Apotemnofilia o el deseo de amputarse una parte sana del cuerpo
Chloe Jennings-White en su silla de ruedas

Apotemnofilia o el deseo de amputarse una parte sana del cuerpo

Chloe Jennings-White lleva más de cincuenta años luchando contra las autoridades estadounidenses para que le amputen sus piernas porque desea ser paralítica

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Chloe Jennings-White no es paralítica a pesar de vivir día a día postrada en una silla de ruedas. Con solo cuatro años se dio cuenta de que ella no había nacido para caminar y, aunque pueda resultar paradójico, para ella, sus piernas son prescindibles. Por eso, desea amputárselas. El problema es que, en primer lugar, los médicos de su país se niegan a operarla «por gusto» y, en segundo, porque no tiene dinero para pagar la intervención que sí está dispuesto a realizarle un cirujano de otro país. Así es la vida de esta mujer de 58 años de Utah, EE.UU., debido al trastorno de identidad que sufre: apotemnofilia.

También conocido como «Body Integrity Identity Disorder» (BIID), «la apotemnofilia es un desorden de la identidad de la integridad corporal; es decir, es el gusto, preferencia y búsqueda activa por realizarse amputaciones en su cuerpo sin necesidad médica», explica la psicóloga Gemma Navlani. «La zona del cuerpo que desean amputar se trata de una parte sana, pero percibida por ellos como ajena, intrusiva o incongruente con su imagen corporal».

Chloe Jennings-White ha intentado en numerosas ocasiones herirse de gravedad practicando su deporte favorito, el esquí, o conduciendo. Incluso cuando era pequeña, intentó autolesionarse montando en bicicleta. Con todo ello tan solo ha conseguido unos cuantos rasguños, heridas y golpes, sin llegar a alcanzar su sueño: quedarse paralítica.

Su desesperación le llevó en 2008 a participar en una investigación sobre BIID con el prestigioso psiquiatra Michael First, quien le diagnosticó en la primavera de 2008 apotemnofilia y le recomendó que utilizase siempre silla de ruedas. «Para ella, su silla es su zona de confort, ya que es lo más parecido a estar mutilada, que es lo que ella desea», explica la experta. Tanto es así que Chloe Jennings-White tiene sus piernas atrofiadas de no usarlas.

La vida diaria de estas personas es complicada. Viven incomprendidos y en la mayor parte de los casos, estos pacientes son víctimas de insultos, acosos y discriminaciones.

BIID, un trastorno de origen desconocido

Las razones que causan esta enfermedad son, por el momento, desconocidas. «Se cree que puede deberse a una anomalía en la representación que el cerebro tiene del esquema corporal», apunta Navlani. La única alternativa que les queda a los pacientes diagnosticados con apotemnofilia es la terapia. «Al igual que otros trastornos de origen psicológico, pueden tratarse y llegar a curarse si la persona está motivada para ello», asegura la psicóloga. «Si por el contrario, la persona no desea salir del pozo, por mucho que se esfuerce el terapeuta no podrá cambiar la situación», advierte.

En Psicología, «se suele emplear el tratamiento cognitivo conductual, con técnicas de prevención de respuesta y parada de pensamiento», al igual que sucede con las fobias o la ansiedad. «Dicho tratamiento consiste en la detección del pensamiento mediante una expresión verbal o imagen en cuanto se presenta la idea de realizar la conducta», señala la psicóloga. El objetivo es que estos pacientes se acepten a sí mismos sin necesidad de amputación.

El caso de Chloe Jennings-White no es único en el mundo. En 2008, el australiano David Openshaw consiguió que le amputasen la pierna tras tenerla metida durante varias horas en un cubo con hielo. Cuando llegó al hospital, los médicos no pudieron salvarla y tuvieron que amputársela. Así consiguió su objetivo este australiano que ahora asegura vivir feliz con su prótesis.