Campus de la Ciudad Universitaria de Madrid después de una noche de novatadas
Campus de la Ciudad Universitaria de Madrid después de una noche de novatadas - abc.es

Cuando ser novato en un colegio mayor se convierte en pesadilla

Las bromas más pesadas y humillantes atentan contra la integridad física de la víctima. El libro «NOvatadas. comprender para actuar» nos explica muchas de ellas. Estos abusos no se denuncian por miedo a «no encajar»

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Todos los años se realizan novatadas a los estudiantes que deciden irse a vivir a un colegio mayor durante su etapa universitaria. Con el inicio del curso, los veteranos del colegio mayor deciden gastar bromas a los recién llegados como manda la tradición. Este tipo de bromas abarca todo tipo de pruebas, como pasear por la calle disfrazado durante un tiempo u obligar a una persona a ingerir alcohol hasta que su cuerpo aguante.

Con motivo de esta polémica tradición, las investigadoras Ana García-Mina Freire y Ana Aizpún Marcitllach han presentado el libro «NOvatadas. Comprender para actuar» en donde definen este tipo de bromas, a veces pesadas, como «cualquier acción realizada por un individuo recién llegado a un grupo e inducida por los veteranos del mismo, que no se llevaría a cabo en circunstancias normales, y que el principiante no efectuaría por iniciativa propia».

Se trata de un fenómeno de carácter grupal, que cumple la función de un rito de iniciación a una agrupación, y se caracteriza por una dinámica de «poder-sumisión» en la que el consentimiento de las víctimas a participar es irrelevante. Constituyen una forma de violencia interpersonal que puede presen­tarse en forma de violencia física, psicológica o sexual.

«No hay novata­das del todo inofensivas», sentencian las autoras del libro. «Las consecuencias de una broma en un novato son impredecibles puesto que no se tiene en cuenta la historia de vida de quien recibe un trato humillante. Toda experiencia de vejación, humillación y maltrato deja una hue­lla en las personas que lo sufren y también en quienes la perpetran. Repercute en la imagen que tienen de sí mismos, en su valoración personal y en su manera de relacionarse con los otros»

Ante la extensión del problema de las novatadas en diversos ambientes, el Consejo Nacional de Colegios Mayores Universitarios de España y la Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE decidieron financiar un estudio sobre las novatadas que facilite el camino para su erradicación.

Para ambas entidades, las novatadas son un problema más allá de que se produzcan agresiones graves o problemas de orden público. Las novatadas son un reto al proyecto formativo de educación integral de estas instituciones, que solo puede realizarse en un clima de convivencia constructiva y de autoexigencia propiamente universitario.

Bromas graciosas y duras

En todos los colegios mayores se dan una serie de novatadas clásicas que no son tan duras como lanzar globos de agua o huevos podridos a la víctima y lanzarle encima harina, la carpeta del novato al WC, afeitar las cejas al chico nuevo... Aunque la más practicada es el casca-nueces que consiste en que cuatro personas levanten a un estudiante, le separen las piernas y le golpeen contra una farola en sus partes nobles.

Uno de los casos más crueles se produjo en Valladolid, en concreto en Colegio Mayor Menéndez Pelayo. Tal y como publicó «El Norte de Castilla», un grupo de veteranos decidió meter a un novato que era asmático dentro de un armario lleno de humo.

Otras de las bromas vejatorias que sufren los estudiantes en su primer año de colegio mayor son las duchas frías durante varios días tras las que les obligan a dormir con la ropa mojada, evitar que los novatos concilien el sueño durante toda la noche, obligar a los nuevos a que suban las escaleras en cuclillas hasta que se agoten, obligarles a lavarse los dientes con una escobilla de váter, asfixiar al novato con varias mantas hasta provocarle problemas respiratorios...

Sin embargo, las reinas de las novatadas tienen como factor clave el alcohol: colocar un embudo en la boca de la víctima para introducir bebidas alcohólicas, obligar a beber calimochos al novato hasta que no pueda más y que luego participe en una carrera de relevos. Otra novatada es la de pintar a los principiantes un testículo de rojo y otro de verde para emular un semáforo y exhibirse ante los veteranos.

A pesar de estos abusos, este tipo de acciones no se denuncian por miedo a ser excluido socialmente, se trata de un pacto de silencio. Otra opción es aguantar las bromas durante el periodo de novato para después aplicar las mismas novatadas cuando se llega al estado de veteranía.