El standing up es la nueva moda en las oficinas
El standing up es la nueva moda en las oficinas - JAIME GARCÍA

«Standing up» o cómo trabajar de pie

Estar sentado en una silla ergonómica ya no está de moda. En Estados Unidos cada vez más oficinas eligen mobiliario que permite trabajar de pie para evitar el dolor de espalda

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Todos sabemos que pasar horas sentado frente a la pantalla de un ordenador no es lo mejor, sobre todo si estas horas no se contrarrestan con sesiones de gimnasio para desentumecer músculos y articulaciones. Los resultados de varios estudios parece que lo avalan y obesidad, diabetes, problemas cardiacos o cáncer son algunas de las enfermedades a las que se expone el sufrido oficinista ya que las horas de pasividad muscular ralentizan el metabolismo y reducen la producción de enzimas a la vez que elevan los niveles de glucosa y colesterol.

Sea cierta o no esta teoría, igual estamos salvados. Una moda recorre de costa a costa el continente americano saliendo de los despachos californianos de empresas como Google, Facebook, Intel, Chevron o Boeing y es que la clave, más que sudar la camiseta en las cintas o en las bicis del gimnasio, está en ponerse de pie en las oficinas.

La fiebre está contagiando a cientos de ejecutivos doloridos, que dan la bienvenida a las mesas altas y aseguran que se encuentran mucho mejor. Así, si su vecino de mesa ahora trabaja de pie, con cascos puestos y a veces hasta le puede ver bailando con descaro, no se asuste, no es un objetivo indiscreto, sino más bien el último grito de moda en las oficinas. Un estilo de trabajo que también está llegando, aunque con cierta timidez, a España.

Pionero en España

Javier Vitores del departamento de márketing de Amazon España es uno de los españoles que se ha animado a utilizar una mesa alta para trabajar. En su caso se la ha fabricado él mismo con accesorios de Ikea sobre su mesa de trabajo. «Los vi por primera vez cuando fui a Seattle con mi empresa. Me fijé que muchísima gente utilizaba mesas altas. Me explicaron por qué lo hacían, sus ventajas y también sus inconvenientes, que los hay. A mí últimamente, me empezaba a doler la espalda después de todo el día sentado en la misma postura y lo que es peor, me quedaba dormido después de comer. Por lo que decidí probar. Ahora somos solo tres los que la estamos usando en la oficina, pero sé que hay más gente que las ha solicitado», asegura este joven, que además las recomienda.

«Las primeras semanas lo pasas mal hasta que te acostumbras a estar la mayor parte del tiempo de pie y eso que yo, por mi trabajo, nunca paso más de dos horas en el mismo sitio, nos movemos, tenemos reuniones en las que estoy sentado, cuando comemos también lo estoy y ando mucho, por lo que cambio de posición y de sitio y eso ayuda», explica. «La postura de trabajo -añade- obliga a tener en cuenta los zapatos que llevas. Deben de ser cómodos. Y si también eres muy deportista conviene acordarse de que esta postura cansa más físicamente que la sentada tradicional, por ello es bueno tener un taburete como apoyo».

Una costumbre antigua

Hay también otros métodos supuestamente saludables de posicionarse frente a una mesa de trabajo como son los famosos taburetes comercializados en su momento por la firma sueca Stokke, en los que el punto de apoyo principal eran las rodillas o las enormes pelotas de Pilates.

La costumbre no es nueva. Cuentan que ya Thomas Jefferson uno de los padres fundadores de los Estados Unidos trabajaba de pie en su escritorio, así como el emperador Francisco José de Austria o el escritor Ernest Hemingway. El Nobel de Literatura, autor del «Viejo y el mar», era un gran maniático. Trabajaba frente a un estante que le llegaba a la altura del pecho y sobre el que instalaba su máquina de escribir. Eduardo Mendoza también escribe sobre un escritorio alto, copia de un alemán del XVIII de escribiente.

La explicación a todo esto es bien sencilla, la gente busca soluciones para combatir el dolor de espalda, los calambres o el colesterol alto.