Alimentos que eran malos y que ahora tenemos que tomar
Los huevos están entre los productos que a día de hoy se consideran beneficiosos - efe

Alimentos que eran malos y que ahora tenemos que tomar

El chocolate, los huevos o los frutos secos estaban entre los productos prohibidos que se han vuelto imprescindibles ahora

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«Cuando seas padre comerás dos huevos». ¿Quién no ha oído esta frase en su hogar? La tradicional creencia de que estos productos eran perjudiciales para la salud si se consumían con demasiada frecuencia ha sido un lastre para los aficionados a las tortillas y los empanados. Sin embargo, ahora están de enhorabuena: En 2011, la revista « European Journal of Nutrition» concluyó que los huevos no contribuyen a las enfermedades cardiovasculares que se les atribuían, como un aumento alarmante del colesterol y a la gran cantidad de grasas incluidas en la yema.

Además, la Universidad de Michigan explica que los huevos «ofrecen casi todas las vitaminas y minerales esenciales que necesitan los humanos», tales como las vitaminas A, D, E y K, así como la luteína y la zeaxantina –que contribuye a la reducción de los problemas de corazón–. Para ser un alimento «diez» sólo les falta la vitamina C.

Frutos secos

Los frutos secos estaban vetados en las dietas para perder peso. Su alto contenido calórico y las grasas de su interior eran las «bestias negras» de las básculas. Sin embargo, los últimos estudios realizados no resaltan nada más que beneficios si se ingiere este tipo de productos. Una ración a la semana se asocia con un 7% menos de probabilidades de padecer síndrome metabólico. Según un reciente estudio de la Universidad de Loma Linda en California (Estados Unidos), publicado en la revista « PLOS ONE», las personas que toman con frecuencia almendras, nueces de Brasil, anacardos, avellanas, nueces de macadamia, pacanas, piñones, pistachos y nueces, también tienen menos probabilidad de padecer obesidad.

Chocolate

Una ración de chocolate al día no debería ser un capricho reservado únicamente para ocasiones especiales. Lejos de ser un producto «maldito», el chocolate es un contenedor gigante de antioxidantes y flavonoides que reduce las enfermedades cardiovasculares, la presión arterial alta y los accidentes cerebrovasculares. Según una investigación publicada en « FASEB Journal», el chocolate negro reduce el índice clave predictor de la salud vascular y reduce la adhesión de los leucocitos a la pared del vaso. Por su mayor contenido en cacao, es mejor consumir chocolate negro que chocolate con leche.

Café

Inductor de la ansiedad, excitante y promotor de enfermedades cardiacas. Estos eran sólo algunos de los perjuicios atribuidos al café, una bebida que a día de hoy es considerada como la más popular en el mundo. De acuerdo con «Popular Science», el café puede hacer que nos volvamos más inteligentes, mejorar el rendimiento deportivo, reducir el riesto de demencia y mejorar la salud del hígado. Además, es un potencial antioxidante, antidepresivo para las mujeres y contribuye al freno de la diabetes. De todas maneras, la ingesta de cualquier producto debe realizarse de manera moderada y acompañándose siempre de una dieta equilibrada.

Patatas

Las dietas suelen obviar los hidratos de carbono en sus listas, y casi nunca incluyen a las patatas entre los alimentos permitidos. Ahora los nutricionistas recomiendan a estos temidos ingredientes como fuentes ricas en potasio, niacina, fibra –en la piel– y vitaminas C y B6. Hervidas, al horno o asadas, proporcionan buenas dosis de beneficios para el organismo. Eso sí, al freírlas se les agrega grasa innecesaria, y untarlas con mantequilla tras su asado tampoco es una buena práctica.

Carne roja

El consumo de carne roja es un placer «peligroso». Cada vez son más los estudios que relacionan estos productos con diversas patologías. No hay que borrarlos de la dieta –puesto que la carne es un alimento de la dieta que aporta proteínas, con aminoácidos esenciales–, pero sí limitarlos. Un estudio de la American Heart Association de 2010 sobre la carne roja y la procesada –citado por La Clínica Mayo en 2013– llegó a la conclusión de que era la carne procesada la que se asociaba a una mayor incidencia de las enfermedades coronarias, y no la carne roja.