Sanidad regulará en España la homeopatía sea o no eficaz
Los medicamentos homeopáticos se presentan con frecuencia en tubos - BOIRON

Sanidad regulará en España la homeopatía sea o no eficaz

Una orden ministerial busca garantizar la calidad y seguridad de miles de productos que se venden sin control

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La belladona (Atropa Belladona) era el veneno preferido de Catalina de Médicis, reina de Francia, para librarse de quien se ponía en su camino. Esa planta es, sin embargo, un aliado imprescindibles del botiquín homeopático. Se utiliza para tratar desde una tos hasta problemas inflamatorios y febriles. El arsénico, además de ser otro potente veneno, en las dosis infinitesimales que se utiliza en homeopatía puede acabar con la ansiedad y el estrés. La cebolla es el principio más poderoso contra un catarro común, según el ideario homeopático, y el azufre no es solo un buen fertilizante, sino también un aliado básico para los problemas de la piel. Así podríamos seguir con cientos de sustancias de origen vegetal, animal, mineral o químico de la farmacopea homeopática que tanto éxito tienen entre los pacientes españoles.

Pese a estar vilipendiada por la gran mayoría de la comunidad científica, la homeopatía cuenta cada día con más adeptos. No sólo entre los ciudadanos de a pie sino también entre algunos médicos y farmacéuticos, porque cada vez hay más pediatras que recomiendan estas terapias. Sin embargo, la mayoría de estos productos viven en un limbo legal.

La orden ministerial que prepara el departamento que dirige Ana Mato quiere regular definitivamente esta situación y controlar la calidad y seguridad de estos productos. Hasta ahora solo se han puesto parches legales, como la disposición transitoria de hace casi veinte años y a la que se acogieron 19.134 productos homeopáticos para poder venderse en farmacias. Lo que ahora pretende Sanidad es que todos estos productos demuestren su calidad, seguridad y eficacia, como todos los medicamentos.

Ensayos menos exhaustivos

Lo harán teniendo en cuenta su naturaleza homeopática, es decir, que los ensayos clínicos no serán tan exhaustivos como los de los medicamentos convencionales. Si superan estas pruebas con éxito, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios ( AEMPS) podrá inscribirlos en el registro de fármacos.

Aunque la agencia tiene previsto establecer dos categorías para estos productos. Los que demuestran calidad, seguridad y eficacia para el tratamiento de ciertas afecciones podrán registrarse con una indicación terapéutica determinada, es decir, podrá comercializarse indicando que es útil en el tratamiento de la gripe o de problemas articulares. Los que solo puedan demostrar su seguridad y calidad no podrán venderse para el tratamiento de un problema de salud específico.

Sanidad tiene claro que con esta regulación «no regula la homeopatía», como se le acusa. «Solo regulamos los medicamentos homeopáticos cumpliendo una legislación europea de 1992. Europa estableció que los homeopáticos son medicamentos y, por tanto, deben seguir los mismos procedimientos de control y regulación que los fármacos convencionales», asegura Belén Crespo, directora de la Agencia Española del Medicamento.

«Nosotros no entramos en la discusión de si la homeopatía es eficaz o no; nuestra responsabilidad es garantizar que todo medicamento o producto sanitario ofrece la máxima seguridad», puntualiza. Sin embargo, hace dos años un informe del Ministerio de Sanidad concluyó que la eficacia de los productos homeopáticos era «dudosa» y que su efecto estaba más cerca del placebo, como si fuera un azucarillo.

Sanidad confía en que en cuatro años se tenga este mercado regulado. No está claro aún si se exigirá receta de un profesional sanitario para los homeopáticos que no tengan indicación terapéutica. Lo que sí tiene decidido es que no serán objeto de financiación pública, como en Reino Unido o Francia.