Gráfico de los siete linajes de la Salmonella enterica serotipo Paratiphy A estudiada por los investigadores de la UNiversidad de Warwick
Gráfico de los siete linajes de la Salmonella enterica serotipo Paratiphy A estudiada por los investigadores de la UNiversidad de Warwick - abc

Los cambios ambientales pudieron generar las grandes epidemias bacterianas

Ni las mutaciones genéticas ni la resistencia a los tratamientos fueron la causa del «éxito» de brotes históricos

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Aunque algunas las bacterias consiguen hacerse resistentes a los tratamientos contra ellas o tambien son capaces de mutar para hacerse más virulentas, ninguna de estas dos causas son las que explican la virulencia de algunas de las epidemias bacterianas que el ser humano ha tenido que soportar a lo largo de su historia. Investigadores de la Universidad de Warwick, en Reino Unido, afirman que esos brotes pudieron ser más bien causados por cambios ambientales, no por letales mutaciones genéticas.

En un estudio publicado en « Proceedings of the National Academy of Sciences», tras rastrear los cambios genéticos en un patógeno bacteriano de más de 450 años, la « Salmonella enterica serotipo Paratyphi A», una de las principales causas de la fiebre tifoidea que actualmente provoca 200.000 muertes anuales, los científicos concluyen que el éxito de esta bacteria en algunos de sus brotes más letales se explica por acontecimientos ambientales fruto del azar.

El autor principal del trabajo, Zhemin Zhou de la Facultad de Medicina de Warwick, explica que «Cuando estallan las epidemias, muchos científicos sospechan que han sido impulsadas por el aumento de su virulencia, posiblemente debido a la adquisición de nuevos genes o a nuevas mutaciones. Queríamos rastrear los cambios genéticos en un patógeno bacteriano para ver si era así».

El equipo reconstruyó la genealogía, la historia de la transmisión mundial y la historia evolutiva de la Salmonella enterica y encontró que el patógeno se originó hace al menos 450 años y que no ha cambiado drásticamente a lo largo de los siglos, lo que, según estos expertos, sugiere que el patógeno no se ha vuelto más eficiente a la hora de causar la fiebre tifoidea.

«Encontramos que había mutaciones genéticas que pueden haber mejorado transitoriamente la resistencia a los medicamentos o la eficiencia metabólica, pero la mayoría de las mutaciones fueron de corta duración y eliminadas por las fuerzas evolutivas», añade Zhemin Zhou.

Otro de los autores principales, el profesor Marcos Achtman, de la Facultad de Medicina de Warwick, concreta: «muchas epidemias y pandemias de enfermedades bacterianas en la historia humana reflejan acontecimientos ambientales fruto del azar, como la difusión geográfica y/o transmisión a huéspedes no tratados previamente, en lugar de la reciente evolución de organismos especialmente virulentos».