Octubre de 1921. Guerra de Marruecos. Campaña de Melilla. Recibimiento a los regulares. Las damas de la Cruz Roja repartiendo donativos a los soldados regulares que regresaron de Melilla.
Octubre de 1921. Guerra de Marruecos. Campaña de Melilla. Recibimiento a los regulares. Las damas de la Cruz Roja repartiendo donativos a los soldados regulares que regresaron de Melilla. - Bartolomé Ros; José Calatayud

Cruz Roja Española cumple 150 años

La organización humanitaria más grande del mundo celebra en nuestro país 150 años de compromiso con las personas que más lo necesitan

josefina g. stegmann
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La labor de Cruz Roja Española es incesante y no porque llevan 150 años ayudando a la gente que sufre, ya sea por haber sido parte de un conflicto bélico, por no tener trabajo o incluso por sentirse sola, sino porque se han puesto como meta, desde su fundación, en 1864, no detenerse nunca. «Siempre que haya alguien a quien no se le han reconocido sus derechos, tendremos una tarea», asegura Fernando del Rosario, vicepresidente de Cruz Roja Española.

Al hacer balance, el sentimiento de orgullo y satisfacción es inevitable, pero Cruz Roja siempre mira hacia adelante, en lo queda por hacer. «Hay necesidades invisibles y cuanto más buscas, más encuentras», añade Antoni Brul, coordinador general de Cruz Roja Española. De hecho, esa ha sido la esencia de la organización: cubrir necesidades y retirarse solo cuando éstas están cubiertas.

Así, se han adaptado a las necesidades de la sociedad con el paso del tiempo. Primero y siguiendo la línea del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, emperazon con la acción humanitaria hacia las víctimas de los conflictos bélicos, posteriormente, ayudando a las víctimas de desastres naturales y de otro tipo en tiempo de paz, hasta lo que se hace hoy, la acción preventiva y en favor del bienestar Social y la calidad de vida.

55.000 días de trabajo

Han pasado 55.000 días desde su fundación y hoy las prioridades son muy diferentes. «Nos preocupan muchos los niños y el fracaso escolar y los jóvenes en paro», apunta Antoni Brul. Las cifras de empleo han mejorado pero ellos las toman con pinzas. «Nosotros trabajamos con la gente que está en la cola en cuanto a posibilidades de conseguir empleo, porque no tienen formación ni condiciones de vida óptimas, por lo tanto, no podemos relajarnos», concluye. Cruz Roja Española jamás se ha relajado, ha estado ahí donde se la ha necesitado.

Primeros pasos

La primera intervención de Cruz Roja Española fue en Oroquieta, Navarra, durante la tercera guerra carlista, que se desarrolló entre 1872 y 1876. Entonces, tocaba socorrer a los heridos. Los voluntarios los trasladaban con sus propias manos hasta que el cirujano militar navarro y fundador de Cruz Roja Española, Nicaso Landa creó el «mandil landa», que constaba de un lienzo, unas correas y una vara de madera y que servía para trasladar a los heridos suponiendo una verdadera revolución. «El mandil landa se utilizó por todas las sedes de Cruz Roja en el mundo», cuenta José Carlos Clemente, autor del libro «Historia de la Cruz Roja Española».

Pero la Cruz Roja de nuestro país fue también pionera en la construcción del primer hospital de quemados, facilitó el primer parto sin dolor, inició el salvamento marítimo, hizo frente a la siniestralidad en carreteras, a la asistencia a toxicómanos o a afectados por el SIDA, y un largo etcétera que han hecho posible todos sus miembros, en el que el papel de los voluntarios ha sido fundamental. «El número de voluntarios ha ido en aumento, tenemos mucha gente joven pero también subió el número de jubilados que nos ayudan», explica Brul. «La gente mayor tiene una conciencia social muy grande, está más capacitada y también físicamente están mejor que hace 30 años». A día de hoy, Cruz Roja cuenta con 200.000 voluntarios y 1.200.000 socios.

Guerra Civil: Cruz Roja se divide

Gracias a la entrega y al compromiso desinteresado de sus voluntarios, Cruz Roja Española ha estado presente en hitos trágicos de nuestro país como la semana trágica de Barcelona, la epidemia de gripe de 1917, la Guerra del Rif o la Guerra Civil Española. «La intervención más llamativa ha sido en la Guerra Civil. Cruz Roja, igual que el país, se dividió: una era la Cruz Roja de Franco y otra la republicana. Actuaron muy bien los dos, vino un delegado suizo que coordinó la labor para que nadie querara marginado», cuenta Clemente. «También jugó un importante papel en el intercambio de prisioneros: Ramón Serrano Suñer, Esteban de Bilbao Eguía (presidente de las Cortes durante la dictadura), o Ernesto Ercoreca (alcalde de Bilbao), fueron intercambiados gracias a la mediación de Cruz Roja».

