40.000 animales muertos por cebos envenenados entre 2005 y 2010
Águila imperial muerta en Jaén - manuel miro
medio ambiente

40.000 animales muertos por cebos envenenados entre 2005 y 2010

El informe de la campaña LIFE+ veneNO de SEO/Birdlife asegura que estos suponen la principal amenaza para las especies en peligro de extinción

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El uso de cebos envenenados causó en España la muerte a más de 40.000 animales entre 2005 y 2010, según se estima en los resultados del proyecto LIFE+veneNO desarrollado por SEO/Birdlife con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y la Comisión Europea. A lo largo del estudio, se localizaron 4.395 ejemplares de especies de fauna silvestre y doméstica cuya muerte fue debida al uso de cebos envenenados, pero -según explica SEO/Birdlife- solo se localiza un 10% de los animales envenenados.

En el documento « Uso ilegal de cebos envenenados, investigación y desarrollo», se subraya que el uso de cebos envenenados ha sido una «práctica habitual» en nuestros campos como método de control de determinados depredadores que inicialmente iba asociado a la ganadería pero que en la actualidad está vinculado a la mala gestión de explotaciones cinegéticas y más recientemente a actividades como la colombicultura o la apicultura, «como demuestran las últimas sentencias dictadas en la vía penal».

El uso ilegal de veneno es la principal amenaza para las aves en peligro de extinción, como es el caso del águila imperial ibérica, el alimoche común, el buitre negro, el águila real, el águila-azor perdicera, el milano real, el milano negro y el quebrantahuesos. Y solo en ese periodo de cinco años se hallaron 575 ejemplares de buitres leonados y 297 milanos reales muertos por cebos envenenados. El peligro del empleo de ponzoña radica en que «es un método masivo en cuanto que puede causar la muerte en un breve espacio de tiempo y sin posibilidad de control cuantitativo de un número elevado de ejemplares de diferentes especies. Un ejemplo de ello fueron las más de 140 aves (milanos negros, reales, alimoches o buitres) que murieron envenenadas en cotos de caza de los municipios de Tudela y Cintruénigo en el año 2012», según detalla el informe.

Pero no fueron los únicos. El veneno en el campo también representa un serio problema para zorros, osos (tres envenados) y lobos (16), e incluso para animales domésticos como los perros o los gatos. De hecho, casi un millar de perros y más de 200 gatos han muerto en el lustro que abarcó la campaña. En este periodo también se hallaron 207 gatos envenenados. Más aún, el hecho de que unos pocos gramos de las sustancias más comúnmente utilizadas puedan causar la muerte de un hombre, unido al sorprendente empleo de estos biocidas en embutidos o alimentos comunes que después aparecieron en las cercanías de zonas públicas, como colegios o parques, como denuncia el informe, obliga a tomarse todavía más en serio la cuestión de los cebos envenenados.

Ciudadanos comprometidos

Para que los ciudadanos puedan denunciar los casos de envenenamiento, se ha creado una Red de Voluntarios contra el Veneno, que cuenta con más de 333 miembros. Asimismo, se ha mantenido el Teléfono SOS Veneno (900 713 182), creado en 1999 y que ha dado apoyo a otras iniciativas cofinanciadas la Fundación Biodiversidad, como el proyecto SOS veneno, desarrollado por el Fondo para la Conservación del Buitre Negro.

LIFE+ veneNO ha sido ejecutado por SEO/Birdlife, el Fondo para al Conservación del Buitre Negro y la Junta de Comunidades de Castilla-la Mancha, con un presupuesto total de 1,6 millones de euros, financiado en un 40% por la Comisión Europea, en un 26% por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, a través de la Fundación Biodiversidad, y la cuantía restante por la Junta de Andalucía, el Gobierno de Cantabria y el Cabildo de Fuerteventura.