Consejos para que el sol de la primavera no se convierta en una pesadilla
En primavera debemos ser especialmente cuidadosos antes de ponernos al sol

Consejos para que el sol de la primavera no se convierta en una pesadilla

Catarros inesperados, quemaduras solares, insolaciones y hasta envejecimiento prematuro de los ojos son algunos de los peligros que corremos por no tomar las precauciones necesarias en esta época del año

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Hace pocas semanas que ha llegado la primavera y con ella los primeros rayos solares lo suficientemente fuertes como para apetezca tomar los primeros baños de sol. Es cierto que el sol tiene efectos beneficiosos porque fabrica hormonas que te hacen sentir bien pero no debemos olvidarnos, por el hecho de que aún estemos en primavera, de los riesgos que conlleva la radiación solar sino muy al contrario ya que nuestra piel está más blanca y sensible después del largo invierno. Pero no sólo nuestra piel puede sufrir las consecuencias de estos primeros rayos solares...

Sentarse en una terraza al sol, salir al campo o la montaña y tumbarse a disfrutar del sol, dar los primeros paseos por la playa, practicar deportes al aire libre que llevamos meses sin poder hacer, pasar una jornada en contacto con la naturaleza y los animales con los niños pueden resultar opciones fantásticas para los tiempos de ocio pero no debemos olvidar que los rayos de sol de esta estación son los más peligrosos para la integridad de la piel, especialmente para la de los niños, según el departamento de Dermatología del Hospital Donostia en San Sebastián.

Riesgos de la exposición solar en primavera

El peor daño crónico que puede causar el sol en nuestra piel son los melanomas pero el exceso de radiaciones solares causan el envejecimiento de la piel y la aparición de arrugas y manchas y algunos de tumores. Y todas las precauciones son pocas: gorras, cremas protectoras y líquidos deben acompañarnos en las primeras escapadas primaverales.

Aunque no lo notemos tan fácilmente como en el mes de agosto, en abril o mayo también podemos quemarnos.

En los primeros baños de sol hay que ponerse mucha protección ya que el cuerpo ha estado todo el invierno tapado y no ha producido melanina, nuestra defensa natural frente al sol.

Las manchas en la piel, tan frecuentes en el embarazo, se pueden ver acrecentadas en esta época por la acción prolongada de exposición al sol.

Los ojos son los grandes olvidados pero «también están expuestos a la radiación solar de forma acumulativa» porque desencadena «más fácilmente las cataratas y de forma más prematura porque envejece el ojo», advierte la doctora de Medicina General María Isabel Louet.

Recomendaciones para evitar quemaduras solares

Para que nuestra piel no se vea afectada por las temidas quemaduras solares que se producen en las primeras exposiciones al sol, es importante preparar la piel durante la primavera para tener una piel sana y protegida que pueda enfrentarse a los peligros que conlleva los rayos del sol.

Para evitar este efecto inmediato del sol es «fundamental recurrir a la protección solar, de 40 en adelante hasta pantalla total en verano» aunque, insiste la doctora Louet, «todo el año debemos tomar precauciones porque las radiaciones siempre están ahí».

Por eso es importante empezar a tomar el sol poco a poco, con exposiciones cortas y paulatinas y evitar hacerlo «entre las 12 y las seis de la tarde», para que nuestro cuerpo vaya produciendo melanina y no padecer el riesgo de sufrir quemaduras.

Los hombres que han empezado a perder pelo en la cabeza o los calvos deben prestar especial atención a esa zona de la piel y protegerla con mayor atención. Y las embarazadas también deben tener un cuidado especial y usar cada vez que salgan un fotoprotector adecuado o incluso un gorro para evitar las manchas en la piel.

Todas las barreras son importantes, como las gafas de sol para evitar el envejecimiento prematuro del ojo y el padecimiento de cataratas.

Antes de exponernos a la radiación solar podemos tomar otras precauciones:

-Utilizar un limpiador adecuado diariamente acorde con nuestro tipo de piel.

-Utilizar una buena crema hidratante después de la ducha.

-Exfoliar, suavemente, la piel un par de veces por semana.

-Aplicar tónico cada mañana.

-Utilizar una crema hidrantante facial diaria, acorde con el tipo de piel.

-Además de aplicar crema protectora antes de salir de casa hay que renovarla frecuentemente.

Los catarros primaverales

Consultada también la doctora Louet por cómo prevenir los tan temidos catarros primaverales que siempre achacamos a los cambios de temperatura o a «ese sol tan traicionero», explica que, en realidad, «lo que constipa son los virus y las bacterias aunque se achaquen a los cambios de temperatura pero no es verdad».

Las infecciones las provocan por bacterias, virus o microorganismos, «lo que pasa es que a algunos de estos microorganismo les “encanta” el calor y proliferan más» por lo que en esta época se producen «los catarros que no se esperan» y que a lo mejor son «más rebeldes» pero siempre se transmiten por las vías respiratorias, por la saliva, por los estornudos o «por tocar objetos que se han visto contaminados previamente por una persona infectada».

Dependiendo de la presencia o no de fiebre habrá que llevar a cabo un tratamiento un otro pero, en general, tratarlo como un catarro normal aunque quizas con toses más rebeldes, «acudir al médico y seguir las indicaciones que nos dé»

Las insolaciones

Aunque más típicas del verano y de temperaturas más altas no podemos olvidarnos del peligro de las insolaciones que causan las elevadas temperaturas que provocan que el organismo no sea capaz de mantener la temperatura y suba por encima de límites importantes. Si nos ponemos a hacer ejercicio demasiado fuerte al aire libre, el calor puede afectarnos y producirnos deshidrataciones inesperadas porque «no estamos tan preparados como en verano para hidratarnos más y más frecuentemente».

Por esto no debemos olvidarnos de llevar una botellita de agua si vamos a hacer ejercicio un poco más fuerte o tomar alguna bebida isotónica que ayude al organismo a recuperar la hidratación, incluso antes de sentir sed.

Una sofocación parecida a la fiebre o «hipertermia», naúseas, vómitos, cefaleas o convulsiones nos avisas de que nuestro cuerpo necesita hidratación urgente porque está punto de sufrir una insolación. En tal caso, lo primero que tenemos que hacer es refrescar a la persona «bajarle la temperatura a resguardo del sol, ponerle compresas de agua fría e hidratarle», indica la doctora Louet.

Bajadas de tensión

Las personas con la tensión baja debe tener también especial cuidado estos días y no olvidarse de llevar agua o alguna bebida para hidratarse y evitar bajadas de tensión, lipotimias, mareos o, incluso, desmayos porque el calor puede producir una «vasodilatación».

En caso de se produzca una bajada de tensión lo primero que debemos hacer es tumbar a la persona, levantarle las piernas para facilitar el riego sanguíneo hacia el cerebro y darle agua o preferiblemente una bebida con cafeína y azúcar.