La división de Cruz Roja de aquel momento supuso ir en contra de uno de sus principios, el de unidad, pero en aquellos momentos, la ayuda acuciaba. Junto a la Unidad, la Humanidad, Imparcialidad, Neutralidad, Independencia, Carácter Voluntario y Universalidad completan el espectro de principios en los que Cruz Roja basa su actuación.

Pero las guerras, por lo menos a nivel interno, quedaron atrás y surgieron nuevos problemas. De la creación de hospitales se pasó en los años 60 y 70 a la creación de la red de puestos de primeros auxilios en carreteras, la aparición de Cruz Roja del mar hasta llegar en los 90 al plan dedicado a los más vulnerables, en la que todos los esfuerzos se centran en la lucha por la inclusión.

«Ahora + que nunca»

Hoy, los desafíos también se centran en la inclusión. Dentro de las personas vulnerables también se empezó a considerar a la gente de clase media que hasta ayer tenía todas sus necesidades cubiertas. Cruz Roja lanzó en 2012 el programa «Ahora + que nunca» para ayudar a las personas acuciadas con la crisis y que permitió colaborar con 2.400.000 personas cuando inicialmente el objetivo eran 300.000. «Cuando empezó la crisis, en Cruz Roja hicimos un llamamiento a la Federación Internacional de Cruz Roja similar al que se hace en casos de catástrofes», recuerda Fernando del Rosario. Con los planes de empleo, en 2013 se dio trabajo a 10.752 personas, lo que supuso un 31% del total. «Las cifras del INEM o de las oficinas autonómicas no superan el 5%, la gente no podía creer lo que habíamos conseguido», recuerda Del Rosario.

Spanair, Lorca, 11-M

Cruz Roja ha sido testigo de otras catástrofes de nuestro país no tan lejanas: los accidentes aéreos en el aeropuerto de Los Rodeos, en Tenerife en 1977, y el de Spanair en 2008; los atentados contra la casa-cuartel de Vic en 1991; el 11-M en 2004; la riada de Biescas en 1996 o el terremoto de Lorca en 2011. «Estamos satisfechos de haber podido estar pero también hay una actividad cotidiana pequeñita, una persona que está en paro, o una persona mayor que está sola y que también nos importan», señala el coordinador general de Cruz Roja Española.

Cruz Roja trabaja hoy con las personas mayores (anualmente atiende a 364.000) en actividades que favorecen el envejecimiento en el hogar y brinda servicios de teleasistencia gracias a los que los mayores cuentan con un aparato que con tan solo pulsarlo los pone en contacto con personal de la organización. También se les ayuda a hacer trámites o se les acompaña para que no se sientan solos. «Hace 30 años no había problemas porque existía una red familiar pero ahora los hijos emigran buscando trabajo y no pueden atenderlos», explica Antoni Brul. También se trabaja con mujeres víctimas de violencia de género a través del servicio ATENPRO. Se les entrega un terminal móvil que permite el contacto las 24 horas del día de la mujer en riesgo con un centro atendido por personal cualificado.

Cruz Roja también trabaja en cooperación internacional en 36 países y ayuda a los inmigrantes recién llegados, a los que se le brinda asistencia humanitaria básica al llegar a nuestro país (albergue, atención sociosanitaria, psicosocial, etc) hasta la inclusión en el mercado laboral. Y por supuesto, se apoya a niños y jóvenes a través de programas de promoción del éxito escolar o de insersión laboral. Pero para Cruz Roja hay un denominador común en todos ellos: «trabajamos para que la gente vuelva a tener autoestima, esa es la base de todo, que la gente vuelva a confiar en sí misma y que la sociedad crea en ellos», apunta Brul.

Nuevos valores

Este objetivo implica la colaboración de todos y Cruz Roja, también como parte activa de la sociedad pretende una verdadera revolución, un cambio de valores: «Debemos ser capaces de comunicar a todos los ciudadanos que todos somos responsables, hay que comprometerse para cambiar la sociedad, que cada uno, ya sea banquero, político, maestro o jubilado actúe con ética y que cada decisión que tome, desde cómo circular por una carretera, pasando por la carrera que elige para estudiar, lo haga pensando en los demás y no en el máximo beneficio que puede obtener», concluye Fernando del Rosario.

¿Cuáles son entonces los retos para el futuro?: «La lucha contra la pobreza y la exclusión social, esto no se reduce a que la gente tenga que comer sino poder ayudar a que aquel que tiene que alcanzar la media de lo que un ciudadano tiene», apunta Antoni Brul. El futuro pasa, conlcuye el presidente de Cruz Roja Española, Juan Manuel Suárez del Toro Rivero por: «Vivir como actores directos que hacen todo lo posible para prever, atender y mitigar todo lo que pueda destruir, alterar o fragilizar a las personas cuando la vida se les derrumba por la causa que sea».