Normalmente se realizan las denuncias para cobrar indemnizaciones de las compañías de seguros
Normalmente se realizan las denuncias para cobrar indemnizaciones de las compañías de seguros - policía nacional

Denunciar un «falso robo« del teléfono móvil nos convierte en delincuentes

Nos pudeden poner una multa y entre seis y doce meses de prisión. Además tendremos antecedentes penales

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«Denunciar un falso robo te teléfono móvil es delito», alertan los carteles en las salas de espera de algunas comisarías de Policía. Un mensaje que pone sobre aviso a aquellas personas que, por los motivos que sean -pero sobre todo para reclamar a la compañía de seguros el importe del teléfono- tengan pensado «inventarse» un robo para contar con algo de liquidez en la cuenta corriente.

Según la Dirección General de Policía, en el año 2012 las simulaciones de delito han crecido en un 16%, y, por ejemplo, se han detenido a 3.081 personas que denunciaron hechos inexistentes o alteraron la verdad de lo sucedido. Tan solo en la Comunidad de Madrid y durante el mismo año 2012 se detectaron un total de 681 casos de denuncias falsas en las 23 comisarías de la región, siendo los distritos que acumulan más denuncias de este tipo los de Centro, Hortaleza, Arganzuela y Moratalaz.

Si buscamos datos más recientes, la Policía Nacional detuvo o imputó en el primer trimestre a 869 personas por simulación de delitos durante el primer trimestre de 2013.

Puede que los «falsos denunciantes» se piensen que con su acción tan solo están «engañando» a la compañía de seguro, pero un falso robo de un teléfono móvil en una comisaría implica mucho más.

En primer lugar porque la Comisaría tendrá que dedicar personal para investigar un hecho delictivo grave, como es un robo, normalmente con violencia, o buscar a unos delincuentes que no existen.

El segundo problema son las consecuencias de las denuncias falsas para quien la presenta, ya que una vez descubierta la falsedad, estas personas son detenidas y tras prestar declaración, son puestas en libertad con cargos para, posteriormente, ser juzgadas acusadas de simulación de delito y estafa.

Para hacernos una idea, la simulación del delito está penada con multas que van desde los seis a los doce meses de prisión. Una condena por estafa puede acarrear hasta 3 años de cárcel. Y además, después de la condena, en la que probablemente no vayamos a la cárcel, contaremos con antecedentes penales que, en un nuevo posible delito si que pueden hacer que acabemos «entre rejas», o darnos algún que otro«dolor de cabeza» si queremos realizar algún viaje al extranjero, o acceder a un puesto de trabajo. Por si no fuera suficiente, nos podrán reclamar los gastos generados durante la investigación.

Según la Dirección General de Policía, se trata de un delito tipificado penado en el artículo 457 del Código Penal, entre los delitos contra la Administración de Justicia.

Los agentes investigan todas las denuncias que se realizan para actuar en consecuencia contra los presuntos autores, pero si se demuestra la falsedad de lo manifestado la supuesta víctima se convierte «en autora de una infracción penada con multa de seis a doce meses».

Principalmente se denuncian falsos robos con fuerza o con violencia e intimidación con el objetivo de cobrar indemnizaciones de seguros o justificar ante terceros la «desaparición» de importantes cantidades de dinero.

La simulación de un delito, la falsedad de lo narrado en la denuncia, aflora gracias a la investigación policial.

Entre los objetos más «robados» reseñados en esas «falsas denuncias» destacan los «smartphones», ordenadores portátiles, videoconsolas, reproductores de DVD, todo tipo gadgets e incluso dinero en efectivo.

El procedimiento a seguir una vez que los agentes reciben una denuncia es la comprobación de los hechos, así como la posterior investigación. En caso de ser veraz se encaminan las gestiones hacia la detención de los presuntos autores. Si los hechos denunciados son falsos se imputa, y en ocasiones se detiene, a los denunciantes, poniéndolos a disposición de la justicia.

Además, hay que resaltar que estas falsas manifestaciones provocan que se inviertan recursos humanos y materiales en una falsedad, restando esa dedicación a la investigación de los ilícitos efectivamente cometidos sobre las víctimas reales.

Este tipo de fraude es utilizado para sufragar los gastos ocasionados por pérdida, hurto o rotura de móviles de alta gama que no son cubiertos por los seguros contratados, o incluso para conseguir un terminal gratis por parte de la compañía aseguradora del hogar o del propio teléfono, según las investigaciones de la Policía.

En ocasiones también se han detectado simulaciones de robos para explicar pérdidas de dinero en el juego o gastos injustificados ante la familia o empresa. Unas «justificaciones» que pueden salir caras.