Comer, no privarte y recuperarte de los excesos, la receta «mágica» de la dieta de los 31 días
Ágata Roquette es licenciada en Nutrición e Ingeniería Alimentaria por el Instituto de Ciencias de la Salud de Lisboa - imagen cedida a abc por la esfera de los libros
controlar el peso

Comer, no privarte y recuperarte de los excesos, la receta «mágica» de la dieta de los 31 días

La nutricionista lusa Ágata Roquette ha pasado por nuestro país, donde miles de personas siguen con fidelidad férrea su régimen. Estas son sus 50 reglas de oro y consejos

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No hay milagros, ni hechizos mágicos que te permitan perder en muy poco tiempo lo ganado en periodos de ocio, como las Navidades que acaban de pasar. No obstante, en la dieta internacionalizada por la nutricionista portuguesa Ágata Roquette se antoja algo más sencillo deshacerse de esos kilos que pesan en demasía y ella asegura que observa grandes y visibles resultados en los pacientes que la visitan en la clínica que tiene en Estoril. Por eso, entre sus buenos propósitos del año está dar la posibilidad de que miles de personas cumplan los que se proponen cada mes de enero, cuando quieren dejar de ver grabados en el espejo los excesos gastronómicos cometidos en los últimos días. Roquette ha presentado recientemente en Madrid la que es una vuelta de tuerca a su primer y exitoso libro «La dieta de los 31 días», que esta vez se circunscribe bajo el membrete «Las reglas de oro de la dieta de los 31 días». Roquette estima que pueden perder en un mes entre 3 y 5 kilos ellas y entre 5 y 8 ellos.

Cabe insistir siempre que se habla de una dieta de este tipo en que las soluciones infalibles no existen. Los buenos modos en la ingesta de alimentos y que ello tenga resultados en el peso, sí. Y es ahí donde trata de incidir la autora, para que nadie se vuelva preso de una dieta o enjaulado en un camino enfermizo y sin retorno de pérdida de kilos. Metidos ya en harina, ¿cuáles son sus magníficas reglas para poder adelgazar y mantener el peso ideal comiendo de todo? La verdad es que el encabezado de la propuesta de la nutricionista lusa parece milagroso, y, apurando, hasta utópico. No obstante, ella misma ya se presenta como ejemplo de mujer que en la Universidad pesaba 90 kilos, era adicta a los consejos que daban endocrinos y dietistas y hasta que probó en primera persona su propio rosario de consejos no pudo perder 20 kilos. Ese lastre en la báscula ya no ha vuelto. Se confiesa para ABC.es: «En mi adolescencia practicaba patinaje artístico de alta competición, mido 1,71 metros y pesaba 58 kilos, y creía que sería así toda la vida... Hasta que dejé el deporte para concentrarme en los estudios y en apenas cuatro meses llegué a pesar 78 kilos. Lo que había sucedido era que mi cuerpo había dejado de comer lo que ingería. Y, al ser un cambio tan rápido, no supe cómo ajustar mi alimentación a las nuevas rutinas diarias. Lo contrario».

«Decidí que tenía que caber en el vestido de novia»

Prosigue con su relato que puede servir de asidero y apoyo a otros desafíos personales: «La tristeza que yo sentía por haberme permitido engordar de aquella manera, junto con la presión de la juventud, solo me llevaban a comer aún más y a engordar en proporción. Después entré en la Universidad con 90 kilos. Mi vida se convirtió en un infierno, porque era capaz de pasarme un mes casi sin comer para adelgazar rápidamente y al mes siguiente comía tanto que recuperaba todo lo que había perdido... ¡o aún más!». Roquette se duele por haber hecho de la comida su consuelo, un bálsamo contra la frustración y la soledad. «Y aquellos años que podrían haber sido unos de los mejores de mi vida, los pasé alejada de mis amigos, con una autoestima baja y una gran falta de confianza. No sabía qué ponerme para disimular mi sobrepeso, no iba a la playa para no enseñar mi cuerpo y me sentía mal al lado de mis amigas, que siempre iban elegantes y captaban las miradas de los chicos, mientras que yo nunca conseguía llamar la atención de la misma manera. Después, me puse a trabajar y empecé a poner en práctica mis estudios de Nutrición en pacientes. Cuando mi pareja me pidió que me casase con él, decidí que tenía que llegar a caber en el vestido de novia de mis sueños. Después de siete años luchando con mi sobrepeso, tomé la determinación de seguir en serio la dieta que había creado y en seis meses perdí 20 kilos. Puedo decir, sin falsa modestia, que estaba muy guapa en mi boda y que mi belleza no era solo exterior. Había recobrado la autoestima y la alegría de vivir. Y sabía exactamente cómo ayudar a mis pacientes a recuperarlas a su vez», completa.

