Chinche de cama, en plena acción
Chinche de cama, en plena acción - abc
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Las chinches de cama regresan a España con el calentamiento global

Escondidas en maletas, ropa o mercancías, estos insectos que habían dejado de ser un problema, vuelven a serlo en albergues y hoteles, pero también en hospitales y residencias geriátricas

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Este viernes se ha celebrado en Madrid la tercera edición de Expocida Iberia 2014, donde los expertos en control de plagas han puesto en común conocimientos, técnicas e informes. Y uno de estos últimos, resulta francamente preocupante, y urticante.

Si pensábamos que las cucarachas ya son incómodos huéspedes en demasiadas ocasiones, ahora resulta que a tan asquerosito insecto le ha salido una dura competencia, si cabe peor para los humanos, en cuanto que las chinches de la cama se alimentan de nosotros; de nuestra sangre, para ser más exactos. El aumento de este molesto artrópodo, según el informe de Anecpla, la Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas, ha sido del 70%. Por lo que chinches y cucarachas ya son las plagas más extendidas en la Península como consecuencia del crecimiento de las ciudades, la globalización, el incremento de los viajes, el tránsito de mercancías por el mundo y el cambio climático.

Repugnanacias y picores al margen, las plagas son un grave problema medioambiental y de salud pública. Ponen en riesgo la salud, el bienestar de los ciudadanos y su calidad de vida y la biodiversidad. Y van en aumento. Especialmente en un año lluvioso como está siendo este. Milagros Fernández, presidenta de Anecpla, advierte de que «este invierno está lloviendo en abundancia, y agua y calor es lo que necesitan los insectos para disparar sus poblaciones. Además, como cada vez tienen menos depredadores y las temperaturas les son favorables, en los próximos años asistiremos a un incremento de las plagas. El crecimiento de las ciudades y el calentamiento global, con inviernos cada vez más templados y ciclos reproductivos más cortos, y la expansión del turismo, contribuirán a ello», afirma.

El estudio de Anecpla señala que los mayores incrementos se han registrado en el control de cucarachas y roedores, excepto en los hoteles, donde los servicios contra las chinches de la cama son los que han experimentado un mayor incremento, seguido de las cucarachas. En el caso de hospitales y residencias geriátricas, las especies que más han aumentado son las cucarachas y las chinches de cama, animales estos últimos que estaban prácticamente erradicados de España, pero que han regresado «ocultas en las maletas de viajeros que regresan de otros países, en la ropa, en mercancias». Milagros Fernández explica que «se cobijan en las costuras de la ropa de cama y en los colchones y son difíciles de erradicar porque son muy resistentes. No valen los insecticidas tradicionales, que solo las dispersan. Desaparecen momentáneamente, pero regresan. Pueden estar 500 días sin comer, y cuando vuelven, van buscándonos porque somos su alimento».

Acabar con las plagas no es fácil, y puede resultar peligroso. Todos los años Anecpla denuncia el intrusismo en el sector y la venta de productos online. Y desde la asociación ponen el énfasis en la obligatoriedad de que sean profesionales los que combatan a las plagas por la peligrosidad de estos productos. «Ahí está el drama de la familia de Alcalá de Guadaíra. Estas sustancias no pueden almacenarse ni usarse sin conocimiento, por eso a las empresas se les exigen los controles que se les exigen».

Miguel Araújo, investigador del Museo de Ciencias Naturales del CSIC, no ha ido a Expocida 14; su lugar de trabajo, al menos el de uno de sus muchos proyectos, está en la sierra de Madrid, camino del puerto de Navacerrada. Allí trabaja con varios equipos en diferentes líneas de investigación. Una de ellas es la de los flujos de energía en los diferentes ecosistemas del planeta. Y conversando con él, se confirman buena parte de las advertencias de la Anecpla. «Desde siempre, los monocultivos han atraído plagas. Y en las ciudades, el ser humano se ha convertido en un monocultivo. Los animales tienen una capacidad prodigiosa para localizar los lugares donde hay excedentes de comida, lo hemos observado en las aves, que son capaces de variar sus migraciones buscando la abundancia de recursos en otros lugares. Virus, bacterias, insectos y roedores son los que mejor se han adaptado a nuestra red depauperada, y lo han hecho porque se aprovechan de la energía que nos sobra, o de nosotros mismos».

Pero chinches de la cama, cucarachas (incluyendo las especies venidas de África o América) y ratas no son el único peligro. Ahora a otras especies exóticas invasoras como el mosquito tigre, la avispa asiática y americana, el picudo rojo y negro, la cotorra argentina y la cotorra Kramer han encontrado en España un buen lugar en el que asentarse, si no se lo impedimos.