La Antártida se asienta sobre «una estufa con múltiples quemadores»
Los glaciares de la Antártida se funden por el calor del interior terrestre - efe

La Antártida se asienta sobre «una estufa con múltiples quemadores»

Una nueva investigación revela que los glaciares se funden también por el calor del interior terrestre, que asciende a casi el doble que el promedio del resto de continentes

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Los glaciares de la Antártida occidental no solo se están fundiendo por el aumento de temperaturas y la acción erosiva de un mar más cálido, sino que se están derritiendo desde su base por el calor geotérmico, según explican investigadores del Instituto de Geofísica de la universidad de Texas en Austin, en un estudio que publica la revista «Proceedings» de la Academia Nacional de Ciencias. Unos resultados que vienen a cambiar significativamente la comprensión que la comunidad científica tiene de las condiciones que se dan bajo la plataforma helada de la Antártida occidental.

Los investigadores han analizado el glaciar Thwaites, que precisamente fue foco de atención hace pocas semanas después de que dos grupos de trabajo -uno de la universidad de Washington y otro de la NASA- concluyeran que esta enorme masa de hielo ya ha empezado a colapsar y puede desaparecer en cuestión de siglos, lo que supondría un aumento del nivel del mar de entre 1 y 2 metros, dejando sin barrera de contención a la plataforma occidental, que de deshelarse llevaría a que el nivel del mar se elevara entre 3 y 4 metros.

Por eso es tan importante trabajar en los modelos de fusión de estos glaciares: el conocimiento de la distribución de calor debajo del glaciar Thwaites es una información crucial que permitirá a los modelos predecir con mayor precisión la respuesta del glaciar al calentamiento de los océanos.

Flujo de calor geotérmico

Usando técnicas de radar para cartografiar cómo el agua fluye bajo las capas de hielo, los investigadores fueron capaces de estimar las tasas de fusión del hielo e identificar las principales fuentes de calor geotérmico bajo el glaciar Thwaites. Y encontraron que esas fuentes geotérmicas no solo se distribuyen más ampliamente sino que son mucho más calientes de lo que se creía hasta ahora. Según sus conclusiones, el flujo de calor geotérmico promedio mínimo que fluye por debajo del glaciar es de unos 100 milivatios (milésima parte del vatio) por metro cuadrado, con «puntos calientes» por encima de los 200 milivatios por metro cuadrado. Estas cifras están muy por encima del flujo de calor promedio de los continentes de la Tierra, que es inferior a 65 milivatios por metro cuadrado.

Según el autor principal del estudio, Dusty Schroeder, podríamos decir que «la Antártida se asienta sobre una estufa con múltiples quemadores». «Es el ambiente térmico más complejo que se pueda imaginar», añade Don Blankenship, coautor del estudio. Y «la combinación de flujo geotérmico subglacial variable y el sistema de agua subglacial podría amenazar la estabilidad del glaciar Thwaites en una forma nunca antes imaginada», dijo Schroeder.

Los resultados demuestran que el calor geotérmico contribuyó significativamente a la fusión de la parte inferior del glaciar, y podría ser un factor clave para que la capa de hielo se deslice, lo que afectaría a su estabilidad y su contribución a una futura subida del nivel del mar. Los investigadores creen que la distribución variable de calor bajo el glaciar se debe al movimiento del magma y a la actividad volcánica asociada a los movimientos de la corteza terrestre bajo la capa de hielo de la Antártida Occidental.