Este segundo libro contiene 50 recetas y se pueden incluso «cometer deslices», dice Conforme a lo prometido por su régimen, el primer paso estriba en comprar adecuadamente, escoger bien los alimentos y hacer «de la despensa» una aliada y no una antagonista. Además, esta revisión a su «bestseller» -ha vendido más de 25.000 ejemplares de su primer volumen, que se lanzó en Portugal en 2012 y con el que ha internacionalizado sus recetas desde 2013-, editada por La Esfera de los Libros, contiene 50 recetas fáciles de cocinar, con las que Roquette asegura que uno no se tiene por qué privar de nada y puede incluso cometer deslices.

Engullir erróneamente o no engullir: no está ahí la cuestión

A la autora le gusta la frase «siempre hay remedio para los grandes males» e, imbuidos de una rutina estresante, ella considera que engullir con incorrección pasa factura. No hay que ser demasiado restrictivo ni quedarse sin comer viene a ser el epítome de su dieta. En este pecado incurren muchas personas, como estrellas de Hollywood, por ejemplo, adictas a las dietas Atkins y South Beach. En palabras de la autora, «algunos siguen dietas verdaderamente locas, como Renée Zellweger o Matthew McConaughey, quienes engordaron o adelgazaron muchos kilos varias veces para preparar los personajes de distintas películas y eso sólo se consigue con dietas muy extrañas». Viéndolo y padeciéndolo en carne propia, Roquette confeccionó su propia dieta, que parte de cinco premisas: no te saltes nunca el desayuno («se puede comer pan en el desayuno, que para eso forma parte de las costumbres mediterráneas» arraigadas, alega), come legumbres sin limitación, ingiere fibras a diario, hay que tomar sopa pero sin patatas ni zanahorias y no conviene excederse en el ejercicio físico. «En mi dieta -por ejemplo- está permitido sin limitación el aceite de oliva. Sin embargo, no todas las verduras adelgazan, algunas prohibidas son la zanahoria cocida, el maíz, los guisantes, la remolacha o la calabaza».

De acuerdo con las explicaciones de la nutricionista del país vecino, en 31 días lo que se logra es contrarrestar la tendencia a engordar. No obra el prodigio de que, repentinamente, en el lapso de un mes, dejes de acumular esa grasa que no quieres. La dieta es el punto de partida. Según Roquette, lo importante es la no privación: «Renunciar a los placeres de nuestra mesa no es necesario», pero también es oportuno conocer «cómo maniobrar contra la tentación del picoteo y los estropicios que nos infligimos en vacaciones, saber cómo desintoxicar el cuerpo tras un tiempo de locura en el tapete y encontrar la motivación para alcanzar objetivos razonables de pérdida de peso». En este segundo libro, señala con literalidad, quiere «compartir grandes trucos para conseguir perder y controlar el peso» y para ello divide el volumen en tres partes sustanciosas: qué hacer antes de empezar una dieta, reglas innegociables y que hay que aplicar a rajatabla sin saltárselas, y cómo recuperarse de ese «pecado capital» que es la gula. En un mes, puedes contrarrestar la tendencia a engordar. Es el punto de partidaMuchas personas desisten de seguir una dieta porque no están al corriente de unos pocos trucos que te cambian la vida, viene a decir la autora portuguesa. En conversación con este periódico, Roquette anima a que «la dieta de los 31 días tiene solo una fase inicial más severa; ya que cuando las dietas son muy estrictas y se dejan radicalmente, puede suceder que se recupere todo lo perdido con facilidad. La segunda fase de esta dieta se puede prolongar cuanto queramos, porque son en realidad unos hábitos alimenticios correctos, que se pueden convertir en nuestro estilo de vida para siempre».

