Las lesiones más comunes del esquí
elena segura

Las lesiones más comunes del esquí

El trágico accidente de Friso de Holanda o la grave caída de Michael Schumacher ponen de relieve que descender por la nieve no es un juego

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«En un deporte en el que te deslizas, lo normal es caerte». El doctor Aleix Vidal, especialista en traumatología deportiva del Centro Médico Teknon y director del Centro Médico Baqueira y de Boí-Taüll Resort, aplica inexorablemente la ley de la gravedad al esquí. No hay practicante de esta disciplina que se haya librado de una caída que, afortunada y estadísticamente, no tiene por qué acabar en lesión. «La probabilidad de sufrir un incidente practicando el snowboard es del 5 por mil, y del 3,5 por mil en el caso del esquí alpino. Si nos vamos al esquí de fondo, aún baja más, hasta un 2 por mil». Y de esos porcentajes de «incidentes», «la mitad son contusiones o estiramientos sin mayores consecuencias. De hecho, el 90 por ciento de los accidentados se resuelve en el ambulatorio. El esquí es menos peligroso que el fútbol e igual que el ciclismo».

Pero por baja que sea la probabilidad, siempre existe. Y de esa otra mitad que sí terminan en lesión, los recientes casos de Schumacher, en estado crítico por un traumatismo craneoencefálico tras una caída durante un fuera de pista en Méribel, y de Angela Merkel -con rotura de anillo pélvico- en Suiza, evidencian que en el esquí conviene no olvidar nunca que nuestro cuerpo es el parachoques.

Cada vez más popular

Manuel Villanueva, traumatólogo, deportista apasionado, director médico de Avanfi y codirector de www.tulesiondeportiva.com, explica que el esquí es un deporte que «se ha popularizado mucho -4,5 millones de visitantes en las estaciones españolas la temporada pasada- y por tanto cada vez se oye hablar más y se conoce a más gente que ha sufrido algún incidente». El del siete veces campeón del mundo, Michael Schumacher, es uno que en estos momentos está en la mente de todo el mundo. El golpe que se dio en la cabeza le tiene en estado crítico y, sin embargo, todos los indicios van confirmando que si bien el piloto alemán esquiaba fuera de pista, lo hacía con prudencia y con casco. «Lo que ocurre -explica el doctor Villanueva- es que la velocidad no es el único factor determinante de la gravedad de una caída. No es lo mismo un golpe seco, que uno con deslizamiento o en el que te has podido defender del impacto». Tampoco lo es -confirma el doctor Vidal- que ese traumatismo lo tenga alguien que «ya ha tiene un historial previo de golpes en la cabeza». Y Schumacher ya sufrió en 2009 un accidente en motocicleta en España.

El incidente más corriente es la caídaPor fortuna, los traumatismos craneoencefálicos no son lo normal en el esquí. El doctor Vidal desgrana en la conversación el rosario de lesiones más comunes entre quienes practican esquí o snowboard: «Solo el 10 por ciento de la población lesionada lo está por colisiones contra otros esquiadores, rocas, postes u otros objetos. Y aquí hago un inciso; los esquiadores son los que más chocan entre ellos, no los que practican snowboard, que generalmente colisionan contra un objeto. Otra cosa es la sensación que producen cuando se les oye deslizarse cerca». El incidente más habitual del esquí es la caída, y esta produce la mayoría de las lesiones. «Las de rodilla y hombro son las más comunes, seguidas de las de tronco y columna; después irían las fracturas de muñeca y el llamado “pulgar del esquiador”, una lesión causada cuando la correa del bastón se engancha con el dedo pulgar y produce una hiperextensión del ligamento. Los cortes severos, producidos por los cantos de las tablas, son muy aparatosos pero muy escasos: 10 o 15 por temporada».

Para estar hablando de deporte, parece que hay demasiados números, porcentajes y estadísticas en la charla. Pero el doctor Vidal aclara que en el esquí y el snowboard, «el azar siempre está ahí. Y en su vertiente positiva. Hay que pensar que en un día bueno en Baqueira, por ejemplo, se pueden congregar 20.000 esquiadores; todos ellos deslizándose y cruzándose con sus diferentes niveles de esquí, habilidad y pericia. Casi diría que es un milagro que no haya muchos más accidentes».

Un año en blanco

Con todo, «uno de los problemas de esta disciplina -dice el doctor Villanueva- es que es un deporte social. La gente lo toma más como una actividad colectiva que como un deporte de riesgo moderado, que lo es. El componente vacacional que tiene hace que, además, muchas personas lo practiquen después estar todo el año sin realizar ninguna actividad física».

Y es obvio que quien lleva todo un año esperando el momento de esquiar, sale a las pistas con más ganas de las que su cuerpo está preparado para afrontar. Especialmente, continúa el doctor Villanueva, «cuando hablamos de un deporte que se va a practicar de golpe durante cuatro o seis horas diarias. Ni siquiera se hidratan adecuadamente. Con la deshidratación llega el cansancio y la falta de coordinación. Hay que parar cuando se está fatigado».

Pero por mucho que ponga uno de su parte, la inexorable «ley del doctor Vidal» sobre los deportes deslizantes no perdona a nadie.

Aprender a caer

Protocolizar una caída no es fácil, ni científico. Pero quien haya dado con los huesos contra la nieve en más de una, y de dos y de tres ocasiones, sabe que cuado se pierde la vertical, el tiempo transcurre muy lento por la cabeza, o el cerebro piensa muy rápido.

Es mejor que la lesión sea de manos o codos que de rodilla o caderaTanto que da tiempo a «analizar» la nueva posición. Y si se ha llegado hasta ese punto de consciencia de la caída es porque ningún objeto nos ha frenado en seco hasta el momento, luego no vamos mal. Pero tampoco nos sobra el tiempo. Hay que luchar por pararse cuando se tiene una postura correcta y lo más segura posible, y no olvidar que relajados siempre se absorbe mejor un golpe que tensos. El problema es que todo esto es un cóctel de intuición y fortuna, que no sale dos veces igual. Como traumatólogo y deportista apasionado, el doctor Villanueva ha visto y vivido muchas caídas. «No hay dos personas que caigan igual, pero cualquier médico querría que el golpe recaiga sobre las articulaciones menores. Lo normal es caer de lado y resbalar hasta parar, y lo deseable es que las fijaciones salten cuanto antes y tratar de amortiguar el golpe con las manos. Es mucho mejor que la lesión se produzca en las manos o el codo que en la rodilla o la cadera; aunque para ello haya que variar la posición tras la caída, porque es con lo que solemos detener los golpes».

Esquiar es realmente apasionante. Pero como ilustra perfectamente el director general de Vallnord, Martí Rafel: «Si la estación es el parque de atracciones. Medio metro fuera de ella, estás en alta montaña». Conviene no olvidarlo nunca.