La reinvención del tradicional té de las cinco en Reino Unido
Los británicos toman el té a cualquier hora - rocio ruz

La reinvención del tradicional té de las cinco en Reino Unido

Las jornadas laborales no permiten continuar con esta tradición que solo mantienen las personas de avanzada edad y clase alta

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En Reino Unido, el té no entiende de horas. Aunque los más puristas aún se obcecan en mantener viva la tradición y seguir asociando la popular bebida a un ritual que se celebra a las cinco en punto, en el siglo XXI no importa lo que marquen las manecillas del reloj para beber una buena taza de Earl Grey, una de las variedades con más adeptos en Inglaterra.

Té para desayunar, té a media mañana, té con la comida, té en la merienda y entre medias más tés. Sin embargo, ¿por qué se ha popularizado el denominado té de las cinco?

Para responder a esta pregunta es necesario remontarse a 1840. Una tarde, Lady Anna María Stanhope, duquesa de Bedford, despertó de una cabezadita después de almorzar, sintiéndose bastante hambrienta, con una sensación de vacío en el estómago. Como su necesidad de ingerir algo coincidía con una visita a la mansión de Woburn Abbey donde residía, pidió a sus sirvientes que preparasen unas tazas de té acompañadas de pastitas y sándwiches, popularizando así lo que ha llegado a nuestros días como el «afternoon tea».

La idea de servir una refinada merienda, con todo un despliegue de la mejor porcelana y cubertería de plata para acortar el período que separa el almuerzo de la cena, en seguida se estableció como rutina habitual. Entre las invitadas que acudieron asiduamente a tomar el té de las cinco en la mansión de Lady Anna se encontraba la mismísima reina Victoria, muy amante de este tipo de costumbres.

A día de hoy, las jornadas laborales no permiten realizar una pausa a las cinco de la tarde para tomar el té, aunque las empresas sí contemplan el «tea break» como un pequeño descanso de 15 minutos, que se puede tomar a cualquier hora. Sólo un reducido sector de la sociedad, principalmente personas de avanzada edad y clase alta, mantiene la tradición.

En este tentempié de las cinco se sirve una tetera de té negro, normalmente Earl Grey, acompañada con una jarrita de leche o unas rodajas de limón para aromatizar el té.

Mezclarlo con leche, una aberración

Antiguamente, las clases altas, con paladares más delicados, consideraban una aberración mezclar los tés más selectos (procedentes de China o de plantaciones de Ceilán, hoy Sri Lanka) con leche o azúcar. La clase obrera, en cambio, siempre los utilizaba para aderezar su bebida y de algún modo camuflar un té de menos calidad. La manera en que uno preparaba su bebida, sostenía la taza (prestando atención a la posición del dedo meñique) o manejaba la cucharilla constituía en aquella época un fiable indicador de estatus social.

La hora del té no sólo contempla el beber. Siempre se acompaña de pequeños emparedados de pepino, berros y huevo, salmón y crema o roastbeef y mostaza, entre otras muchas combinaciones. Los más golosos se decantarán por los famosos scones, unos panecillos acompañados de mermelada de fresas o frambuesas, o pasteles de diversa índole.

Además de un reducido sector de la sociedad británica, el tomar el té de la cinco constituye una cita obligada para los miles de turistas que visitan Londres a diario. Los hoteles más opulentos de Londres, como el Ritz, The Savoy, o Claridge’s, ofrecen una suculenta meriendaque requiere una reserva con varios meses de antelación, vestir de etiqueta y la disposición de gastarse unas 50 libras en una merienda. Los más innovadores deberán optar por otro tipo de locales que se desvinculan del concepto tradicional y apuestan por espectáculos de cabaret o reuniones de ganchillos para dar un toque diferente a estas sofisticadas meriendas.