Cincuenta reglas

Puedes leer a continuación las 50 reglas de oro de Agata Roquette, y empieza a aplicarlas y degustarlas si te apetece. Si necesitas saber más, todo está en el volumen que puedes encontrar en las librerías desde el pasado 7 de enero.

1-. Marca una fecha en el calendario como meta para haber alcanzado su peso ideal, ligado a su altura.

2-. Búscate compañía para hacer dieta.

3-. Calcula de forma realista el peso que quieres perder.

4-. Para perder peso, ve a la báscula una vez por semana. Para mantenerte, pésate todos los días.

5-. ¡Aprende a leer las etiquetas de los alimentos para no dejarte engañar!

6-. Aprende a distinguir entre los buenos alimentos y los alimentos para adelgazar.

7-. Haz de tu despensa la mejor compañera de dieta.

8-. Duerme bien si quieres adelgazar.

9-. Llévate la comida al trabajo. No solo ahorras, sino que evitas los excesos.

10-. ¡El estrés también engorda!

11-. Reduce la ingesta de hidratos de carbono.

12-. Toma proteínas en todas las comidas.

13-. No te saltes nunca el desayuno.

Engorda el estrés y hay que dormir bien para adelgazar son dos lecciones14-. Pan:solo por la mañana, en el desayuno, y de mezcla, integral o negro.

15-. Haz tres comidas al día, y por lo menos, dos tentempiés.

16-. Come despacio.

17-. No pases nunca hambre. Para adelgazar, hay que comer.

18-. Bebe entre 1,5 y 2 litros de agua al día.

19-. Bebe cola «light» para sentirte más saciado.

20-.¡Di «no» a los zumos naturales! «La fruta también engorda e ingerir de una tacada las tres piezas que suele contener un zumo lleva a la producción de una gran cantidad de insulina para combatir esta descarga súbita de azúcar en la sangre, lo que hace que rápidamente se sienta sensación de hambre», rubrica la autora en la página 96.

21-. Ingiere fibras todos los días.

22-. La sopa, únicamente sin patatas ni zanahoria.

23-. Opta por las manzanas y los frutos del bosque, y evita frutos exóticos como el mango y la papaya.

24-. Come verduras sin limitación.

25-. Come pescado.

26-. Añade claras a tus recetas que contengan huevos.

27-. ¡Di «no» a los fritos!

28-. Escoge el aceite de oliva como grasa principal.

29-. ¡Olvida la mantequilla!

30-. Di «no» a la harina y a los cereales refinados.

31-. ¡Di «no» a la sal!

32-. De postre, toma gelatina.

33-. No te excedas en el ejercicio físico.

34-. Come poco antes de irte a la cama.

35-.No bebas alcohol y, mucho menos, cerveza.

36-.Aprovecha bien el Día Loco («A mis pacientes les concedo libertad para que se sacien una vez a la semana y calmen su apetencia por todo aquello que no pueden comer durante el resto de la semana», escribe en la página 141 hablando con gracia de este «Happy Day»).

37-. Controla tu estreñimiento (con kiwis y un vaso de agua templada en ayunas).

38-. No abandones la dieta por haber hecho una locura.

39-. ¡No pases hambre con el fin de preparar tu cuerpo para los días en que sabes que le resultará imposible no comer! (por compromisos sociales, o el evento que sea).

40-. Compensa los excesos contando calorías.

41-. Desintoxica tu cuerpo.

42-. En los veranos, la dieta cambia, es otra.

43-.Evita los restaurantes bufé.¡Son una auténtica tentación! Y está prohibida.

44-. Contrólate en el «todo incluido».

45-. Diséñate estrategias para comer bien en los viajes.

46-. ¡Relájate... para comer menos!

47-. Trucos para no comer dulces.

48-. Practica deporte para combatir los excesos.

49-. Recurre al té para limpiar el organismo.

50-. Chocolate negro los tres días antes de la menstruación. La portuguesa prescribe en la página 191 del libro: «Muchas pacientes me dicen que a medida que se aproxima el día de la menstruación sienten unas ganas de comer fuera de lo normal, a lo que se añade el deseo de ingerir dulces. La tendencia es comer más y peor. El consejo es comer tres cuadraditos de chocolate negro, pero nada más que tres, al día. Opta por el chocolate negro si el cuerpo te pide azúcar, porque es menos calórico y sirve, además, como calmante de los dolores del síndrome premenstrual».