La espontaneidad del Papa Francisco
El Papa saludó a un grupo de peregrinos de regreso de su visita a las grutas vaticanas - romereports

La espontaneidad del Papa Francisco

Fue a rezar a la tumba del Papa Pablo VI y en el camino de regreso se encontró unos peregrinos con quien se detuvo a conversar

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El Estado Vaticano es su casa y se mueve por sus 44 hectáreas con total libertad. Incluso, existe la leyenda urbana de que hasta lo hace por los territorios vaticanos extramuros como hacía por Buenos Aires cuando viajaba en «colectivo». Lo cierto es que, cuando el Papa Francisco sale de la Casa Santa Marta para pasear por el Estado, la gente se suele enterar «a toro pasado» porque sus movimientos son impredecibles. O, si están previstos, no siempre son de dominio público.

Y si no, que se lo pregunten a unos jóvenes de la diócesis italiana de Brescia que no sabían que iban a ver al Papa. Era un grupo que venía peregrinando desde la región natal de Pablo VI para llegar a Roma y conmemorar el 35 aniversario de la muerte del Papa Montini. Se dirigían a la Ciudad Eterna para rezar ante la tumba del Pablo VI que se encuentra enterrado en las Grutas Vaticanas. En ese momento, el Papa salía, precisamente, de hacer lo mismo en una visita que no había sido anunciada. Supo que los jóvenes tenían la ilusión de verlo y quiso recibirlos; sin solicitud previa, formalismos o más trámites.

«Qué poco le pides a la vida»

Simplemente, alguien contó al Papa la historia de unos peregrinos que querían saludarlo y él accedió. «Ahora puedo morirme en paz», dijo una mujer del grupo al ver al Papa. A lo que el Pontífice, con mucha sorna contestó: «¡No!, ¡pero qué poco le pides a la vida!» No se podían creer lo que estaban viviendo: inesperadamente, el Papa les recibía dentro del Vaticano e, incluso, les agradecía la visita.

Francisco es un Papa tanto para lo pequeño, recibir a un grupo de jóvenes casi espontáneamente, como para lo grande, saludar a los argentinos en una de sus fiestas grandes a través de un video mensaje. Ayer celebraban San Cayetano, el patrón argentino del pan y del trabajo, una suerte de San Pancracio gaucho. Tiene cientos de devotos en Argentina que esperan horas e incluso días para poder entrar a la iglesia de Liniers desafiando al frío, que este año ha sido mucho.

Con un «estoy un poquito lejos», inició Francisco su video mensaje. A continuación, el Papa pidió a los argentinos que no ayuden a los demás «desde lejos» porque «necesitamos edificar, crear y construir una cultura del encuentro». Animó a buscar y compartir con los más necesitados, «es decir, con aquellos que están pasando un mal momento, peor que el que estoy pasando yo».