Victor Lerena

El rapto de Perséfone por Hades, origen de las cuatro estaciones

La mitología griega formalizó la utilización de este patrón a través del secuestro de la hija de Zeus

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Desde hace siglos, las cuatro estaciones han ido articulando el calendario. Ahora ya sabemos que vienen determinadas por las posiciones de la órbita terrestre en relación al Sol, dando lugar a los solsticios y los equinocios: solsticio de invierno y de verano, y equinocio de primavera y otoño. Pero desde la mitología griega ya se buscó una explicación al fenómeno que producía los cambios meteorológicos. El mito del rapto de Perséfone es lo que da origen a las cuatro estaciones.

Perséfone era la hija de Zeus, dios del Olimpo y de Deméter, diosa de la agricultura. Hades, hermano de Zeus y señor del inframundo se encaprichó de ella. El relato mitológico recrea como un día que Perséfone se encontraba recogiendo flores con unas ninfas fue raptada por Hades.

Cuentan que Deméter cayó en una profunda depresión, dejando de cumplir sus obligaciones divinas, consistentes en el cultivo de la tierra. Se dedicó a buscar a su hija, vagando por el mundo con el aspecto de una anciana. Zeus advirtió que la vida de los habitantes de la tierra estaba en peligro por una tierra infertil, decidió mediar con su hermano para que liberáse a Perséfone. Éste accedió, pero se guardó una última trampa. Puso la condición de que Perséfone no debía consumir alimento alguno hasta que abandonase el inframundo.

El día en que Deméter bajó al inframundo a recoger a su hija, Hades sembró de granadillas el camino de regreso. Perséfone cayó en la tentación de consumir hasta seis de ellas, violando las leyes del inframundo que penaban con la estancia en él a todo el que consumiese sus productos. Así, consiguió que Perséfone pasáse seis meses, uno por cada granadilla consumida, con él en el Averno.

Así se explica el origen de las estaciones. Durante el tiempo que Perséfone pasaba con hades, la pena de Deméter sumía al mundo en el frío y la oscuridad, una época en la que los árboles no florecían, Mientras, cuando Deméter estaba con su hija, todo volvía a florecer dando lugar al caluroso verano y la floreciente primavera.