaga), antes de que la Policía española les localizara.

La terapia de protones para combatir el cáncer no está disponible en los centros hospitalarios de Reino Unido, según King. Por ello decidieron abandonar el hospital, sin consentimiento médico, en búsqueda de un lugar donde pudieran probar tratamientos alternativos para su hijo Ashya.

La salida médica que propone el padre consiste en un haz de protones para aplicar radiación directamente al tumor, destruyendo las células cancerosas sin afectar el tejido sano.

«Ni siquiera me dejaron hablar con un oncólogo, y desde el principio amenazaron con emitir una orden de protección si me resistía a someterle al tratamiento que ellos pretendían», puntualiza King, recostado en una cama junto a su hijo.

El abandonar el hospital, sin consentimiento médico y sin informar a nadie, en seguida les supuso ser tildados de «secuestradores». Después de que el pasado jueves, los padres del niño enfermo y sus seis hermanos embarcaran en un ferry hasta Francia, la cara de Ashya inundaba las portadas de la prensa británica. La policía pidió a la Interpol que lanzaran una alerta mundial de búsqueda, desplegando una operación de «caza y captura».

«No fuimos negligentes»

«La policía está tras nosotros y no podemos hacer nada. Estamos cuidando de nuestro hijo y estamos muy felices por su progreso. No nos pueden acusar de negligencia. Tiene todo lo que tenía en el hospital», comenta apenado el padre, horas antes de que la Policía española les detuviese en Málaga.

El personal del Hostal Esperanza de Benajarafe, núcleo de Vélez Málaga, en el que se encontraba la familia, dio el aviso al 091. Una patrulla policial trasladó al niño al Hospital Comarcal de la Axarquía. Posteriormente, fue derivado a la planta de Oncología pediátrica de la Unidad Materno Infantil del Hospital de Málaga.

Los padres del menor permanecen en dependencias policiales y están pendientes de pasar a disposición del Juzgado Central de Guardia de la Audiencia Nacional. Les tomarán declaración hoy a partir de las nueve y media de la mañana.

El principal riesgo que asumía la familia al sacar al pequeño del hospital era su dependencia de una máquina para alimentarse. Las baterías, con una autonomía de unas doce horas, no eran fácilmente cambiables. Los médicos británicos informaron de que la vida de Asyha corría peligro fuera del hospital y lo trataron como una «fuga».

Una vez explicadas las razones que motivaron su huida a otro país son muchos los que han criticado el trato recibido por la familia. La policía se ha visto obligada a defenderse. «No voy a pedir perdón. Su vida estaba en grave peligro. Prefiero ser criticado por exceso de celo que estar explicando por qué no hicimos más para evitar la muerte de un niño», declaró el subcomisario jefe del condado de Hampshire, Chris Shead.

La abuela paterna del niño, Patricia King, criticó duramente a la policía en declaraciones a la BBC: «Estoy indignada porque han llevado este asunto demasiado lejos. Ashya estará seguramente mejor en España».