Los «ángeles de la noche» socorren a un joven en las calles de Magaluf
Los «ángeles de la noche» socorren a un joven en las calles de Magaluf - abc
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Los «ángeles de la noche» de Magaluf recogen a los vencidos por el alcohol y las drogas

Los «Street Angels» recorren las calles de esta localidad las noches de todos los fines de semana

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Son más de las cuatro de la madrugada en Magaluf (Mallorca). Un joven yace en el suelo. Tiene los ojos cerrados. Quizá esté inconsciente. A su lado, desde lejos, se puede apreciar un brillo; una luz que se convierte en un chaleco reflectante a medida que se reduce la distancia al cuerpo que está tirado en el suelo. Son dos personas las que visten sin mangas y rodean al joven. A su espalda, un negro oscuro contrasta con el amarillo fosforito de los chalecos donde se dibujan dos palabras: «Street Angels». Estos «ángeles» recogerán al chico y lo llevarán a su hotel. Le dejarán una pulsera en la mano, para que sepa quién le ha ayudado, y conozca cómo ha acabado en su cama.

Uno de estos «ángeles» podría ser Cameron Springthorpe. Este capitán de yate británico de 37 años llegó a Mallorca hace cuatro veranos. Cameron, de vocación cristiana, se reunía en la Iglesia junto a otros amigos. Charlaban y comentaban aquello que veían todas las noches: jóvenes en el suelo, con heridas, inconscientes, desorientados; derribados por el alcohol y las drogas; engullidos por Punta Ballena (la calle de pubs de Magaluf más transitada). «Rezábamos por ellos, pero teníamos que hacer algo práctico. En Reino Unido, los Street Angels actúan por todo el país, es algo extendido y están ya en más de mil ciudades. Vimos que Magaluf lo necesitaba porque aquí la gente está fuera de control».

«Jesús también está en Magaluf»

Decidieron empezar en Santa Ponsa, un lugar con una demanda menor que la de Magaluf, pero que se ajustaba más al reducido grupo inicial de voluntarios. Las noches veraniegas del año pasado terminaron con más de 130 personas rescatadas por estos «ángeles». Ahora, ya con los pies y las alas en Magaluf, «ayudan a mucha más gente». La ruta empieza cuando pasan cuatro horas de la medianoche. Se dividen en pequeños grupos, en «comandos» que recorren la zona, buscando a quién ayudar. «Damos indicaciones, acompañamos a los hoteles a aquellos que no pueden ir por su propio pie, recogemos a los inconscientes, damos agua, les reanimamos... En una noche normal, solemos asistir a entre diez y quince personas».

Los «ángeles de la noche» responden a una vocación cristiana, a «esa sensación de que Jesús está en todos los sitios». Cameron cuenta que la mayoría de voluntarios son cristianos, aunque esto no significa que la religión sea un factor excluyente. Además, en un pueblo donde la mayoría de turistas son británicos, estos voluntarios también dibujan un crisol de nacionalidades. «Jesús está donde quieras que esté. Nosotros creemos en esto, pero aquí puede entrar cualquiera. Somos una mezcla de nacionalidades».

«La religión no es un factor excluyente»

Pero, ¿cómo reacciona la gente? ¿Se deja ayudar? Cameron, después de un verano en Santa Ponsa y un mes en Magaluf, hace el siguiente balance: «Todo el mundo se muestra muy agradecido. Siempre hemos tenido muy buena acogida. Incluso aquellos que recogemos cuando han perdido el conocimiento nos llaman después, cuando ven el contacto en la pulsera, para agradecérnoslo».

Una aventura cada noche

Cameron siente felicidad cuando ayuda, «nota a Jesús», y vive una «aventura» cada noche: «Cada madrugada es distinta. Incluso podría decir que es divertido. Siento a Dios haciendo esto. Dar es más importante que recibir». Los «ángeles de la noche» de Magaluf ya son casi treinta. Pasean por las calles todos los fines de semana, desde las cuatro de la mañana hasta el amanecer. Quieren ser más, para poder hacer la ruta todos los días, porque la necesidad existe. Un joven inconsciente que llega a su hotel, una chica que pierde su pasaporte y lo encuentra, un hombre que salta una valla de cristal y recibe una cura casi inmediata... Los chalecos de los «Street Angels» brillan en Magaluf. Como dice un voluntario: «Encienden la luz en un lugar oscuro».