Enrique Rojas: «Vivimos en una sociedad muy avanzada, pero humanamente muy perdida»
El catedrático de Psiquiatría y Psicología Médica, Enrique Rojas, en su consultorio en Madrid - eduardo de san bernardo

Enrique Rojas: «Vivimos en una sociedad muy avanzada, pero humanamente muy perdida»

El catedrático de Psiquiatría presenta este lunes su último libro «Vive tu vida», una hoja de ruta para fortalecer nuestra autoestima

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Enrique Rojas (Granada, 1949) es un hombre pausado y reflexivo. Una de sus mayores críticas al mundo contemporáneo es precisamente la prisa con la que se mueve. «Esta sociedad es técnicamente muy completa, ha llegado muy lejos, pero humanamente es una sociedad neurótica», asegura a ABC en su consulta de la calle Serrano de Madrid, con motivo de la publicación de su último libro «Vive tu vida» (Temas de hoy), que este lunes presenta en la Sala de Convenciones de Mapfre. Una hoja de ruta en la que el psiquiatra hace un exhaustivo repaso a todas las herramientas de las que dispone el ser humano para sacar lo mejor de sí mismo.

-La autoestima, ¿se ha convertido en una cuestión crucial en este tiempo de crisis?

-La autoestima es uno de los conceptos modernos que se han puesto de moda en los últimos años en la psicología y que tiene un recorrido relativamente reciente.

- ¿Cual es el principal tema de su libro «Vive tu Vida»?

- Son dos cuestiones. La primera, como se vive la vida en sus distintas etapas: infancia, adolescencia, primera juventud, madurez y tercera edad. y por otra, una visión panorámica de cómo se vive en cada una de ellas la autoestima.

-La autoestima, ¿es una actitud, una cualidad o una virtud?

-Significa una vivencia, una experiencia subjetiva en el cual uno, al explorar su persona, su psicología, su cuerpo, su trayectoria, su cultura saca un balance positivo. La autoestima es confianza y seguridad en uno mismo. La autoestima es la capacidad para descubrir las partes buenas de nuestra personalidad y al mismo tiempo trabajar las partes menos positivas.

- ¿Por qué decide abordar este tema en su último libro?

-La autoestima es fundamental para la supervivencia psicológica. Tiene un fondo abstracto y otro concreto. Y en esta época en donde todo va demasiado de prisa, la gente no se para a pensar. Lo que propongo en el libro es una excursión sobre cómo se explora esa vivencia tan importante, que no es otra cosa que confianza en uno mismo a lo largo de las distintas fases de la vida.

-Esta mirada positiva de uno mismo, que es la autoestima ¿se trabaja a lo largo de toda la vida o se construye en la juventud?

-Se construye gradualmente a lo largo de toda la existencia. Dice un texto clásico: fundata enim erat supra petram, que significa que «el edificio no se derrumbó porque estaba edificado sobre piedras». Esto es fundamental hoy en día, sobre todo porque «Propongo un recorrido sobre cómo se vive la confianza en uno mismo en las distintas etapas de la vida»estamos en la era del desamor, de la falta de cultura y del individualismo. Para tener cultura es necesario apagar el móvil, internet, twitter y facebook. La cultura consiste en convertir cualquier cosa que uno hace en una pirueta inteligente. Mucha gente vive hoy además un individualismo atroz. En una casa en la que viven cuatro personas cada una ve una televisión distinta. Es como una incapacidad para compartir la vida con los demás.

-Hemos aprendido a vivir con ciertos niveles de estrés, angustia, ansiedad, pero ante un simple constipado le ponemos solución a la primera... ¿cuidamos más nuestra salud física que psíquica?

-Una de las sorpresas del siglo XXI es que el mundo se ha psicologizado. Y esto ha ocurrido hasta en el fútbol, el deporte rey hoy. La educación física es importante. Y la psicológica mucho más. Educar es convertir a alguien en persona, es seducir con valores que no tienen fecha de caducidad.

-Usted plantea todo un trabajo de introspección que el mundo de hoy no permite...

-El mundo de hoy está muy equivocado en muchas cosas de carácter humano. Hace unos días publiqué una Tercera en ABC que se llamaba «Adictos al trabajo». Allí decía que una de las nuevas enfermedades es el ser workaholic: no tener tiempo más que para trabajar.

—¿Y sus consecuencias?

—Si eso ocurre en el hombre entonces aparece una figura en la sociedad actual que es el padre ausente. El padre ausente, el padre que está en la familia, pero que no tiene presencia psicológica. Un buen padre vale más que cien maestros. Una buena madre es la mejor universidad porque se aprende lecciones diarias. Esto son cosas que están ocurriendo actualmente en la sociedad. Todo va demasiado de prisa. Esta sociedad es técnicamente muy completa, ha llegado muy lejos y humanamente es una sociedad neurótica. La gran paradoja: una sociedad técnicamente muy desarrollada y humanamente muy perdida.