¿Estás triste? Es por culpa de las hamburguesas
La comida basura eleva el riesgo de padecer depresión - colores mari / flickr

¿Estás triste? Es por culpa de las hamburguesas

La comida basura eleva el riesgo de padecer depresión tanto en niños como en adultos

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Cuando estamos tristes nos lanzamos sin ningún tipo de contención ni remordimiento a la nevera a coger los alimentos que más grasas tienen. Sin embargo, los helados, bollería industrial, hamburguesas e incluso las salchichas no ayudan a superar la ansiedad o el desánimo sino al contrario, este tipo de comida es la culpable de muchos de los casos de depresión que se dan tanto en niños como en adultos.

A esta misma conclusión ha llegado un estudio español de la Universidad de Navarra y la Universidad de las Palmas, publicado en la revista médica «BMC Medicine», y que ha sido dirigido por los profesores Miguel Ángel Martínez-González y Almudena Sánchez-Villegas, quienes han llevado a cabo una revisión de tres investigaciones previas.

Para llevar a cabo este ensayo, los científicos realizaron un seguimiento sobre más de 20.000 voluntarios con estudios universitarios a los que les hicieron varias encuestas y cuestionarios a lo largo de casi una década en los que se les preguntaba sobre sus hábitos alimenticios y su estado de ánimo.

«Comer bien previene tanto enfermedades cardiovasculares como los estados depresivos»«Nos dimos cuenta de que aquellos que llevaban a cabo una dieta equilibrada, mediterránea, tenían menos problemas de salud. Es por esto que nos dimos cuenta de que comer bien previene tanto las enfermedades cardiovasculares como los estados depresivos», advierte Martínez-González.

El estudio señala que la comida basura eleva el riesgo de padecer depresión y es un 55% mayor en los individuos con exceso de peso, mientras que el riesgo de obesidad en las personas depresivas es de un 58%.

Verduras por pastillas

Según este estudio, los alimentos que nos hacen sentir mejor son las nueces, el aceite, las frutas, las verduras, el pescado, las legumbres y el vino, con moderación. Por el contario, las hamburguesas, los dulces con ácidos grasos trans y las patatas fritas nos ponen más tristes.

Asimismo, el profesor de la Universidad de Navarra incide en el hecho de la prevención y asevera: «Las personas con depresión no pueden creer que si empiezan a tomar frutas y verduras se pondrán bien. No deben dejar sus tratamientos médicos si no se lo indica su doctor o especialista».

La obesidad no es un trastorno psiquiátrico, aunque muchos «de los episodios depresivos que sufren las personas con exceso de peso se deben al hecho de que los kilos de más les deprime», cuenta Martínez González. Esto es, la depresión es consecuencia de la obesidad, muchas veces debido a la presión social y casi siempre más profunda en el caso de las mujeres.

Cuidado con los niños

La atención a la alimentación de los niños es fundamental para que en el futuro no desarrollen ningún trastorno de este tipo. La obesidad infantil tiene un componente biológico que afecta a su funcionamiento neuronal, pero también tiene una vertiente social. De este modo, un niño con obesidad puede sufrir bullying, acoso que puede ocasionarle una depresión en la adolescencia e incluso en la edad adulta.

«La obesidad, como la depresión es un factor modificable a nivel educativo y estructural, con campañas del Gobierno para concienciar a adultos y niños de que llevar a cabo una dieta equilibrada es fundamental para evitar ciertos trastornos, concluye el profesor Miguel Ángel Martínez-González.