Más de un millón de firmas exigen poner fin al aborto en Europa

La iniciativa «Uno de nosotros» supera ya el mínimo para forzar a la UE a debatir una legislación provida

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La campaña «Uno de nosotros», que busca promover una legislación provida europea, ha superado ya el millón de firmas (en total 1.032.000) entre los 28 países miembros, lo que le permite ya forzar que la propuesta se debata en el Parlamento de la UE. El eurodiputado popular Jaime Mayor Oreja, uno de los principales impulsores de la iniciativa, presentó ayer los resultados.

España, que ha contribuido con casi 62.000 firmas hasta la fecha, se encuentra entre los diez países que más apoyan una iniciativa que, en palabras de su portavoz, María Crespo, pretende «defender que el embrión ya es una vida y que no es comercializable». «No nos conformamos con la cultura de la muerte que se quiere implantar en muchos países», añadió.

Mayor Oreja señaló que se necesitan «más firmas» y que el próximo 16 de septiembre se ha convocado a todos los movimientos participantes para hacer «un esfuerzo adicional» antes del 1 de noviembre, día en que se deberán entregar en el Parlamento Europeo. El eurodiputado explicó que en algunos países es necesario «un esfuerzo mayor» para «equilibrar el mapa europeo», porque con el número conseguido hasta ahora, la propuesta «nos la rebotarán». « El aborto es un hecho universal y no podemos cerrarnos en las naciones para combatirlo», añadió Mayor Oreja, que apuesta por «un trabajo coordinado».

El relativismo

El que fue ministro de Interior explicó que «el relativismo» es un problema que ya alcanza «a la idea de nación», pero que además «relativiza el derecho a la vida y todos los estadios de la sociedad». También añadió que la reforma del aborto que propone el Ministerio de Justicia español «va en sintonía» con esta iniciativa. Y aunque declaró que «no es muy optimista» con lo que se pueda conseguir a través de estas firmas, no dejó de reconocer que es un movimiento «que abre un proceso».

Mayor Oreja se refirió a la ley del aborto promovida por el Gobierno de Zapatero como una legislación «que vulnera la dignidad de la persona». Y dejó claro que, para él, «lo fundamental es que el aborto no sea un derecho». En este sentido, volvió a referirse a la reforma que prepara Alberto Ruiz-Gallardón y aclaró que «habrá que estar atentos a los supuestos que lo despenalizan».

Aunque el eurodiputado español no quiso inmiscuirse en la nueva normativa que regulará esta práctica en nuestro país, sí afirmó que «Europa no puede financiar proyectos que destruyan embriones o campañas de cooperación que conlleven el aborto».

En palabras de Pablo Siegrist, coordinador en España de la iniciativa, esperan «el millón y medio de firmas», aunque se han marcado «un mínimo de 1.200.000», que esperan lograr el próximo 22 de septiembre, día en que se realizará una potente campaña de recogida de firmas a favor de la vida. «Creemos que las circunstancias presentes son muy favorables para lograr algo importante», concluyó Siegrist.

Una sentencia clave

La idea de promover esta iniciativa nació después de que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en una sentencia del 18 de octubre de 2011, rechazara las patentes científicas que requieran la destrucción previa de embriones humanos o su utilización como materia prima por violar «la protección debida a la dignidad humana». El Tribunal reconoció que debe considerarse embrión humano todo óvulo humano a partir de la fecundación y, en consecuencia, ningún método que implique su destrucción puede ser patentado.

Por ello, el objetivo de la campaña es alcanzar un compromiso de la Unión Europea de «no consentir ni financiar acciones que presupongan o favorezcan la destrucción de embriones humanos, así como de establecer los instrumentos adecuados de control sobre la utilización de los fondos concedidos con la finalidad de garantizar que éstos no son empleados para atentar contra la vida humana».

Según un estudio de la Fundación Red Madre, España es el único país europeo donde el aumento del número de abortos ha sido exponencial. En los últimos diez años, estos han aumentado una media de 48.502 por año.