Jorge Navarro y Antonio jORG
Jorge Navarro y Antonio jORG - M. MARTÍNEZ / D. MORENO

De la «guerra del agua» al «agua para todos»

Un agricultor de Castilla-La Mancha y otro de Murcia cuentan cómo han recibido el acuerdo sobre el trasvase Tajo-Segura

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El memorándum firmado esta semana por el Ministerio y las cinco comunidades que viven gracias al Tajo ha aliviado las tensiones en el campo. El documento garantiza el trasvase al Segura, pero sólo si en los embalses de cabecera hay una reserva mínima de 400 hm3, casi el doble de la prevista hasta ahora. Un agricultor de Castilla-La Mancha y otro murciano cuentan, a pie de explotación, cómo reciben el acuerdo en cada territorio

Jorge Navarro. Castilla-La Mancha

Aunque cree que se podría haber mejorado, Jorge Navarro, agricultor de Albacete, asegura que el acuerdo entre las cinco comunidades que dependen del Tajo es positivo. Navarro, que ocupa la secretaría provincial de Asaja, piensa que debe garantizarse a Castilla-La Mancha la cobertura de sus necesidades hídricas. «En el momento en que esto fuera así, y el desarrollo de Castilla-La Mancha estuviera prácticamente en marcha, somos partidarios de que el agua sobrante no se pierda y vaya a otras comunidades que la necesiten».

Este regante es consciente de que la reserva que queda en la cabecera del Tajo con el acuerdo alcanzado es superior a la que había. «Somos conscientes de que las primeras necesidades del agua son para la población y después para la agricultura, por lo que admitimos que se puedan hacer trasvases», aunque, apostilla, «siempre que las necesidades hídricas de Castilla La Mancha y Albacete queden cubiertas» porque, asegura, el desarrollo de esta región se basa en la agricultura.

Matiza que en Albacete, la mayoría de los regadíos se han puesto en marcha por iniciativa privada, «con el sacrificio de los agricultores, poniendo todo su patrimonio como aval y en muchos casos perdiéndolo». Los regantes, sostiene, «son los que han hecho un gran desarrollo, para producir más, generar puestos de trabajo y que todos los sectores alrededor de la agricultura, como los polígonos industriales, sigan adelante». Este agricultor recuerda que llevan muchos años pidiendo a la Administración «las famosas 50.000 hectáreas, la famosa llanura manchega que se iba a poner de regadío», y eso, de momento, «no se ve hecho», concluye.

Sobre la «guerra del agua», considera que «mientras haya políticos de por medio, no va a acabar nunca». Se solucionaría «si la tuviéramos que administrar los que vivimos de la agricultura», señala. Recuerda el dicho: «Emborracha más el agua que el vino». El problema, a su juicio, es que el agua «es un arma arrojadiza en todas las campañas electorales y para captar votos», por lo que se debería despolitizar.

Andrés Nieto. Murcia

Cuando la familia de Andrés Nieto trabajaba en el campo de Cartagena hacia 1880, el molino de la explotación, que aún se conserva, apenas permitía labrar la tierra para sustentar a tres familias. Entonces el cultivo principal era el trigo y, cuando se plantaba alguna hortaliza, el agua salobre del subsuelo difícilmente daba para un par de cosechas y después había que poner la tierra en barbecho. Cuando llegó la extracción de agua mediante bombas eléctricas al comienzo de los 60, pasaron de cultivar alrededor de una hectárea de regadío a casi una docena, «pero la calidad del agua nos impedía mantener una producción constante y había que parar cada poco tiempo», recuerda.

La llegada del trasvase trajo la prosperidad a unas tierras que, con más de 300 días de sol y clima templado todo el año, vieron brotar las 178.000 hectáreas que riega el agua llegada desde el Tajo. «Pero esto no es sólo cultivo. Aquí ha crecido una industria en torno a la agricultura que ha dado trabajo a más de la mitad del campo de Cartagena». El trasvase también garantiza el abastecimiento a 2,5 millones de personas en Murcia, Alicante y Almería.

«Desde que llegó el caudal del trasvase a las explotaciones agrarias, pudimos convertir nuestros cultivos al regadío y dejamos de plantar patatas y cereales para empezar a cosechar productos hortofrutícolas que ahora exportamos a toda Europa», recuerda. En torno a la agricultura, empezó a crecer un sector agrario que hoy es modelo de innovación y desarrollo agrícola y que produce nuevas variedades de frutas y hortalizas cuya misión es garantizar la posición en el mercado.

Para Andrés Nieto, la firma del memorándum del trasvase ha traído sobre todo tranquilidad y garantías de que la infraestructura tenga futuro. «Antes no podíamos planificar nuestras cosechas porque no sabíamos la cantidad de agua que nos iba a llegar». Las decisiones de la Comisión Central de Explotación, en la que los regantes tenían sitio pero no voto, hacía que en más de una ocasión el agua enviada al trasvase no fuera suficiente para sacar adelante las explotaciones. «Tuvimos dos momentos críticos que fueron el año 87 y sobre todo el 94, donde sólo pudimos regar 28 días durante toda la cosecha. Casi lo perdemos todo».

La garantía del trasvase cuando existan reservas suficientes es motivo de satisfacción para Andrés. «De esa forma vamos a poder asegurar nuestro volumen de producción, lo que garantiza que nuestras frutas y hortalizas se puedan vender a las grandes superficies, que te exigen siempre una previsión de venta con meses de anticipación».

«Aquí ganamos todos», asegura Andrés, «porque la producción de estos campos se distribuye en toda Europa y supone un motor de desarrollo para todo el país. Nuestros cultivos son intensivos y optimizamos la tierra y el agua para conseguir los mejores productos con todas las garantías fitosanitarias». Con un 3% del territorio nacional, la Región de Murcia aportó durante 2012 el 28% de todas las exportaciones hortofrutícolas de España, señala. «Podemos alcanzar las cuatro cosechas en un año hidrológico y adelantar nuestra recogida antes que en ningún otro sitio». Ésa es, según Andrés, la fortaleza de un trasvase: «Que no es de los murcianos, es de todos y para todos», concluye.