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Sociedad / Meteorología

Un clima extremo de alto impacto y sin precedentes

Día 06/07/2013 - 08.15h
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El actual nivel de CO2 es ya el mismo que hace dos millones de años

El actual nivel de CO2 es ya el mismo que hace dos millones de años. El último informe de la Organización Meteorológica Mundial (WMO, perteneciente a la ONU) apunta a que entre 2001 y 2010 se vivió la época más caliente conocida desde que comenzaron a evaluarse los datos climáticos a mediados del XIX. Afirman que en la última década el planeta “ha experimentado un clima extremo de alto impacto y sin precedentes”.

Entre el 2001 y el 2010 la mayoría de los países rompieron récords, los niveles de los mares se incrementaron el doble de rápido que en el siglo anterior. La última década nos ha dejado una disminución en el hielo del Ártico sin precedentes geológicos, una aceleración en la pérdida de hielo en Groenlandia que hace justo un año hizo saltar las alarmas, pero no ha sido menos en la Antártida o en los glaciares de montaña como los pirenaicos donde las nuevas especies comienzan a conquistar nuevos ecosistemas. Así, nuestras últimas emisiones han provocado que los niveles del mar estén ya en tasas nunca vistas de ¡tres milímetros más cada año! La respuesta se expresa principalmente a través de la activación, el ajuste o la modulación de una gama de procesos tectónicos y superficiales que incluyen la desestabilización de zonas recientemente hidratadas: terremotos y redistribución completa de las zonas climáticas. Algunas avispadas empresas vitícolas ya compran parcelas en el futuro clima mediterráneo: Inglaterra.

En efecto, cuando intentamos adelantarnos a la evaluación potencial de una respuesta de la Tierra como un sistema, parece prudente considerar que en breve, niveles de calentamiento de 2°C van a ser inevitables, las consecuencias empezamos a verlas en forma de aviso violento o catástrofe. El análisis de 66 estaciones repartidas por ambas vertientes de la cordillera pirenaica muestra que las temperaturas han aumentado 1,2 grados de media desde 1950.

Puede que la temperatura no importe tanto, pero se necesitaba un parámetro para que todos nos entendiéramos. Lo que verdaderamente importa es lo que le está pasando al clima, y ya lo estamos viendo: vivimos eventos extremos que hasta hace bien poco (y hablamos de un par de años) la comunidad científica aún dudaba si pudiera ser una consecuencia del denominado “cambio climático”, o no…; ahora lo que nos deja estupefactos es la intensidad y la frecuencia de los eventos extremos, lo que han aumentado. Y eso sí está muy claro: catástrofes y concatenaciones de respuestas climáticas que se daban cada cien años ahora están ocurriendo cada cinco o diez.

La civilización y por lo tanto la sociedad de cada país, necesita invertir en investigación, necesita de científicos cualificados y avezados para dotarnos de armas eficientes capaces de resistir los embates de la Naturaleza sobre la ciudad (vista ésta ya como la unidad estructural planetaria de la sociedad del siglo XXI) y viceversa, adelantando propuestas urbanísticas efectivas para que ambas no lleguen a destruirse mutuamente; adelantándose también a los acontecimientos desde la idea de que determinados elementos del medio humano, pueden ofrecer resistencia a los efectos negativos de una catástrofe si comenzamos ya a desarrollar las mejores herramientas para conseguirlo: la ciencia, la cultura y el urbanismo del siglo XXI.

Y es que las cifras no engañan: entre 1971 y 2010 la aceleración en el incremento de las temperaturas no conoce precedentes, y aun más, según este informe, las tres últimas décadas, baten todos los récords, afirmó Michel Jarraud, secretario general dela WMO. Ciudades como Pamplona por ejemplo, que engloba en su área metropolitana a 350.000 habitantes, ha vivido en lo que va de año tres inundaciones, una de ellas catalogada como “histórica”, una docena de impactos sísmicos que se pueden catalogar como climatequakes o sismos climáticos que despuntan de los cerca de 400 temblores iniciados en febrero después de varios meses de lluvias históricas, acompañados de una infinidad de deslizamientos en laderas que aún permanecen en movimiento; avisos no nos faltan: a buen entendedor sobran las palabras.

Inmersos en el gran cambio no podemos obviar lo que está por venir, tenemos que asumir quizás ya, lo que nunca vieron nuestros abuelos. El informe de la WMO de la ONU, organización con sede en Ginebra, se titula “el clima global 2001-2010, una década de extremos climáticos” y está publicado en su web www.wmo.int.

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