El Papa Francisco envía un telegrama con sus «mejores deseos» a Xi Jinping antes de sobrevolar China
El Papa Francisco saluda desde el papamóvil a su llegada a Corea del Sur - reuters

El Papa Francisco envía un telegrama con sus «mejores deseos» a Xi Jinping antes de sobrevolar China

«Antes de entrar en espacio aéreo chino, extiendo mis mejores deseos a su excelencia (Xi Jinping) y a sus conciudadanos, e invoco bendiciones divinas de paz y bienestar a toda la nación», dijo el Pontífice

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El primer viaje del Papa Francisco a Asia parece haber relajado un poco las tensas relaciones entre China y el Vaticano. Así se interpreta el hecho de que Pekín aprobara la ruta del avión papal sobre su espacio aéreo cuando en 1989 negó esta posibilidad a Juan Pablo II en un viaje similar a Corea del Sur. Poco antes de sobrevolar por primera vez la potencia asiática, el Pontífice correspondió enviando un telegrama con sus «mejores deseos» al presidente chino, Xi Jinping, y a la población del país.

«Antes de entrar en espacio aéreo chino, extiendo mis mejores deseos a su excelencia (Xi Jinping) y a sus conciudadanos, e invoco bendiciones divinas de paz y bienestar a toda la nación», dijo el Papa cumpliendo así también con China su costumbre de enviar un telegrama a los países que sobrevuela, según revela el diario oficial chino Global Times.

Según los datos del Vaticano, en China existen entre 8 y 12 millones de católicos, divididos entre los pertenecientes a la Iglesia oficial («Patriótica») que controla el Gobierno comunista y la clandestina, en comunión con Roma y perseguida por Pekín.

Algunos católicos chinos se han desplazado estos días hasta Corea del Sur para poder ver al Papa, aunque no ha habido viajes organizados por iglesias locales y se desconoce el número de viajeros, indica el Global Times.

El Vaticano y China no mantienen relaciones diplomáticas desde 1951, después de que Pío XII excomulgara a dos obispos designados por el Gobierno chino, que a su vez expulsó al nuncio apostólico, quien se estableció en la isla de Taiwán.

Para reanudar las relaciones diplomáticas, Pekín exige que el Vaticano rompa previamente con Taiwán y no «interfiera» en los asuntos internos chinos.